Tremendo lío se armó entre dos familias por el fallecimiento de soldado ibaguereño en el Huila
El soldado profesional Brayan Stiven Díaz Medina, oriundo de Ibagué, perdió la vida el pasado domingo en un accidente de tránsito ocurrido en la vía Pitalito–Bruselas, en el departamento del Huila. Lo que debía ser un proceso doloroso pero normal para su familia, terminó convertido en un complejo trámite judicial que retrasó durante días la entrega de su cuerpo.
Tras el siniestro vial, el cadáver fue reclamado inicialmente por terceros en Pitalito, situación que tomó por sorpresa a su padre biológico, Adonai Quimbayo Suárez, quien viajó desde Ibagué con la intención de hacerse cargo de las exequias de su hijo y se encontró con que no podía recibir el cuerpo.
La controversia obligó a la intervención de la Fiscalía, que debió verificar la documentación y la legitimidad de quienes figuraban como dolientes. En medio del proceso, se conoció que el soldado habría realizado en el pasado un cambio de apellidos, hecho que terminó generando confusión en los registros y complicando aún más el procedimiento administrativo.
Ante este panorama, la familia biológica buscó acompañamiento jurídico y recibió el respaldo del abogado Luis Fernando González, representante de la firma LFG Asesores Jurídicos, quien asumió la asesoría del caso y coordinó las acciones legales necesarias para garantizar que el cuerpo fuera entregado a su padre.
El jurista adelantó gestiones directas ante las autoridades competentes, orientó la interposición de los recursos legales pertinentes y acompañó a la familia durante el proceso, que incluyó la suspensión del sepelio que ya estaba programado en Pitalito mientras se resolvía la disputa sobre la titularidad para reclamar el cadáver.
Tras las verificaciones correspondientes y las actuaciones judiciales adelantadas, las autoridades resolvieron entregar oficialmente el cuerpo a la familia biológica, reconociendo el derecho del padre a disponer de las honras fúnebres conforme a la ley.
Sobre las horas de la noche del pasado miércoles, el cuerpo del soldado fue trasladado desde Pitalito hasta Ibagué, donde familiares y allegados preparan ahora su despedida en su ciudad natal, en medio del duelo que dejó no solo el accidente, sino también la angustia generada por la situación legal.
El caso dejó en evidencia las dificultades que pueden surgir cuando existen inconsistencias en los registros personales y cómo, incluso después de la muerte, estos vacíos pueden derivar en disputas que requieren intervención judicial para garantizar los derechos de las familias.