Cortolima alerta por intensificación del fenómeno de El Niño en el Tolima
El Tolima enfrenta una emergencia ambiental que podría complicarse durante los próximos meses. Mientras continúan los incendios forestales en diferentes municipios, Cortolima advierte que las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño podrían intensificarse entre octubre y noviembre, aumentando la presión sobre los recursos hídricos del departamento.
La directora de Cortolima, Olga Alfonso, entregó un balance de la situación y señaló que el departamento ha llegado a registrar hasta 31 incendios activos en un mismo día, una emergencia que ya deja más de 27.000 hectáreas afectadas.
De ese total, cerca de 8.000 hectáreas corresponden a zonas de producción de alimentos y pastos, lo que evidencia que el impacto de los incendios no se limita a la vegetación, sino que también alcanza actividades productivas y comunidades rurales.
El riesgo no termina con los incendios
La preocupación de Cortolima va más allá de los incendios que actualmente afectan al departamento. Según Alfonso, las mediciones realizadas por la corporación muestran una disminución en los niveles y caudales de los ríos, mientras que la temperatura ha aumentado 2,4 grados centígrados.
A esto se suma que, de acuerdo con la información citada por la directora, el fenómeno de El Niño podría mantenerse hasta marzo o abril de 2027, con su periodo de mayor intensidad previsto para octubre y noviembre de este año.
El panorama obliga a las autoridades a prepararse para un escenario de mayor presión sobre el agua. Cortolima aseguró que ya comenzó a priorizar los procesos de evaluación y seguimiento de las concesiones de agua, tanto superficiales como subterráneas.
Además, la entidad adelanta gestiones con el Gobierno Nacional para facilitar el acceso al recurso. Según Alfonso, el Ministerio de Agricultura anunció acciones relacionadas con la recolección de agua de pozos profundos, mientras que el Ministerio de Ambiente trabaja en disposiciones para agilizar los procesos de otorgamiento de concesiones.
Cortolima señala posible intervención humana en los incendios
Otro de los puntos señalados por la directora fue el origen de los incendios. Alfonso aseguró que, según la información recibida desde el Gobierno Nacional y las Fuerzas Militares, el 90 % de los incendios estarían relacionados con acciones humanas, algunas conscientes y otras inconscientes.
También afirmó que las autoridades han recibido información sobre la posible existencia de manos criminales detrás de algunos de estos hechos.
La declaración se produce en medio de una emergencia que, de acuerdo con Cortolima, combina las condiciones climáticas adversas con acciones humanas que pueden favorecer la propagación del fuego.
Al momento del balance entregado por la directora, permanecían nueve incendios activos en el departamento.
¿Cómo está la calidad del aire?
El humo generado por los incendios también ha despertado preocupación entre los habitantes de municipios como Ibagué y El Espinal. Frente a esto, Cortolima mantiene mediciones para determinar el impacto de la emergencia sobre la calidad del aire.
Alfonso aseguró que, hasta el momento, los análisis realizados por la corporación no evidencian un deterioro significativo y que el aire se mantiene en una condición considerada buena.
Sin embargo, la entidad continúa realizando comparativos para establecer los posibles efectos de los incendios sobre las condiciones atmosféricas, especialmente en las zonas donde la presencia de humo ha sido más evidente.
Una emergencia que todavía no llega a su punto más crítico
La situación deja un escenario que va más allá de apagar los incendios que actualmente afectan al Tolima. El departamento enfrenta miles de hectáreas quemadas, menores caudales y temperaturas más altas, mientras las autoridades anticipan meses más exigentes por cuenta del fenómeno de El Niño.
La emergencia, entonces, no termina cuando se apaga un incendio. Cortolima advierte que el departamento entra a los meses más críticos con miles de hectáreas afectadas, menores niveles de agua y temperaturas más altas. El reto ahora será prepararse para evitar que la crisis ambiental termine convirtiéndose también en una crisis de agua para las comunidades.