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  |   05.Abril.2018   |   Por:  
EL TIEMPO

Lula, con un pie en la cárcel por corrupción

Lula Da Silva
Crédito: 
AFP
Recurso con el que expresidente buscaba seguir libre fue negado por 6 votos en contra y 5 a favor.

 

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, condenado a doce años por corrupción, quedó este miércoles en la noche a un paso de la cárcel luego de que el Supremo Tribunal Federal (STF) le negó un recurso de habeas corpus que le permitía seguir en libertad mientras se tramitaban dos recursos más de apelación a su condena.

Con esto prácticamente queda sepultada su aspiración para concurrir a las elecciones de octubre próximo, en las que todos los sondeos lo dan como el máximo favorito, ya que la próxima semana podría ser detenido, una vez se cumplan ciertos requisitos legales y las apelaciones correspondientes.

Tras más de once horas de debate, los once jueces se pronunciaron y votaron sobre el recurso, seis en contra y cinco a favor, una apretada votación que refleja de alguna manera la polarización del país.

El exmandatario brasileño intentaba con el habeas corpus conservar su libertad, después de que tribunales de primera y segunda instancia lo hallaron culpable de haberse beneficiado de las corruptelas en la estatal Petrobras mediante la entrega de un apartamento en un exclusivo balneario de São Paulo.

El primer voto fue emitido por el juez Edson Fachin, instructor del caso Lava Jato, por el cual fue condenado el expresidente, y quien recordó que la propia Corte Suprema, en el 2016, ya había declarado constitucional que una pena comience a ser ejecutada una vez se ratifique en segunda instancia, como es el caso de Lula.

Su colega Gilmar Mendes aportó el voto en favor del recurso y argumentó que la posibilidad de detener a un acusado se había convertido en un dictado de “prisiones automáticas”.

El voto más esperado por especialistas en el área judicial era el de la jueza Rosa Weber, que expresó su convicción personal de que una persona no puede ir a prisión hasta tanto se agoten todas las apelaciones, pese a lo cual desde 2016 ha decidido en casos similares, según lo expresado entonces por el pleno.

En este caso, aunque se conjeturaba que su visión sobre el asunto prevalecería sobre la jurisprudencia dictada en 2016, Weber también negó el habeas corpus: “He negado recursos similares en respeto a lo que en 2016 había decidido el pleno de la corte, en respeto al colegiado”, y “lo hice incluso en contra de mis convicciones personales”, declaró Weber, quien apuntó que en este caso “no podría ser de otra manera”.

Weber dijo que si no se tratase de un “caso específico”, como es el de Lula, y se tratara de un asunto con “repercusión general”, lo cual supone que valdría para todos los condenados en esa situación, su posición podría ser otra.

En primera instancia, Lula fue condenado a nueve años de cárcel, que fueron ampliados a doce en la segunda instancia. La defensa de Lula –que tiene que responder a otras siete acusaciones ante los tribunales– negó todos los cargos y afirmó que su cliente es víctima de una “persecución política” que intenta impedir que vuelva al poder, meta que se ha trazado, a pesar de normas que impiden postular a cualquier cargo electivo a los condenados en segunda instancia.

"He negado recursos similares en respeto a lo que en 2016 había decidido el pleno de la corte, en respeto al colegiado”, y “lo hice incluso en contra de mis convicciones personales"

Los magistrados Marco Aurelio Mello y Ricardo Lewandowski, que se inclinaron por aceptar el recurso, presionaron a la presidenta de la corte, Carmen Lucia Antunes, a llevar a votación una revisión de la decisión de 2016, pero la discusión no prosperó, al menos por ahora. El rechazo del recurso fue celebrado con fuegos artificiales por miles de detractores de Lula que se manifestaron en varias ciudades y causó indignación entre los partidarios del expresidente, que siguió el juicio en la sede de un sindicato del cinturón obrero paulista y evitó pronunciarse sobre el resultado.

La sesión se celebró bajo fuertes medidas de seguridad, ante las manifestaciones convocadas por ambos bandos en Brasilia, donde hubo un refuerzo de 4.000 policías. Hasta anoche no se habían registrado incidentes.

Polémica por presión del Ejército El mensaje en el que el comandante del Ejército manifestó “repudio a la impunidad” en vísperas del juicio que anoche definió la suerte del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva elevó la tensión política en Brasil, aunque tanto Gobierno como aliados del exmandatario intentaron restarle importancia.

“Aseguro a la nación que el Ejército brasileño juzga compartir el anhelo de todos los ciudadanos de bien de repudio a la impunidad y de respeto a la Constitución, a la paz social y a la democracia”, dijo el máximo comandante del Ejército en un polémico mensaje en su cuenta en Twitter.

La declaración del oficial, respaldada por varios de sus subordinados, fue interpretada por algunos congresistas como una indebida presión sobre los miembros de la Corte Suprema y, por otros, como una amenaza de golpe de Estado.

Organizaciones como Amnistía Internacional y un grupo de 150 juristas, abogados y defensores públicos rechazaron las declaraciones. “Son una grave afrenta a la independencia de los poderes y señalan un desvío del papel de las Fuerzas Armadas en Brasil”, señaló Amnistía Internacional en un comunicado.

Tomado de: eltiempo.com