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¿La división de Matiz y Barreto llevaría a Guillermo Alfonso Jaramillo a la Gobernación?

Aunque siguen sonando nombres como Ricardo Orozco, Giovanny Molina y Fernando Borja, la verdadera pregunta es si el conservatismo llegará unido o dividido para enfrentar a la izquierda en 2027.
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Ecos del Combeima
4 Ago 2026 - 11:26 COT por Ecos del Combeima

Aunque falta poco más de un año para las elecciones regionales de 2027, en los círculos políticos del Tolima ya comenzó a discutirse un escenario que podría cambiar por completo la disputa por la Gobernación y es qué podría pasar si la gobernadora Adriana Magali Matiz y el exsenador Óscar Barreto no logran construir una candidatura de unidad.

Hoy, la principal contienda parece perfilarse entre el conservatismo, representado por los sectores de Matiz y Barreto, y el bloque progresista que empieza a fortalecerse alrededor del Pacto por la Vida, la alianza que reunió al Pacto Histórico, sectores de la Alianza Verde y Liberales Progresistas durante las elecciones presidenciales.

Las cifras explican por qué ese escenario comienza a llamar la atención; en las elecciones al Congreso, el Pacto Histórico obtuvo 100.750 votos para Senado y 106.184 para Cámara en el Tolima, consolidando además dos curules en la Cámara de Representantes. Solo en Ibagué alcanzó 53.920 votos para Senado y 57.335 para Cámara, una base electoral que representa cerca de la mitad del umbral que tradicionalmente se requiere para lograr la Gobernación, donde las cuentas políticas estiman que una candidatura competitiva necesita superar los 200 mil votos.

En ese contexto aparece el nombre del saliente ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo. Aunque hasta el momento no ha oficializado una aspiración, su agenda institucional en El Espinal e Ibagué, con anuncios y entrega de proyectos para el sector salud, coincide con el inicio del reacomodo político rumbo al 2027 y la orden que habría impartido el presidente Gustavo Petro de enviar a su gabinete a los territorios para encaminar las campañas del próximo año.

¿Qué pasa con Óscar Barreto y Adriana Matiz?

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Tomada de Internet

En el barretismo continúan sonando el exgobernador Ricardo Orozco y el diputado Giovanny Molina como posibles cartas para llegar al ‘Palacio Mango’, sin embargo, dentro de esa organización también se mantiene la expectativa sobre una eventual candidatura del propio Óscar Barreto, quien meses atrás aseguró que buscaría construir consensos antes de tomar una decisión definitiva.

Por el lado de la gobernadora Adriana Magali Matiz, el nombre que más fuerza ha tomado es el de Fernando Borja, considerado uno de sus hombres de mayor confianza y quien ya ha manifestado públicamente su intención de participar en la contienda.

Allí surge la principal preocupación de varios analistas políticos, una competencia entre dos candidatos provenientes del mismo sector podría fragmentar el voto conservador y abrir un espacio para que una candidatura respaldada por los progresistas llegue con mayores opciones a la Gobernación.

A ese panorama se suma otro factor que empieza a generar comentarios en distintos sectores políticos y es el papel que vaya jugar el senador Miguel Barreto. 

En las pasadas elecciones al Congreso obtuvo 36.618 votos en el Tolima, de los cuales 14.598 fueron en Ibagué. Aunque no existe ninguna alianza anunciada, algunos dirigentes especulan con un eventual acercamiento suyo a sectores del Pacto por la Vida, teniendo en cuenta la cercanía política que mantuvo con el Gobierno Petro y de concretarse un escenario de ese tipo, el mapa electoral podría modificarse significativamente.

Sin embargo, el mayor desafío para el conservatismo no estaría únicamente en definir quién será el candidato, también pasa por la capacidad de construir una candidatura de consenso.

Las cuentas electorales muestran que el Partido Conservador mantiene una de las estructuras políticas más fuertes del departamento y que, junto a sus aliados, conserva un importante caudal de votos, no obstante, varios dirigentes coinciden en que las elecciones de 2027 difícilmente se ganarán en solitario.

La necesidad de sumar sectores políticos, evitar divisiones internas y consolidar alianzas podría terminar siendo más determinante que el nombre del candidato.