Veedurías y organizaciones lanzan exigencias clave tras el aumento del transporte público en Ibagué
Continúan las críticas frente al alza del servicio de transporte público de buses en Ibagué. En esta ocasión, la Veeduría Ciudadana del Servicio de Transporte Público, junto a otros colectivos sociales, académicos y ciudadanos, presentó un listado de exigencias frente a lo que consideran un incremento exagerado en las tarifas.
Las organizaciones dividieron sus reclamos en cuatro puntos principales, los cuales, según señalaron, deben ser atendidos de manera inmediata por las autoridades competentes, ante el impacto que el aumento tendría en la economía de los usuarios.
El primer punto corresponde a la suspensión inmediata del alza en el valor del pasaje, al considerar que la decisión se tomó sin un proceso previo de concertación con la comunidad, las veedurías ni el ministerio público. En ese sentido, insistieron en la necesidad de abrir un espacio de diálogo real con los usuarios del sistema.
Como segundo eje, solicitaron una congelación tarifaria en $2.900, mientras se adelanta un proceso de revisión que permita evaluar si el servicio cumple con condiciones adecuadas de calidad, frecuencia y seguridad. Para los colectivos, no es coherente aplicar incrementos sin mejoras visibles en la operación del transporte público.
El tercer punto está relacionado con la realización de una auditoría independiente, que analice el estado técnico de la flota, los costos operativos y el cumplimiento de los estándares ambientales, teniendo en cuenta las constantes quejas por vehículos en mal estado, sobreocupación y afectaciones al medio ambiente.
Finalmente, exigieron un plan urgente de mejoras para el sistema Transmusical, con un cronograma público y verificable, así como la implementación de subsidios especiales que mitiguen el impacto económico del transporte en los sectores más vulnerables.
Por último, el grupo de veedurías y demás organizaciones recalcó que, para ellos, esta decisión no es justa y estaría afectando de manera directa el bolsillo de los ibaguereños, especialmente de quienes dependen a diario del transporte público para trabajar o estudiar.