¿Debe el Día del Tamal desligarse del Día de San Juan en Ibagué?
La agenda del Festival Folclórico Colombiano experimentó un cambio drástico. Una polémica histórica que los gobernantes locales ignoraron durante décadas se resolvió finalmente por una carambola logística: la coincidencia entre la reciente elección presidencial de Abelardo de la Espriella y los compromisos del Mundial de Fútbol obligó a reprogramar las festividades, logrando separar la oferta gastronómica del rigor de las muestras folclóricas.
El debate de fondo gira en torno a cómo las estrategias de mercadeo de ciudad terminaron sepultando las fechas tradicionales. Años atrás, bajo la alcaldía de Jorge Tulio Rodríguez y la gestión de la cuestionada Corporación de Festividades, se decidió eliminar el desfile del propio 24 de junio para concentrar las actividades masivas en los fines de semana, bajo el argumento de proteger al comercio. En su lugar se instauró el Día del Tamal, una iniciativa valiosa para potenciar la cocina tolimense, pero que terminó absorbiendo por completo la fecha, al punto de que los ibaguereños dejaron de identificar el sentido cultural de San Juan para asociarlo únicamente con el consumo del plato típico.
La modificación forzada de este año obligó a la Administración Municipal a programar el Día del Tamal para hoy, 23 de junio, compartiendo espacio con el Día del Sombrero Tolimense. Esto despeja el panorama de mañana, permitiendo que el Gran Desfile de San Juan recupere su día propio y su protagonismo en las calles, evitando ser opacado por la logística de las plazas gastronómicas.
Este fenómeno de priorizar los intereses económicos sobre los decretos tradicionales no es un caso aislado en la región. Durante la jornada de ayer, establecida por ordenanza departamental para exaltar exclusivamente al Aguardiente Tapa Roja, diversas marcas privadas generalizaron la celebración para impulsar sus propios licores, demostrando que el comercio suele imponerse sobre las tradiciones locales. La gran incógnita para el futuro es si la Alcaldía mantendrá esta separación de fechas como una política seria de rescate cultural o si volverá a ceder ante las presiones de los gremios comerciales en las próximas ediciones.