El divorcio que no ha sacado a nadie de la casa…
En julio de 2025, en este mismo espacio advertí sobre el divorcio político Aranda-Hurtado en Ibagué. Para ese entonces ya se cocinaba el grito de independencia de la mandataria y, a decir verdad, aquello tuvo que ver más con la intención de Andrés Fabián Hurtado de querer seguir gobernando en cuerpo ajeno que con la ingratitud de la alcaldesa, como recientemente ha mandado a decir el exalcalde en medios de comunicación. Paradójicamente, Hurtado quiso hacer con Johana Aranda lo que supuestamente hizo Óscar Barreto con él, y que dio como resultado su emancipación, que hoy lo tiene convencido de poder ser gobernador del departamento. Es decir, se repitió la historia.
Hoy, como es de público conocimiento, el rompimiento es total. Defensores de la alcaldesa Aranda y antiguos aliados de Hurtado, como Óscar Berbeo y Milton Restrepo, han reconocido públicamente la ruptura, luego de conocerse una denuncia en la Procuraduría General de la Nación interpuesta en contra de la mandataria y su círculo cercano por participación en política en favor de los candidatos al Congreso: Carlos Edward Osorio y Jaime Armando Yepes. De esa denuncia ha trascendido que quien la interpuso es un abogado que ha sido contratista de la Alcaldía de Melgar en cabeza de Pacho Bermúdez, curiosamente aliado y parte fundamental del proyecto político de Hurtado.
Para nadie es un secreto que, en los procesos electorales, las maquinarias de las alcaldías y gobernaciones trabajan políticamente en favor de esos intereses, y en el caso de la campaña que hoy termina, aquello no ha sido la excepción. El dilema está en que en dicha denuncia no se mencionan los más de 300 contratos de prestación de servicios que según el propio Milton Restrepo existen en el palacio municipal asociados a la estructura política del exalcalde Hurtado, y que son quienes, según fuentes de la interna de la alcaldía, son quienes han convocado reuniones en los barrios y han constreñido electores a favor de la campaña de los hermanos Andrés y Carolina Hurtado. Contrario a los mensajes que mandado el exmandatario, no solo su esposa y uno de sus hijos son contratistas de la administración Aranda, sino también sus primos Jonathan y Nataly Suárez, su sobrina María Ángel Fajardo e igualmente exfuncionarios de su administración, como Erika Palma, Alejandro Ortiz, Diego Herrán, Diana Montaña, Sebastián Perdomo, entre muchos otros.
Resulta entonces curioso que quien administró el poder durante cuatro años en la ciudad, ahora intente convencer a la opinión pública de que la supuesta deslealtad la alcaldesa le ha restado poder de maniobra, mientras la estructura de lo que llaman Hurtadismo, sigue respirando cómodamente dentro de las mieles de la burocracia administrativa de la “ingrata” Johana Aranda.
Al final, el relato de esa supuesta ingratitud de la alcaldesa pareciera haberse caído por su propio peso, no solo por la exagerada cifra de contratistas del Hurtadismo en la alcaldía dada a conocer por el propio Restrepo en una emisora de la ciudad, sino porque la alcaldesa ha tenido la entereza de mantener esas cuotas hasta la fecha.
Yo espero que luego del final de la campaña que hoy termina, la mandataria reestructura su equipo con los aliados que tiene e incluso con quienes piensen diferente a ella y a quienes la llevaron al cargo, no solo por el bien de su gobernabilidad, sino por el bien de todos los ibaguereños, que esperan que quien rija los destinos de la ciudad lo haga con autoridad, independencia y criterio, y con los mejores, no con las corbatas.
Ibagué tiene muchas necesidades y no puede ser posible que, una vez más, las discusiones políticas y los juegos de poder, reemplacen las discusiones académicas, técnicas, económicas, sociales, culturales, deportivas, entre muchas otras que requiere la ciudad musical de Colombia.
El debate de la inseguridad y el caos de la movilidad son temas que apremian y que ya no dan más espera…