A 25 años de la toma guerrillera de Ataco: una herida que sigue abierta
Han pasado 25 años desde aquel 4 de abril de 2001, cuando el municipio de Ataco vivió una de las jornadas más violentas de su historia.
Lo que comenzó como una tarde cualquiera terminó convirtiéndose en una pesadilla que aún permanece en la memoria colectiva de sus habitantes.
Sobre las 4:15 de la tarde, entre centenares guerrilleros de las extintas Farc, pertenecientes a los frentes 21 y 50, irrumpieron en la población con un ataque armado de gran magnitud.
Fusiles, cilindros bomba y explosivos fueron utilizados de manera indiscriminada contra el casco urbano, en una ofensiva que tenía como objetivo principal la estación de Policía, pero que terminó afectando gravemente a la población civil.
El saldo fue trágico: murió el patrullero Juan Daniel Espinosa y también el joven José Octavio Ballesteros Lozano, un habitante del municipio con síndrome de Down y que se convirtió en una de las víctimas más recordadas de esta incursión armada.
De acuerdo con registros judiciales, su muerte se produjo en medio del enfrentamiento entre insurgentes y la Fuerza Pública, en un episodio que evidenció la crudeza del conflicto armado en zonas rurales del país .
La toma no solo dejó víctimas fatales, sino también destrucción en viviendas, instalaciones públicas y un profundo trauma social.
Hoy, a 25 años de la toma guerrillera de Ataco, el Tolima rememora uno de los capítulos más oscuros de su historia reciente, en medio del llamado permanente a la paz y a la no repetición.