¿Quieren dejar por fuera a Camilo Delgado y César Picón de la consulta de la izquierda en Ibagué?
La supuesta unidad de la izquierda en Ibagué parece tener más costuras de las que algunos quieren mostrar. Mientras públicamente se habla de consensos, de una candidatura única y de la posibilidad de llegar en bloque a las elecciones regionales, por debajo de la mesa comienzan a aparecer preguntas incómodas: ¿Quiénes realmente tendrán derecho a competir y quiénes estarían buscando ponerles el palo en la rueda a determinados precandidatos?
El asunto fue puesto sobre la mesa en Ping Pong Político de Ecos del Combeima, donde se analizó el movimiento que vienen haciendo distintos sectores de cara a una eventual consulta para definir el candidato a la Alcaldía de Ibagué.
Y aquí aparece un primer nombre que incomoda algunas cuentas: Camilo Delgado.
De acuerdo con lo expuesto, el dirigente liberal tendría la intención de mantener al Partido Liberal dentro de la discusión y no estaría dispuesto a aceptar que la colectividad sea simplemente invitada a acompañar una candidatura previamente definida por otros sectores.
Pero Delgado no sería el único nombre que podría estar generando ruido. También estaría César Leonardo Picón, una de las cartas cercanas al sector del exministro Guillermo Alfonso Jaramillo.
La pregunta que queda flotando es sencilla: ¿La izquierda quiere una consulta realmente abierta o una consulta diseñada para que lleguen solamente los candidatos que cuentan con el visto bueno de determinados sectores?
La pelea no es solamente por la Alcaldía: es por quién manda en la izquierda
El problema para quienes pretenden armar una candidatura única es que la baraja ya no tiene cuatro cartas y mucho menos está definida. Camilo Ossa, Martha Alfonso, Andrés Zambrano, Camilo Delgado y César Picón aparecen, con diferentes niveles de fuerza y respaldo, en un escenario que todavía está lejos de tener dueño.
Y ahí es donde empiezan los cálculos.
En el programa se planteó que algunos sectores podrían estar interesados en dejar por fuera a determinadas candidaturas, entre ellas las de Delgado y Picón. No necesariamente porque carezcan de posibilidades, sino precisamente porque podrían representar intereses políticos que chocan con los de quienes pretenden controlar el rumbo de la consulta.
En política, como se sabe, una consulta puede ser una herramienta democrática o convertirse en una verdadera pelea de gallos dependiendo de quiénes tengan permitido entrar al ruedo.
Por eso cobra fuerza el argumento de que sean las urnas las que definan y no los acuerdos previos entre dirigentes. Si hay varios aspirantes con intención de competir, ¿por qué cerrarles la puerta antes de que los ciudadanos decidan?
El nombre de Guillermo Alfonso Jaramillo también aparece inevitablemente en esta discusión. Su cercanía con César Picón es conocida en el escenario político y, según el análisis realizado en Ping Pong Político, si el exministro termina jugando como garante de esa eventual unidad, Picón podría tener una posición privilegiada dentro del tablero.
Pero el Jaramillo de hoy no necesariamente tendría el mismo poder de hace algunos años. La política cambió, el Gobierno Nacional cambiará de manos y los diferentes sectores progresistas y de izquierda están intentando reorganizarse para sobrevivir electoralmente.
Por eso, más que una candidatura, lo que parece estar en juego es quién tendrá la capacidad de poner candidato y quién tendrá que conformarse con acompañar al ganador.
El Partido Liberal tampoco parece dispuesto a entregar tan fácilmente sus fichas. Camilo Delgado representa justamente esa intención de mantener una candidatura propia dentro de la conversación, mientras que la situación de Olga Beatriz González podría terminar siendo otro ingrediente en una negociación que todavía tiene demasiadas variables abiertas.
Y mientras unos hablan de unidad, otros ya están haciendo cuentas.
Porque si todos realmente están convencidos de que una consulta es el camino, entonces la pregunta resulta inevitable: ¿Por qué habría necesidad de sacar a alguien de la competencia?
Por ahora no hay candidato único, no hay consulta definida y mucho menos existe certeza sobre quiénes llegarán hasta el final. Lo que sí existe es una larga lista de nombres, sectores con intereses distintos y una disputa política que apenas comienza.
La izquierda quiere mostrarse unida. El problema es que antes de cerrar filas tendrá que resolver quién se queda con las llaves de la casa.
Y en política, cuando hay tantos aspirantes para una sola silla, la pelea por escoger al candidato puede terminar siendo más dura que la propia elección.