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Parque Centenario: cuando el espacio público vuelve a ser de todos

Hay parques que se renuevan para verse mejor y hay otros que cambian la manera en que la ciudadanía los vive.
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Suministrada
22 Ago 2026 - 5:56 COT por Tatty Umaña

La transformación se nota, pero lo más importante no está solamente en los juegos nuevos o en las máquinas para hacer ejercicio. Está en la posibilidad de que el parque vuelva a cumplir su función esencial: ser un espacio público pensado para la gente.

Uno de los cambios más visibles es la nueva zona infantil, diseñada para que los niños puedan jugar y compartir en un entorno renovado. A esto se suma un parque inclusivo que permite que menores en silla de ruedas también puedan disfrutar de los juegos, algo que convierte la inclusión en una experiencia concreta y no solamente en una palabra.

“Qué hermoso es ahora ver a niños en sillas de ruedas disfrutando este espacio”, destacó la alcaldesa Johana Aranda, al referirse a uno de los aspectos que más representa la nueva cara del escenario.

Y ahí aparece una de las claves del nuevo Centenario: un parque no debería tener ciudadanos de primera y de segunda según sus condiciones físicas. Si el espacio público pertenece a todos, también debe permitir que todos puedan disfrutarlo.

Los jóvenes también tienen su lugar

El parque también encontró una nueva forma de conectarse con los jóvenes. La zona de calistenia incorpora elementos destinados a una práctica que ha ganado cada vez más seguidores entre quienes prefieren entrenar al aire libre.

En este caso, la apuesta tuvo un ingrediente particular: escuchar a quienes utilizan habitualmente estos espacios. Las máquinas fueron concertadas con jóvenes vinculados a la práctica de la calistenia, de acuerdo con lo señalado por la Alcaldía, buscando que el escenario respondiera realmente a las necesidades de quienes entrenan allí.

Ese detalle resulta importante porque el espacio público funciona mejor cuando no se diseña únicamente desde un escritorio. Un parque puede tener infraestructura nueva, pero si quienes lo usan no encuentran allí lo que necesitan, termina convirtiéndose nuevamente en un lugar subutilizado.

El Centenario también incorpora máquinas biosaludables para adultos mayores y personas con discapacidad, ampliando las posibilidades de actividad física al aire libre y haciendo que diferentes generaciones puedan compartir el mismo escenario.

Un parque para quedarse, no solamente para pasar

La nueva cara del Centenario plantea algo más profundo que una intervención física. Recuperar un parque significa devolverle a la ciudadanía un lugar para caminar, jugar, entrenar, conversar, encontrarse y disfrutar de la ciudad, en una época en la que muchos espacios urbanos terminan asociados al deterioro, la inseguridad o el abandono, recuperar escenarios como este puede cambiar la relación de los ciudadanos con su entorno.

La apuesta ahora está en que el parque no sea solamente una novedad de agosto. Su verdadero éxito se medirá con el tiempo, cuando las familias lo incorporen nuevamente a sus rutinas, cuando los jóvenes encuentren allí un lugar para entrenar, cuando los adultos mayores puedan ejercitarse y cuando los niños, incluidos aquellos con discapacidad, puedan jugar sin que las barreras físicas les digan que ese espacio no fue pensado para ellos.

El Parque Centenario vuelve a abrir sus puertas con una idea sencilla, pero poderosa: el espacio público tiene sentido cuando la ciudadanía puede apropiarse de él. Porque un parque no se transforma únicamente cuando cambian sus estructuras. Se transforma de verdad cuando vuelve a llenarse de personas.