Control de la Inflación y de la revaluación, los retos del BanRepública
Las políticas macroeconómicas del anterior gobierno que llevaron a un aumento desmedido en el gasto público y el incremento salarial pactado para 2026 son algunas de las causas que dispararon la inflación en el país durante los últimos años.
Así lo reveló el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, al intervenir en la celebración de los 90 años de Asobancaria y en el marco de la 60 Convención Bancaria que se realiza en Cartagena.
Resaltó como en los últimos años el Banco de la República ha mantenido una postura monetaria claramente restrictiva, con tasas de interés de política superiores a las que pueden considerarse neutrales para el mediano y largo plazos.
Anotó que entre 2021 y 2024, "esa postura fue similar a la de nuestros pares regionales en América Latina y a la de muchos otros países en el mundo que, como Colombia, se vieron afectados por las presiones inflacionarias que caracterizaron el período inmediatamente posterior a la pandemia".
Dijo que se espera que las medidas adoptadas por el Emisor, lleve a que la inflación se acerque a la meta del 3 % en 2028, si se realiza el ajuste que necesita la economía colombiana para volver al orden.
Para el directivo, la política de tasas de interés adoptada por el Emisor hace prever que sólo hacía 2027 se registre una baja en el Índice de Precios al Consumidor, que pueda consolidar hacia 2028.
Señaló que la intervención del Banco Central de Colombia ha llevado a que la expectativa de inflación se haya disminuido y se espera que en dos años esté rondando el 4,2 %.
En su charla ante los banqueros del país, Villar dijo que el aumento observado en los indicadores de inflación a lo largo del último año en el caso colombiano estuvo acompañado de un peligroso desanclaje de las expectativas de inflación a mediano plazo.
Insistió en que la inflación esperada a dos años vista, medida por la encuesta a analistas que hace el Banco de la República pasó de estar a mediados de 2025 por debajo del 3,5% a 4,7% a comienzos de 2026.
En el período más reciente, sostuvo, dicha expectativa de inflación de mediano plazo se ha reducido, probablemente como resultado de la política monetaria contractiva que se tuvo en el primer semestre de este año, que se reflejó en un aumento en la tasa de interés de política de 275 puntos básicos. Sin embargo, de acuerdo con las encuestas realizadas en el presente, los analistas siguen esperando que a dos años vista la inflación estaría alrededor de 4,2%, por fuera del rango admisible.
Para el gerente del Emisor, las políticas adoptadas por el gobierno nacional durante el último año y medio, los cuales actuaron en contravía del proceso de ajuste que se traía desde el período previo.
“Me refiero en primer lugar al fuerte incremento en el salario mínimo que se adoptó tanto para 2025 como, en grado mucho más radical, para 2026 . No menos importante fue la agresiva política de expansión fiscal, que incrementó el déficit primario a máximos históricos y abiertamente insostenibles”.
Devaluación
Otro de los fenómenos que afecta la economía colombiana tiene que ver con el precio del dólar en el mercado nacional.
Villar anotó que en la actualidad se registra un fenómeno macroeconómico que ha generado justas preocupaciones a lo largo del presente año. Me refiero a la enorme apreciación del peso colombiano.
“La tasa de cambio con la que cerró ayer el mercado, 3090 pesos por dólar, estuvo más de 18 % por debajo de los niveles que teníamos a comienzos del año. A diferencia de lo que sucedía en 2025, en 2026 no puede decirse que este fenómeno se explique por la depreciación del dólar frente a las demás monedas del mundo”, dijo.
A lo largo del presente año, el peso también se ha apreciado en más de 18 % si se compara con el euro y en porcentajes similares si se compara con las monedas de países más cercanos al nuestro como Chile o Perú. Esto, por supuesto, resta competitividad a nuestras exportaciones y hace muy difícil para los bienes producidos internamente competir con las importaciones, anotó Villar.
Dijo que para ilustrar la magnitud de los daños que la revaluación del peso genera a los sectores transables que deben competir en los mercados internacionales basta decir que esos sectores deben competir en condiciones desventajosas cuando se tiene en cuenta que los salarios por hora que pagan a trabajadores de baja calificación aumentaron en cerca de 28 % en pesos, y lo hicieron en más de 50 % cuando se miden en dólares.
Dijo que entre las causas de la baja en el precio del dólar, se pueden citar la capacidad del gobierno para colocar bonos en el mercado internacional y también que los inversionistas extranjeros pueden entrar a comprar títulos de deuda pública en moneda nacional.
En ambos casos el financiamiento implica ingresos de capitales que alimentan la oferta de divisas y por esa vía se convierte en fuente importante de apreciación del peso, aseguró el gerente del Emisor.
Dijo que es indispensable en circunstancias como las descritas es que el Banco de la República y el Gobierno Nacional podamos adelantar políticas que se complementen entre sí para garantizar la convergencia de la inflación hacia la meta y al mismo tiempo evitar inconsistencias que generan impactos laterales tan graves como el implícito en esta apreciación real de la moneda y, con ello, evitar también grandes costos para las perspectivas de crecimiento. Creo que los avances que se esperan en el proceso de ajuste fiscal, de acuerdo con los anuncios que viene realizando el nuevo gobierno, contribuirán de manera muy grande a este proceso virtuoso.
Finalmente, sobre la decisión de la Corte Constitucional en torno a la reforma pensional, reiteró que el Banco de la República está listo para cumplir con el papel que le asigna la Ley en la administración del Fondo del Pilar Contributivo. Se trata de una función acorde con el mandato constitucional de servir como agente fiscal del gobierno y para cumplirlo seguiremos avanzando en concordancia con las decisiones de la Corte.