Hospital Materno Infantil de Ibagué entre la improvisación y la disputa política
La discusión sobre el Hospital Materno Infantil de Ibagué ya no se limita a determinar si la ciudad necesita o no una nueva infraestructura para atender a madres, niños y recién nacidos. Tras el hundimiento en el Concejo del proyecto que buscaba autorizar la cesión del predio, el debate se trasladó a una pregunta mucho más profunda: ¿hubo una adecuada planeación antes de anunciar y poner en marcha esta millonaria iniciativa?
Para la exsecretaria de Salud de Ibagué, Martha Liliana Ospina, lo ocurrido evidencia problemas de articulación entre las entidades que tenían responsabilidades en el proyecto. Su principal cuestionamiento está en que, desde el anuncio inicial de los recursos hasta la llegada del proyecto al Concejo, seguían existiendo dudas fundamentales sobre el costo real de la obra, el terreno y la forma en que funcionaría la infraestructura una vez fuera construida.
Ospina recordó que el entonces ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, anunció en 2024 una inversión que superaba los $100.000 millones entre construcción y dotación. Sin embargo, posteriormente la cifra del proyecto pasó a hablar de una inversión cercana a los $63.000 millones, una variación que, según la exfuncionaria, debería tener explicaciones técnicas claras.
¿Cuánto cuesta realmente el Hospital Materno Infantil y qué estudios sustentan esa cifra?
Pero para la ex secretaria de salud, la mayor preocupación comienza incluso después de levantar el edificio. Construir un hospital requiere una inversión inicial; mantenerlo funcionando exige recursos permanentes para pagar médicos, especialistas y personal administrativo, comprar medicamentos e insumos, mantener equipos y garantizar la operación de servicios que pueden resultar altamente costosos.
“¿Quién va a pagar a los profesionales de la salud? ¿Cómo se van a comprar los insumos y medicamentos necesarios para una atención óptima?”, cuestionó durante la entrevista.
Ese es precisamente uno de los puntos que ha empezado a generar mayor preocupación alrededor del proyecto. El debate sobre la infraestructura no puede separarse de la sostenibilidad financiera, especialmente cuando diferentes sectores de la salud han advertido que el verdadero desafío no termina con conseguir los recursos para construir.
¿Un nuevo hospital o fortalecer lo que ya existe?
Para responder esa pregunta, Liliana Ospina considera necesario revisar el perfil epidemiológico de la ciudad, las necesidades actuales de la población y los servicios que realmente requieren fortalecimiento.
En esa discusión aparece nuevamente el Hospital San Francisco y la red pública de salud existente. La crítica apunta a que antes de construir una nueva infraestructura debería establecerse con precisión qué capacidad tiene actualmente la ciudad, qué servicios están haciendo falta y cuáles pueden fortalecerse con una inversión similar.
La preocupación aumenta, según Ospina, porque algunas unidades y servicios de salud enfrentan dificultades económicas para sostener su funcionamiento. Por eso, crear una nueva infraestructura sin tener completamente definida su financiación futura podría trasladar el problema de la falta de capacidad a un nuevo escenario de dificultades financieras.
Una perspectiva desde el Concejo
El concejal Camilo Acevedo, uno de los cabildantes que participó en el debate, insistió en que el Concejo no rechazó la necesidad de fortalecer la atención materno-infantil. Su cuestionamiento fue a la manera en que llegó el proyecto y a las dudas que surgieron durante su trámite.
Según Acevedo, desde el anuncio realizado por el entonces ministro Guillermo Alfonso Jaramillo en noviembre de 2024 hasta la socialización del proyecto en el Concejo, en agosto de 2026, no hubo una socialización previa suficiente con la corporación que finalmente debía tomar una decisión sobre la cesión del predio.
Para el concejal, ese fue uno de los principales errores políticos y administrativos: llegar a sesiones extraordinarias con un proyecto de alto impacto sin que previamente estuvieran resueltas las inquietudes jurídicas y técnicas que posteriormente terminaron frenándolo. “Las cosas hay que hacerlas bien”, fue la idea central de su posición.
Acevedo sostuvo que inicialmente existía disposición para apoyar la iniciativa, pero esa postura cambió después de las advertencias planteadas durante el debate sobre la identificación y naturaleza jurídica del predio, además de observaciones relacionadas con su avalúo y las posibles dificultades para licenciar el proyecto.
El problema, entonces, no sería la construcción del Hospital Materno Infantil, sino la forma en que se pretendió avanzar con el proyecto.
¿Fue político el hundimiento?
La polémica también adquirió rápidamente un fuerte componente político.
Mientras algunos sectores señalaron al Concejo como responsable de poner en riesgo una inversión para la salud de Ibagué, Acevedo y Ospina consideran que detrás de esa narrativa se omitieron las dudas jurídicas y técnicas que surgieron durante el trámite.
Para ambos, la presión política alrededor de la votación terminó convirtiendo un debate técnico en una confrontación entre sectores políticos.
La exsecretaria cuestiona especialmente la falta de claridad sobre los estudios, los costos, el terreno y la sostenibilidad, elementos que debieron estar definidos antes de convertir el Hospital Materno Infantil en una de las principales banderas de inversión en salud para Ibagué.
Los cuestionamientos a la interventora de la USI
Durante la entrevista, tanto Acevedo como Ospina dirigieron fuertes críticas a la gestión de la agente especial interventora de la Unidad de Salud de Ibagué, Edilma Isabel Hurtado Cardona.
El concejal considera que hubo falta de liderazgo en la conducción del proceso y cuestionó que un proyecto anunciado desde 2024 llegara a discusión en el Concejo sin que estuvieran completamente despejadas las condiciones necesarias para avanzar.
Acevedo también manifestó preocupación por la situación administrativa y contractual de la USI y pidió que las autoridades competentes revisen la gestión adelantada durante la intervención.
Por su parte, Ospina cuestionó la forma en que se ha manejado la entidad y pidió mayor claridad sobre la contratación y la ejecución de los recursos. Sus afirmaciones plantean una crítica política y administrativa a la gestión de la interventora, particularmente frente a la necesidad de entregar resultados verificables sobre el manejo de la red pública de salud.
¿Se perderán los recursos?
Otro de los mayores interrogantes está relacionado con el dinero destinado al proyecto. Según lo expuesto durante el debate, ya existen recursos entregados para avanzar en la iniciativa. Sin embargo, el hundimiento de la cesión del predio dejó el proceso en un punto crítico y abrió la preocupación sobre los plazos para ejecutar los recursos.
Acevedo sostiene que el objetivo debe ser corregir las dudas y avanzar con el proyecto sin permitir que Ibagué pierda la inversión nacional.
La posibilidad de que los recursos se mantengan dependerá de los procedimientos, compromisos y plazos establecidos para su ejecución. Lo que sí parece claro es que la Administración Municipal y la Unidad de Salud tendrán que actuar rápidamente si quieren evitar que el retraso en el proyecto se convierta en un problema financiero.
¿Puede revivir el proyecto?
El hundimiento en el Concejo no necesariamente significa el final del Hospital Materno Infantil. La posibilidad de presentar nuevamente la iniciativa existe, pero el mensaje de quienes cuestionaron el proyecto es claro: primero deben resolverse las dudas que impidieron su aprobación.
Eso implica definir con claridad la situación jurídica del predio o encontrar una alternativa viable, establecer los costos reales de la obra, garantizar la ruta para su construcción y, sobre todo, responder una pregunta que sigue sin una respuesta suficientemente clara: ¿Cómo se sostendrá económicamente el hospital cuando entre en funcionamiento?
Lo que hoy está en discusión es si una de las obras más importantes proyectadas para la salud de la ciudad fue llevada al escenario político antes de tener completamente resueltos los asuntos técnicos, jurídicos y financieros que debían sostenerla.
El Hospital Materno Infantil puede volver al Concejo. Los recursos podrían encontrar una salida y el proyecto todavía podría hacerse realidad. Pero antes de pedir nuevamente un voto político, la ciudad necesita respuestas técnicas. Porque un hospital no se garantiza con un anuncio, ni con una fotografía, ni con una disputa entre sectores políticos: se garantiza con planeación, recursos y una estructura capaz de mantenerlo funcionando durante años.