¿Dónde está Cortolima mientras la fauna intenta escapar del fuego en Gualanday?
Mientras los incendios forestales avanzan por diferentes sectores del Tolima, en la reserva natural de Gualanday la preocupación no está solamente en las hectáreas de vegetación que pueden desaparecer. También está en los animales que intentan escapar de las llamas sin que, en muchos casos, exista una respuesta especializada para protegerlos.
Así lo advirtió en entrevista con Econoticias Robinson Lasso, médico veterinario zootecnista y especialista en manejo de fauna silvestre, quien lanzó fuertes cuestionamientos contra Cortolima y la capacidad institucional para responder ante una emergencia de estas características.
Sus afirmaciones corresponden a su apreciación personal y plantean un debate que merece ser atendido: "¿están las autoridades ambientales preparadas para proteger la fauna silvestre cuando un incendio forestal se sale de control?"
Una crítica directa a la autoridad ambiental
Lasso fue contundente al referirse a Cortolima. Según su experiencia y percepción, la entidad no estaría cumpliendo adecuadamente su responsabilidad frente a la conservación de la fauna silvestre y aseguró que no existen recursos suficientes destinados al rescate de animales.
También afirmó que la línea destinada para atender este tipo de emergencias, según su experiencia, no responde oportunamente o no permite concretar rescates.
Son señalamientos graves que, por su naturaleza, requieren una respuesta clara de la autoridad ambiental. No se trata únicamente de una discusión política o administrativa, sino de determinar qué protocolos existen, qué equipos están disponibles y quién responde cuando un incendio amenaza directamente a especies silvestres.
El especialista también cuestionó que, a su juicio, buena parte de los resultados de conservación de algunas especies en el Tolima hayan sido alcanzados por organizaciones no gubernamentales y otras instituciones, más que por la autoridad ambiental. Como ejemplo mencionó el caso del loro orejiamarillo, cuya población, según señaló, habría pasado de 87 individuos a más de 3.000, resultado que atribuyó al trabajo de organizaciones dedicadas a la conservación.
En Gualanday, el problema no espera a los escritorios
La emergencia en Gualanday muestra la dificultad de responder cuando el fuego avanza rápidamente. No basta con llegar después de la conflagración para contabilizar los daños. La fauna necesita atención durante la emergencia, especialmente las especies de baja movilidad, que pueden quedar atrapadas entre las llamas.
Serpientes, lagartijas, armadillos, pequeños mamíferos, crías, insectos y aves que tengan nidos pueden no contar con la capacidad para escapar. Otros animales, como venados, guatines y borugas, pueden desplazarse, pero también pueden terminar desorientados o encontrar nuevos frentes de fuego.
Lasso incluso señaló que la Universidad Nacional habría enviado estudiantes para apoyar las labores de rescate, una situación que, de confirmarse y en el contexto de sus declaraciones, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de contar con personal especializado y disponible de manera permanente.
La pregunta que queda sobre la mesa
El debate no debería reducirse a señalar culpables después de cada incendio. La discusión de fondo es otra: ¿cuánto está preparado el Tolima para proteger su fauna antes, durante y después de una emergencia forestal? La prevención puede comenzar mucho antes de que aparezca una columna de humo. Vigilancia comunitaria, detección temprana de focos, comunicación entre habitantes rurales, cortafuegos y manejo adecuado de las zonas de transición entre bosques y potreros pueden marcar una diferencia.
También se pueden establecer puntos de agua en zonas estratégicas durante las temporadas de sequía, siempre bajo criterios técnicos, para disminuir el impacto sobre las especies. Pero cuando el fuego ya está avanzando, la respuesta debe ser todavía más precisa: quién recibe la alerta, quién se desplaza, qué personal está capacitado, qué equipos existen, dónde se trasladan los animales rescatados y quién hace seguimiento a su recuperación.
Esas son preguntas que no deberían aparecer solamente cuando un incendio arrasa una reserva natural. Las declaraciones de Robinson Lasso ponen el reflector sobre Cortolima y sobre las demás entidades con responsabilidades en materia de fauna silvestre. Ahora corresponde a las autoridades explicar qué capacidad real tienen para actuar y qué están haciendo frente a la emergencia que vive el Tolima.
Porque cuando el bosque arde, el tiempo no espera trámites. Y para un animal atrapado entre dos frentes de fuego, unos pocos minutos pueden marcar la diferencia entre escapar o morir.