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Los errores de Findeter que obligaron a replantear la construcción de la calle 103

La obra que conectará Tolima Grande con la avenida Perales deberá ajustarse por las falencias encontradas en los estudios elaborados hace ocho años, los mismos que contemplaron la carrera 13, una vía que nunca se construyó.
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Ecos del Combeima
30 Ago 2026 - 6:00 COT por Ecos del Combeima

La construcción de la calle 103 de Ibagué está cada vez más cerca de comenzar, pero el proyecto llega a esta etapa con múltiples cuestionamientos sobre los estudios elaborados hace cerca de ocho años por Findeter en un convenio firmado con el exalcalde Guillermo Alfonso Jaramillo. 

La inquietud cobra especial relevancia por uno de los componentes más importantes del proyecto, el puente metálico de aproximadamente 85 metros que deberá construirse sobre la quebrada Hato de la Virgen, en una zona donde las condiciones geológicas y la amenaza de la falla de Ibagué obligan a cumplir con rigurosos requisitos técnicos y normativos.

La calle 103 conectará el sector de Tolima Grande con la doble calzada de la avenida Perales y contempla una inversión cercana a los $37.000 millones, sin embargo, antes de iniciar las obras, es necesario hacer una revision técnica de los diseños que fueron elaborados años atrás para identificar las condiciones actuales del tramo a intervenir. 

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El convenio de Jaramillo que genera interrogantes

Los estudios originales fueron contratados durante la administración del entonces alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, mediante un convenio con Findeter por $4.276 millones.

El convenio contempló la elaboración del Plan Maestro de Movilidad y Espacio Público de Ibagué y el desarrollo de los diseños detallados de dos proyectos estratégicos: la calle 103 y la carrera 13.

Findeter, a su vez, contrató los trabajos con el Consorcio C&T, integrado por Tecnoconsulta Ingenieros Consultores y Cal y Mayor.

El problema aparece varios años después, cuando la Administración de la alcaldesa Johana Aranda decidió llevar la calle 103 de los diseños a la construcción.

Entre 2017 y 2018, cuando se desarrollaron los estudios, las condiciones de Ibagué eran diferentes, desde entonces es evidente la transformación del territorio, las redes de servicios públicos, las condiciones prediales, la movilidad y, especialmente, la información técnica disponible para evaluar una obra de estas características.

Por eso, antes de ejecutar el proyecto, debe ser necesario revisar y actualizar distintos componentes.

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La falla de Ibagué que obliga a revisar el componente sísmico del Puente

Uno de los puntos que llama la atención en la revisión de los estudios de la calle 103 está relacionado con el puente sobre la quebrada Hato de la Virgen, de aproximadamente 85 metros, ubicado en un sector donde se ha identificado la presencia de la falla geológica de Ibagué.

Según la información técnica, los diseños habrían sido desarrollados bajo la normativa CCP-2014; sin embargo, no se habría realizado un estudio sísmico específico del sitio, lo que habría limitado la profundidad del análisis sobre las condiciones particulares de la falla geológica identificada en el sector.

La revisión debe establecer si los parámetros sísmicos y geotécnicos utilizados originalmente corresponden a las condiciones reales del terreno y a los establecidos por la microzonificación sísmica de Ibagué, un aspecto determinante para definir la seguridad y estabilidad de la estructura.

Por tratarse de un puente de estas dimensiones, sus cimentaciones y apoyos deben responder tanto a las características del suelo como a las exigencias de la normativa vigente, por eso, antes de construirlo, resulta necesario verificar con rigor técnico cómo fue considerada la falla de Ibagué en los estudios originales y si los parámetros adoptados siguen siendo técnicamente válidos.

Si los nuevos análisis determinan condiciones diferentes, podrían requerirse recálculos y ajustes en elementos estructurales, especialmente en las cimentaciones y apoyos. Esto, a su vez, podría modificar las cantidades de obra y generar costos adicionales frente al presupuesto inicialmente establecido, teniendo en cuenta que las modificaciones que se hacen necesarias para el Puente tendría un costo aproximado de $15.000 millones de los $37.000.0000 que pretende invertir la alcaldesa Aranda.

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Ocho años después, ¿qué tan vigentes son los estudios?

El componente sísmico del puente no es el único aspecto que debe ser tenido en cuenta para que la calle 103 sea una realidad. Después de casi ocho años desde la elaboración de los estudios, también se deben considerar las condiciones actuales del corredor vial.

En materia predial, por ejemplo, el proyecto contempla sectores como Tolima Grande y la Ciudadela Simón Bolívar, donde las condiciones de propiedad y ocupación pueden haber cambiado durante estos años.

También resulta necesario contar con información actualizada sobre niveles del terreno, rellenos, excavaciones, accesos y sistemas de drenaje, así como sobre las redes de acueducto, alcantarillado, energía, gas y telecomunicaciones que atraviesan el corredor.

Lo mismo ocurre con la movilidad, las proyecciones de tráfico realizadas hace ocho años respondían a una ciudad diferente a la actual, por lo que las condiciones actuales de circulación deben ser consideradas en la ejecución de la nueva conexión vial.

La pregunta, entonces, no es sobre cuándo se entregará la obra, sino qué tan vigentes y suficientes resultaron los estudios entregados por Findeter para soportar su construcción y por qué, años después, algunos de sus componentes requieren ser replanteados o actualizados.

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La carrera 13, el otro proyecto que quedó en diseños

La carrera 13 buscaba convertirse en una nueva conexión vial por sectores como Calambeo, Caranday, Portal del Oasis, San Antonio, Ambalá, la Universidad de Ibagué, Vista Hermosa del Vergel, Cañaveral, Gualandayes y Gualandayes III.

Sin embargo, después de las administraciones de Guillermo Alfonso Jaramillo, Andrés Hurtado y ahora Johana Aranda, el proyecto continúa sin convertirse en una obra.

Los diseños también recibieron cuestionamientos y observaciones en componentes geotécnicos, ambientales y prediales, además de inquietudes sobre algunos elementos presupuestados para su ejecución, lo que llevó a la Gobernación del Tolima a desistir de la construcción.

Una de las voces críticas frente al convenio suscrito con Findeter durante la administración de Guillermo Alfonso Jaramillo fue la concejal Sandra Varón, quien cuestionó la manera en que se desarrolló el proceso y el corto periodo en el que se efectuaron los pagos a la entidad, llegando a calificar el acuerdo como un “convenio chaleco”

(leer más: Carrera Trece de Ibagué: la vía que nunca se construyó y cuyos estudios siguen empolvados en la Alcaldía)

Hoy, casi una década después, la calle 103 continúa enfrentando el reto de construirse con diseños que respondan a las condiciones actuales del territorio y, especialmente, a las exigencias técnicas y de seguridad que demanda una infraestructura como el puente sobre la quebrada Hato de la Virgen.

De lograrse la ejecución, este sería el unico gran proyecto de infestructura que alcance a entregar la alcaldesa Aranda antes de finalizar su mandato en el 2027.