¿Estamos preparando la mente para el futuro o seguimos reaccionando a lo que nos pasa?
Hablar de salud mental suele significar hablar de cómo enfrentar los problemas cuando ya aparecen. Pero la psicóloga ibaguereña Nohora Cecilia Medina Galeano propone cambiar la pregunta: "¿qué capacidades necesitamos desarrollar hoy para afrontar mejor los escenarios que vienen?"
Su propuesta “Diseñando mentes para el futuro: del cerebro reactivo al cerebro prospectivo”, presentada durante la Pre-Cumbre de la Salud Mental en Bucaramanga, integra prospectiva estratégica, neurofeedback, metacognición, pensamiento sistémico, psicología apreciativa, desarrollo de talentos, construcción de sentido y reflexión ética frente a la inteligencia artificial.
La idea de fondo es sencilla, pero plantea un desafío profundo: "si el mundo cambia cada vez más rápido, no basta con crear nuevas tecnologías; también hay que preparar al ser humano para relacionarse con ellas",
Del cerebro reactivo al cerebro prospectivo
La propuesta diferencia el cerebro reactivo, asociado con respuestas automáticas, estrés, incertidumbre y crisis, del cerebro prospectivo, entendido como la capacidad para anticipar, autorregularse, aprender, adaptarse, crear alternativas y tomar decisiones conscientes.
No se trata de eliminar las reacciones naturales frente a las dificultades, sino de ampliar las herramientas de las personas para que reaccionar no sea la única posibilidad. La pregunta deja entonces de ser únicamente cómo enfrentar lo que está ocurriendo y empieza a incorporar otra: qué podemos hacer hoy para construir el futuro que queremos.
Un futuro tecnológico que también exige capacidades humanas
La inteligencia artificial, la automatización, los datos y la conectividad están transformando la manera de estudiar, trabajar, comunicarse y tomar decisiones. Pero esta transformación también trae desafíos para el bienestar, entre ellos estrés, sobrecarga, ansiedad, soledad digital e incertidumbre.
Por eso, la propuesta plantea que el próximo salto no puede ser exclusivamente tecnológico, también tiene que ser humano, la tecnología puede ampliar capacidades, pero su impacto dependerá de la autorregulación, el pensamiento crítico, la ética, la capacidad de aprender y la manera como las personas construyen relaciones saludables.
Ocho capacidades para mirar hacia adelante
Uno de los ejes del modelo es el Ciclo del Cerebro Prospectivo, compuesto por ocho capacidades: anticipación, autorregulación, metacognición, flexibilidad cognitiva, pensamiento sistémico, creatividad prospectiva, inteligencia ética y construcción de sentido.
La anticipación, desde la prospectiva estratégica, permite explorar futuros posibles y reconocer oportunidades antes de que los acontecimientos obliguen a reaccionar. La autorregulación busca fortalecer la conciencia sobre los propios estados y la capacidad de gestionarlos.
La metacognición, relacionada con John H. Flavell, introduce una capacidad esencial: pensar sobre el propio pensamiento, observar cómo aprendemos, cómo decidimos y cómo construimos nuestras respuestas.
A esto se suman la flexibilidad cognitiva, el pensamiento sistémico, la creatividad prospectiva, la inteligencia ética y la construcción de sentido, elementos que buscan conectar mente, emoción, entorno, ética y futuro.
El individuo hace parte de un sistema
La propuesta incorpora también la mirada sistémica de Virginia Satir, según la cual las personas no pueden comprenderse completamente separadas de sus relaciones y de los sistemas de los que hacen parte.
El modelo plantea un recorrido desde el individuo hacia la familia, la comunidad y finalmente la sociedad, la idea es relevante para la salud mental porque los cambios individuales también pueden transformar los entornos. Aprender a comunicarse mejor, modificar comportamientos o desarrollar nuevas capacidades puede tener efectos sobre los vínculos y la participación en espacios colectivos.
Descubrir fortalezas para construir posibilidades
La Psicología Apreciativa, asociada a David Cooperrider, y el enfoque de Talentos Naturales de Paul R. Scheele también hacen parte de la propuesta, la mirada cambia de aquello que falta hacia las capacidades que ya existen y pueden desarrollarse.
El modelo resume este proceso en cuatro momentos: descubrir, soñar, diseñar y forjar el destino, llevado a la educación y a los procesos sociales, plantea una pregunta de fondo: además de enseñar a identificar problemas, ¿estamos ayudando a las personas a reconocer sus fortalezas y a imaginar posibilidades de futuro?
Tener tecnología no basta si falta sentido
La propuesta también incorpora la construcción de sentido asociada a Viktor Frankl, con elementos como propósito, resiliencia y esperanza, Galeano comenta "el futuro no se entiende solamente como aquello que ocurrirá, sino también como aquello que las personas consideran valioso y hacia lo cual deciden orientar sus vidas."
Una mente puede tener información y herramientas para anticipar escenarios, pero si no sabe para qué utilizarlas, puede carecer de dirección,por eso, construir futuro también significa encontrar sentido.
Inteligencia artificial con responsabilidad
La relación entre salud mental, tecnología e inteligencia artificial ocupa otro lugar importante en la propuesta, la referencia a la UNESCO incorpora elementos relacionados con bienestar, derechos fundamentales, dignidad, ciudadanía digital y humanismo.
La discusión, entonces, no debería limitarse a preguntar qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué decisiones queremos que sigan siendo profundamente humanas y bajo qué principios utilizaremos estas herramientas, de allí surge la idea de una “tecnología consciente”, entendida como aquella que debe estar al servicio del bienestar y la dignidad humana.
Una propuesta que va más allá del individuo
El concepto de Cerebro Prospectivo® también plantea aplicaciones en educación, salud mental preventiva, organizaciones, comunidades, territorios y políticas públicas.
En educación, busca formar personas capaces de aprender, crear y convivir; en las organizaciones incorpora bienestar, innovación y propósito; en comunidades y territorios pone el énfasis en resiliencia, participación y solidaridad.
En las políticas públicas, plantea decisiones basadas en evidencia y acompañadas de una visión de futuro.
Para Galeano la pregunta termina siendo colectiva: "¿qué sociedad estamos diseñando a partir de las capacidades que decidimos desarrollar en las personas?"
El futuro también se construye desde hoy
La propuesta de Nohora Cecilia Medina Galeano integra diferentes disciplinas para plantear una nueva manera de preparar al ser humano frente a los cambios que vienen, su modelo Cerebro Prospectivo® toma como referencia el triángulo prospectivo de Michel Godet, basado en anticipación, acción y apropiación: explorar futuros, actuar desde el presente y convertir el futuro deseable en una construcción colectiva.
En últimas, el mensaje que nos deja la doctora Nohora Cecilia es que el futuro no es solamente aquello que nos va a ocurrir, también es el resultado de muchas de las decisiones que tomamos hoy.
Y frente a una sociedad cada vez más tecnológica, el verdadero reto no será únicamente crear herramientas más inteligentes, sino formar seres humanos capaces de pensar antes de reaccionar, aprender durante toda la vida, reconocer sus fortalezas, actuar con ética y encontrar sentido en sus decisiones, diseñar mentes para el futuro, en últimas, también significa diseñar sociedades más humanas.