Habrá un repunte inflacionario del primer trimestre y las rutas de resiliencia financiera
El panorama macroeconómico de Colombia enfrenta un nuevo ciclo de desafíos en el arranque de este año.
Tras un 2025 que mostró signos de estabilización, el primer trimestre de 2026 se prevé un repunte inflacionario que, si bien exige cautela, también abre una ventana de oportunidad para que hogares y empresas realicen ajustes estratégicos en su planeación financiera.
De acuerdo con los análisis del equipo económico de Banco de Occidente, el incremento del salario mínimo del 23,7 % para este año, la cifra más alta en tres décadas, se ha consolidado como el principal motor de presión sobre los precios. Este ajuste no solo impacta directamente en los costos laborales, sino que activa un mecanismo de indexación en cascada sobre bienes y servicios regulados, vivienda VIS y VIP, multas y servicios de salud.
Si bien la inflación cerró el 2025 en un 5,1 %, las proyecciones para el cierre de 2026 se han desplazado desde un optimista 4,6 % hacia un rango de entre 6,0 % y 6,5 %.
“Más que un fenómeno estacional, el riesgo está en la persistencia de la inflación. Los choques pueden ser rápidos, pero la reversión de precios en contratos y servicios suele ser mucho más lenta. En este contexto, estimamos que el retorno al rango meta del 4 % podría darse hacia mediados de 2028”, explica David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente.
El repunte actual está concentrado en dos frentes específicos que requieren especial atención por parte de los tomadores de decisiones:
Servicios con demanda sólida: alojamiento, comidas fuera del hogar y servicios de salud continúan al alza, impulsados por un consumo que se mantiene resiliente.
Rubros Regulados: transporte, educación y servicios públicos, que cargan con el peso de la inflación acumulada de periodos anteriores.
Impacto en empresas y hogares
El entorno de precios elevados genera un escenario de "planificación bajo volatilidad". Para las empresas, el desafío se traduce en costos operativos más altos y un financiamiento más costoso, dado que el Banco de la República se verá obligado a mantener una postura contractiva, elevando las tasas de interés de referencia para controlar la liquidez.
Para los hogares, la erosión del poder adquisitivo es tangible. Un ejercicio comparativo revela que una canasta familiar que en 2019 costaba $1.000.000, hoy requiere una inversión cercana a los $1.470.000. Esta situación es particularmente sensible para los más de 13 millones de trabajadores informales, cuyos ingresos no siempre se ajustan al ritmo de la inflación formal.
Los expertos del Banco enfatizan que este contexto no debe leerse de forma negativa, sino como un llamado a la eficiencia financiera. Para mitigar los efectos del repunte, el Banco propone cinco recomendaciones clave:
Optimización del flujo de caja: priorizar gastos esenciales y postergar compras no críticas que dependan de crédito a tasas variables.
Gestión inteligente de deuda: liquidar deudas de alto costo (tarjetas de crédito) antes de adquirir nuevos compromisos.
Búsqueda de rendimientos: En entornos de tasas altas, el ahorro tradicional pierde valor. Se recomienda migrar excedentes a productos de inversión competitivos como CDT o cuentas de alta rentabilidad (como Kubo), que capturan el beneficio de las tasas actuales.
Renegociación estratégica: para empresas y hogares con créditos vigentes, es un momento oportuno para evaluar la renegociación de plazos o tasas donde el perfil de riesgo lo permita.
Fondo de emergencia: la construcción de un "colchón" financiero es vital para absorber posibles choques en precios de alimentos o servicios públicos derivados de factores climáticos o volatilidad cambiaria.
El mercado seguirá atento a factores que podrían moderar la presión inflacionaria, como una mayor estabilidad en la tasa de cambio, eventuales ajustes a la baja en los precios de los combustibles y una desaceleración gradual del consumo.
De esta manera, el Banco de Occidente reafirma su compromiso con la educación financiera y el acompañamiento permanente a sus clientes, ofreciendo herramientas para enfrentar este entorno con solidez y una visión de largo plazo.