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Venezuela vuelve al radar de los empresarios colombianos

El 44 % de las compañías consultadas por KPMG Venezuela confirma nuevas inversiones este año y otro 40% todavía las evalúa; solo 16% descarta hacerlo.
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El 99 % de los líderes consultados espera crecimiento de la economía venezolana durante 2026, mientras 91 % proyecta aumentar las ventas de su organización.
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TalCual
22 Ago 2026 - 9:38 COT por Alfonso Aya Roa

El estudio Visión Empresarial Venezuela 2026, elaborado por KPMG Venezuela a partir de una encuesta a 68 ejecutivos de 12 sectores, concluye que el empresariado está pasando de una posición predominantemente defensiva hacia un escenario de “optimismo condicionado”, en el que vuelve a aparecer el crecimiento, aunque acompañado por mayor disciplina operativa y financiera.

El 99 % de los líderes consultados espera crecimiento de la economía venezolana durante 2026, mientras 91 % proyecta aumentar las ventas de su organización. En materia de inversión, 44 % confirma que realizará nuevos desembolsos este año y 40 % mantiene la decisión bajo evaluación. Sin embargo, las prioridades muestran prudencia: las compañías están concentrando el capital en eficiencia, fortalecimiento del negocio, innovación y transformación tecnológica antes que en una expansión indiscriminada.

“Estamos viendo un cambio importante en la conversación empresarial: crecer vuelve a estar sobre la mesa, pero las decisiones son mucho más selectivas. Tener una oportunidad de mercado no significa automáticamente que una inversión sea viable. Las compañías están evaluando retorno, regulación, financiamiento, capacidad operativa y exposición al riesgo antes de comprometer capital, y esa disciplina será especialmente importante para los inversionistas que estén considerando entrar o ampliar su presencia en Venezuela”, señaló Ramón Ostos, Socio Director de KPMG Venezuela.

Oportunidad que exige cautela

El renovado interés tiene una dimensión particular para Colombia. El comercio bilateral alcanzó US1.071 millones, mientras compañías nacionales de diferentes sectores han comenzado a evaluar nuevamente el mercado venezolano. Sin embargo, el comportamiento de comienzos de 2026 también demuestra que la recuperación no será necesariamente lineal: durante el primer trimestre, el intercambio comercial cayó 8,4 % frente al mismo periodo del año anterior.

Para KPMG, esta combinación refuerza la necesidad de distinguir entre interés comercial e inversión estructural. La cercanía geográfica, los vínculos históricos y el conocimiento del consumidor pueden representar ventajas para las empresas colombianas, pero una decisión de entrada requiere evaluar cómo estructurar jurídicamente la operación, el régimen tributario, las condiciones cambiarias, la regulación laboral, los mecanismos de pago y las normas específicas de cada sector.

La guía Invertir en Venezuela 2026 de KPMG analiza precisamente estas variables y señala oportunidades y retos en sectores como banca y seguros, tecnología y telecomunicaciones, petróleo y gas, turismo, startups y empresas emergentes, además de abordar el régimen de inversión extranjera y la regulación económica aplicable.

“Para una empresa colombiana, Venezuela puede ofrecer ventajas asociadas a la proximidad, el conocimiento histórico del mercado y la complementariedad entre ambas economías. Pero entrar bien será más importante que entrar rápido. Antes de invertir es necesario entender cómo se moverán los recursos, qué regulación aplica, cómo se gestionan los riesgos cambiarios y tributarios y qué estructura operativa y de socios permite construir un negocio sostenible”, explicó Ostos.

Del interés a una inversión realmente ejecutable

El acceso al financiamiento aparece también como una de las condiciones para convertir las expectativas empresariales en crecimiento. El estudio de KPMG señala que la disponibilidad de crédito, la inflación, el tipo de cambio, la carga tributaria y la eficiencia de los servicios públicos continúan condicionando la capacidad real de ejecución de las empresas venezolanas.

A ello se suma un cambio institucional relevante. KPMG ha identificado el restablecimiento de relaciones de Venezuela con organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional como un punto de inflexión que puede trascender el acceso a financiamiento y asistencia técnica. Para las compañías, también supone una mayor exposición a estándares internacionales de gobernanza, transparencia, sostenibilidad y rendición de cuentas.

Esto eleva el estándar para los potenciales inversionistas: oportunidades que antes podían analizarse fundamentalmente desde la demanda o el retorno financiero empiezan a requerir también estructuras más robustas de gobierno corporativo, cumplimiento, reporte y gestión de riesgos.

“La nueva etapa puede abrir múltiples posibilidades de negocios, pero también elevar las exigencias. Las compañías que estén mejor preparadas para operar con estándares de transparencia, gobernanza, cumplimiento y disciplina financiera tendrán una mejor posición para acceder a capital, construir alianzas y participar en proyectos de mayor escala. La oportunidad existe; el reto es convertirla en inversión sostenible”, agregó Ostos.

Para KPMG, la perspectiva no apunta a una entrada masiva e inmediata de capital, sino a una recuperación progresiva en la que empresas e inversionistas irán aumentando su exposición a medida que tengan mayor claridad sobre el entorno.

“Venezuela está entrando en una etapa en la que las oportunidades vuelven a formar parte de la conversación empresarial, pero el crecimiento sostenible requerirá confianza, capacidad de ejecución y reglas que permitan tomar decisiones de largo plazo. Para los inversionistas colombianos, el valor estará en combinar el conocimiento que ya existe sobre este mercado con una evaluación rigurosa de las nuevas condiciones”, concluyó Ostos.