¿Qué hay detrás del homicidio de "Juancho" en Ibagué?
Las investigaciones por el asesinato de Juan David Torres Aldana comienzan a revelar las posibles razones detrás del crimen que estremeció al barrio Los Álamos de Ibagué y que ahora tiene a un adolescente de 17 años señalado como presunto autor material del ataque sicarial.
Aunque las autoridades mantienen total hermetismo frente al proceso, varias líneas investigativas apuntan a que el homicidio estaría relacionado con disputas personales y presuntos conflictos ligados al tráfico local de estupefacientes.
El caso tomó un giro inesperado luego de que un menor identificado con las iniciales D.B.M. se presentara voluntariamente ante la estación de Policía El Salado asegurando haber participado en el asesinato registrado la noche anterior en el sur de la capital tolimense.
Según información preliminar conocida, el joven habría llegado procedente de Cali antes de acudir ante las autoridades durante la madrugada para entregar su versión de los hechos, situación que ahora es analizada por investigadores judiciales.
La víctima, Juan David Torres Aldana, de 28 años y en condición de discapacidad, fue asesinada frente a su vivienda ubicada en el barrio Los Álamos mientras permanecía sentado en una silla de ruedas. Sicarios en motocicleta le dispararon en repetidas ocasiones y escaparon del lugar.
Dentro de las hipótesis que toman fuerza, investigadores analizan presuntos inconvenientes que el hombre habría sostenido con un sujeto conocido con el alias de “Haití”, señalado por familiares de la víctima como una persona presuntamente vinculada a actividades de microtráfico en la ciudad.
Asimismo, las autoridades revisan el historial judicial de Torres Aldana, quien registraba anotaciones por delitos relacionados con tráfico de estupefacientes, hurto, violencia intrafamiliar y concierto para delinquir. También se confirmó que había recuperado su libertad en junio de 2025 tras permanecer recluido en la cárcel de Ibagué.
Los investigadores buscan establecer si el homicidio estaría relacionado con ajustes de cuentas, disputas entre estructuras delincuenciales o retaliaciones derivadas de conflictos previos ocurridos en el entorno de la víctima.
Pese a la entrega voluntaria del adolescente, las autoridades continúan recopilando cámaras de seguridad, testimonios y demás elementos probatorios para confirmar plenamente la participación del menor y determinar si existen más personas involucradas en la planeación y ejecución del crimen.
Mientras avanza el proceso judicial, el caso sigue generando preocupación en Ibagué debido al aumento de hechos violentos relacionados, presuntamente, con disputas criminales y ataques bajo modalidad de sicariato.