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Tolima Corazón de los Andes, no cabe en un porcentaje

El reciente ascenso del Tolima en los índices de competitividad no es un accidente estadístico, refleja toda una articulación institucional, un liderazgo sectorial y un sector privado dinámico que comienza a recoger frutos.
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Crédito
Ecos del Combeima
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1 Mar 2026 - 9:50 COT por Álvaro Montoya

Después que me lanzaran en vivo la pregunta ¿cuánto participa hoy el turismo en el PIB del Tolima?, confieso que hice lo indicado para no quedarme con la sensación de haber respondido a medias, justo el día en que la noticia nacional era el quinto puesto del Tolima en el ranking nacional de la competitividad turística.

Consulté la noticia. Le pregunté a ChatGPT, Revisé boletines técnicos e informes sectoriales, hasta que encontré dentro de los resultados del Índice de Competitividad Turística Regional de Colombia (ICTRC), ese 5,27 % como participación del turismo en el PIB Departamental. Una cifra con excelente marketing territorial, mucha cultura y más bien poca infraestructura, como bien lo expresó el consejero amigo.

Ese mismo día, le envié al secretario de Turismo departamental Alexander Castro, una caricatura del famoso Evar y un mensaje de felicitación como artífice de semejante avance sectorial. Pero él ya estaba en Bogotá, instalando ese maravilloso stand del Tolima en la Vitrina Turística Anato 2026 y listo para competir con otros 31 destinos nacionales ante más de 54.000 visitantes profesionales provenientes de 30 países. Fue entonces cuando entendí algo más importante que tener la cifra en la cabeza era comprender esa nueva realidad del destino turístico nacional e internacional, llamado Tolima, y entender que ello, no podía reducirse a un puesto o un porcentaje del PIB.

El turismo no se puede medir como un sector único y exclusivo, sino como un conjunto amplio de actividades como alojamiento, restaurantes, transporte de pasajeros, actividades culturales, recreativas, deportivas y múltiples servicios conexos. En otras palabras, el turismo es tan especial como transversal.

Cuando un visitante llega al Tolima no siempre ocupa un hotel pues muchas veces tiene aquí su familia, pero activa con él, restaurantes, transporte urbano e intermunicipal, comercio local, artesanías, operadores turísticos, logística de eventos, empleo juvenil y decenas de emprendimientos familiares. Parte de ese movimiento queda registrado en estadísticas oficiales, pero otra se diluye en la economía cotidiana, especialmente cuando hablamos de aquel que caracteriza al departamento como es el turismo cultural, de salud, gastronómico, deportivo, de naturaleza, y el emergente turismo plateado de corta y larga estancia.

Los datos del DANE también muestran que el sector de alojamiento ha mantenido una recuperación sostenida desde el 2023 y que en varios periodos recientes, la ocupación hotelera del Tolima ha estado por encima de la media nacional.

Sin embargo, el verdadero debate no es cuánto pesa hoy el turismo en el PIB Departamental. La pregunta estratégica, sería, cuánto podría llegar a aportar ese turismo si consolidamos una visión de largo plazo; si fortalecemos su infraestructura, si construimos un centro de eventos y convenciones, si consolidamos el clúster de salud, si mejoramos la conectividad aérea y terrestre, y especialmente si mantenemos la apuesta de seguridad y marketing territorial, esa que ha permitido atraer y sostener el turismo de corta y larga estancia.

El salto estructural no vendrá únicamente con visitantes de fin de semana. Vendrá cuando logremos atraer un turismo de mayor permanencia y capacidad de gasto. Ese turismo plateado, que hoy es una de las economías más robustas del mundo, que mueve más de 15 billones de dólares anuales y representa una oportunidad extraordinaria para un Tolima  con buen clima, biodiversidad y calidad humana. Es allí donde ese 5,27 %  se puede convertir en 8 %, o más.

El reciente ascenso del Tolima en los índices de competitividad no es un accidente estadístico, refleja toda una articulación institucional, un liderazgo sectorial y un sector privado dinámico que comienza a recoger frutos.

Entonces, si alguien insiste en la cifra, la respuesta es 5,27% del PIB Departamental. Pero el turismo del Tolima no cabe en ese porcentaje, pero sí cabe en una estrategia sostenida y colectiva, que la convierta en motor estructural de nuestra economía.