El cumpleaños que regaló vida: de una enfermedad renal al sueño de representar a Colombia en Frankfurt
Hay regalos que se envuelven, se entregan y se olvidan. Y hay otros que cambian una vida para siempre. El 21 de octubre de 2024, mientras celebraba su cumpleaños, una mujer tomó una de las decisiones más generosas que puede tomar un ser humano: entrar a un quirófano para donarle un riñón a quien considera su hermano; ese día, la vida de Juan Sebastián Garzón Ramírez comenzó de nuevo.
Hoy tiene 32 años y aunque nació en Bogotá, desde los 10 años hizo del municipio de Fresno, Tolima, su casa. Su historia, sin embargo, comenzó mucho antes de llegar al sueño mundialista que hoy lo tiene entrenando para representar a Colombia en el World Transplant Games de Frankfurt, Alemania.
Una adolescencia marcada por un diagnóstico
En 2009, cuando tenía 15 años y cursaba su último año de colegio, recibió un diagnóstico que cambiaría su vida: púrpura de Henoch-Schönlein, una enfermedad que provoca inflamación de pequeños vasos sanguíneos y que puede comprometer órganos como los riñones.
Mientras sus compañeros se preparaban para celebrar la graduación, Juan Sebastián enfrentaba el agotamiento, los tratamientos y la incertidumbre. Aun así, consiguió terminar sus estudios y recibir su diploma. Durante un tiempo, la enfermedad se estabilizó. Volvió a jugar fútbol, hizo ejercicio, continuó estudiando y empezó a trabajar. Parecía que aquella etapa difícil había quedado atrás, pero años después su salud volvería a ponerlo contra las cuerdas.
En 2017, nuevas complicaciones médicas terminaron llevándolo nuevamente al hospital. Estaba en una ciudad donde no tenía familiares ni conocidos cuando una médica revisó su historia clínica y decidió hospitalizarlo de inmediato para realizarle varios estudios. La noticia lo golpeó. Se sintió solo y tomó la decisión de regresar a Bogotá. Al llegar al aeropuerto, su tía lo esperaba y lo llevó directamente a urgencias, los exámenes revelaron una nueva realidad: lupus, una enfermedad autoinmune que estaba afectando sus riñones.
De la diálisis a una espera de cuatro años y medio
Durante casi dos meses permaneció hospitalizado entre tratamientos de hemodiálisis y diálisis peritoneal. Contra muchos pronósticos, sus riñones lograron recuperarse temporalmente y los médicos pudieron retirarle los catéteres, pero aquella recuperación no sería definitiva.
En 2019, una reacción adversa a un medicamento provocó otra crisis grave que terminó con Juan Sebastián en una Unidad de Cuidados Intensivos. Sus riñones volvieron a fallar y tuvo que someterse nuevamente a diálisis. Durante una de esas crisis incluso llegó a perder la memoria, después de meses de hospitalización consiguió recuperarse, pero el deterioro renal continuó.
En 2020, mientras trabajaba desde casa en plena pandemia, sufrió dos convulsiones. Fue trasladado de urgencia y remitido a una institución de alta complejidad, donde ingresó directamente a la UCI, esta vez el diagnóstico fue definitivo: insuficiencia renal crónica. Sus riñones ya no funcionaban y la diálisis peritoneal pasó a formar parte permanente de su vida.
Durante cuatro años y medio convivió con controles médicos, procedimientos, exámenes, hospitalizaciones y la disciplina que exige un tratamiento permanente. Pero también mantuvo una esperanza: encontrar un donante y tener una segunda oportunidad.
Cuando el trasplante parecía escaparse
La oportunidad finalmente apareció, pero estuvo a punto de perderse.El trasplante estaba programado para abril, pero un cálculo renal obligó a realizar un procedimiento que terminó en una hemorragia interna. Juan Sebastián permaneció 35 días hospitalizado, 15 de ellos en la UCI, y necesitó transfusiones de sangre.
En medio de esa nueva crisis llegó a pensar que el trasplante se había perdido definitivamente, sin embargo, dos meses después, al retomar los estudios médicos, encontró nuevamente una puerta abierta, el proceso podía continuar. Y entonces apareció la persona que cambiaría para siempre su historia.
El cumpleaños que se convirtió en un nuevo comienzo
Su donante fue su prima, a quien Juan Sebastián considera como una hermana. Ambos decidieron que la cirugía se realizaría el 21 de octubre de 2024, la fecha no podía tener un significado mayor, era el cumpleaños de ella. Mientras muchas personas celebran esa fecha recibiendo regalos, ella decidió hacer uno que no se puede comparar con ningún otro: regalarle una parte de sí misma para darle a Juan Sebastián la posibilidad de continuar viviendo.
Ese día entraron juntos al quirófano. Ella salió con el significado de haber cumplido un nuevo año de vida y él con la posibilidad de comenzar una nueva etapa. Desde entonces, el 21 de octubre tiene para ambos un significado doble: es cumpleaños y, al mismo tiempo, aniversario de una segunda oportunidad.
Del trasplante al sueño mundialista
Después de la cirugía comenzó otro proceso. Recuperar fuerzas, retomar el ejercicio, volver a tocar un balón y entender que un trasplante no significa el final de los sueños, por el contrario, para Juan Sebastián significó volver a perseguirlos.
Hoy hace parte de la Selección Colombiana de Fútbol de Trasplantados y se prepara para viajar a Frankfurt, donde tendrá la oportunidad de representar al país junto a otros deportistas que también conocen de cerca lo que significa recibir una segunda oportunidad.
Juan Sebastián no llegará al Mundial solamente con una camiseta de Colombia. Llevará consigo los años de enfermedad, las hospitalizaciones, la diálisis, las convulsiones, los momentos de miedo y la incertidumbre que acompañaron su camino, pero, sobre todo, llevará el recuerdo de una mujer que el día de su cumpleaños decidió regalarle vida.
Adriana Magali Matiz también hace parte de esta historia
La celebración del Día del Tolima en el municipio de Fresno en la que se conmemoró los 165 años del departamento del Tolima, la gobernadora, Adriana Magali Matiz, le dio a JuanSe la mayor alegría como deportista.
En medio de la celebración la Gobernadora le hizo entrega del dinero para la inscripción al Mundial de Futbol de Transplantados en Alemania en septiembre. Este respaldo institucional fue clave a través de Indeportes Tolima y la Gobernación han dado un gran espaldarazo para el cumplimiento de este sueño.
Tomar conciencia sobre la donación
Su historia también deja un mensaje para quienes enfrentan la pérdida de un ser querido. La muerte puede cerrar una historia, pero la donación de órganos puede permitir que otra continúe, donar es transformar el dolor en esperanza, convertir una despedida en una oportunidad y hacer que una vida que termina pueda convertirse en el comienzo de otra.
Juan Sebastián sobrevivió a una enfermedad, a años de diálisis y a momentos en los que el trasplante parecía imposible. Hoy tiene un balón en los pies, una camiseta de Colombia y un sueño que lo llevará hasta Frankfurt, detrás de ese sueño hay un riñón, una prima y un cumpleaños que, en lugar de recibir un regalo, decidió regalar vida.
Porque después de un trasplante los sueños no terminan, a veces, apenas comienzan.