Matiz saca cuentas en El Espinal: más de $55.000 millones en obras… y lo que aún falta
La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, llegó a El Espinal con cifras bajo el brazo. Desde la Institución Universitaria de El Espinal UniEspinal, la mandataria hizo un balance de lo que su Gobierno ha invertido en la segunda ciudad del departamento… y, de paso, dejó claro que todavía hay tareas pendientes.
El número grueso: más de $55.000 millones en obras que, según dijo, ya están en ejecución o en marcha. La plata se ha ido, principalmente, a vías, alcantarillado y proyectos estratégicos en Chicoral y el casco urbano.
Entre lo más representativo aparecen los más de $12.000 millones para pavimentar vías en Chicoral y otros $5.000 millones destinados al Plan Maestro de Alcantarillado en ese mismo sector. A esto se suma la pavimentación de la avenida Betania, una obra que se lleva más de $16.000 millones, y la modernización del sistema de conducción del Distrito de Riego de Usocoello.
También hay recursos dirigidos a educación, con mejoras en instituciones educativas en alianza con juntas de acción comunal, y estudios para lo que será el futuro Comando Operativo de la Policía del Tolima.
Pero la visita no fue solo para hablar de cemento. Matiz también pasó revista a los programas sociales que se están moviendo en el municipio: alarmas comunitarias, entrega de vehículos para la Policía, apoyo a investigaciones contra el lavado de activos y estrategias como Jóvenes Inn, con incentivos económicos para más de 40 jóvenes.
En la lista también figuran un comedor comunitario para niños, recursos del PAE que superan los $12.000 millones y más de $1.300 millones en transporte escolar.
Sin embargo, el balance no quedó cerrado. La gobernadora reconoció que aún hay proyectos en veremos y otros que apenas están tomando forma. Entre ellos, el Colector Norte —que se financiaría entre Cortolima, la Alcaldía y la Gobernación—, el Comando Operativo de la Policía (que podría superar los $25.000 millones), un patinódromo en Chicoral y nuevas placahuellas en zona rural.
El mensaje fue claro: hay obras andando, pero también compromisos por cumplir. Y en un municipio clave como El Espinal, la presión no es menor.