Hay que darle la vuelta a la pirámide de residuos: el relleno sanitario debe ser la última opción
La gestión de residuos en Colombia está cambiando de dirección. El reto ya no consiste únicamente en recolectar los residuos y garantizar una disposición segura, sino en mantener los materiales en uso el mayor tiempo posible, recuperar su valor y dejar la disposición final como última alternativa.
Esta transformación responde a la jerarquía o pirámide de residuos, un enfoque que prioriza la prevención y minimización, la reutilización, el reciclaje, el aprovechamiento y la valorización antes del tratamiento y, finalmente, la disposición final.
Los resultados de Atica muestran cómo este enfoque puede trasladarse a la operación empresarial. Durante 2025, la compañía gestionó 515.099 toneladas de residuos mediante diferentes rutas de aprovechamiento, valorización, tratamiento especializado y disposición final. Según sus cifras, estas estrategias permitieron evitar aproximadamente 261.153 toneladas de CO 2 equivalente.
Este dato refleja el nuevo reto del país: determinar qué ocurre con los residuos antes de que lleguen al relleno sanitario y cuánto material puede reincorporarse a la economía.
De residuos a recursos
Colombia ha avanzado desde un modelo enfocado principalmente en la recolección y disposición final hacia otro que busca prevenir la generación de residuos, recuperar materiales y promover la economía circular.
Instrumentos como el CONPES 3874 de 2016, Política Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos, y la Política Nacional para la Gestión Integral de Residuos Peligrosos, han impulsado esta evolución.
El relleno sanitario continúa siendo necesario, pero debe ser la última alternativa. Cada tonelada enviada a disposición final representa materiales que pierden la oportunidad de reincorporarse a la economía y aumenta la presión sobre la capacidad de los rellenos y los recursos naturales.
Para Atica, la gestión integral implica recuperar materiales, valorizar residuos, generar nuevas materias primas y acompañar a las empresas en la transición hacia modelos productivos más circulares y eficientes.
Sin embargo, el principal desafío sigue siendo transformar la forma en que se gestionan los residuos. Además de fortalecer la infraestructura de aprovechamiento y los mercados para materiales reciclados, es necesario mejorar la separación en la fuente y consolidar una cultura que deje de considerar los residuos únicamente como un pasivo ambiental y los reconozca también como una oportunidad de generación de valor.
La Responsabilidad Extendida del Productor también está modificando la gestión de residuos en Colombia. Las empresas deben participar activamente en la recolección y gestión de los residuos derivados de los productos que ponen en el mercado.
Este enfoque ha fortalecido sistemas para corrientes como envases y empaques, aparatos eléctricos y electrónicos, llantas, baterías, pilas, medicamentos vencidos y envases de plaguicidas, entre otros.
El reto, sin embargo, no termina con recolectarlos. El siguiente paso es aumentar su aprovechamiento y reincorporarlos a nuevos procesos productivos.
En este propósito, la separación en la fuente es crítica. Una identificación incorrecta, la falta de capacitación, el almacenamiento inadecuado o los procedimientos deficientes pueden provocar que residuos aprovechables pierdan su valor o que residuos peligrosos contaminen otras corrientes.
En hogares y empresas es frecuente encontrar pilas, medicamentos vencidos, aceites usados y aparatos eléctricos mezclados con residuos ordinarios. Esto puede generar riesgos para el suelo, el agua y el aire, así como para trabajadores, recicladores y comunidades durante su manipulación, transporte, almacenamiento o tratamiento.
Gestión diferenciada para residuos peligrosos
En sectores como agricultura, salud e industria, los residuos peligrosos requieren controlar toda la cadena: identificación, clasificación, segregación en la fuente, almacenamiento seguro, transporte autorizado y tratamiento o disposición según sus características.
Las alternativas pueden incluir aprovechamiento, tratamientos físico-químicos o biológicos, incineración con control de emisiones, coprocesamiento o disposición final en celdas de seguridad. La normativa colombiana establece responsabilidades para generadores y gestores con el fin de garantizar la trazabilidad, reducir riesgos y asegurar una gestión ambientalmente segura.
Resultados de Atica
Durante 2025, Atica gestionó 515.099 toneladas de residuos. De acuerdo con sus resultados, la compañía reportó rutas asociadas a aprovechamiento, valorización, tratamiento especializado y disposición final, con una participación mínima destinada a relleno sanitario.
Estas estrategias permitieron evitar aproximadamente 261.153 toneladas de CO 2 equivalente, contribuyendo a reducir la presión sobre los rellenos sanitarios, recuperar materiales y avanzar en metas de descarbonización.
Además, Atica reportó otras acciones ambientales durante 2025. La incorporación de vehículos híbridos y eléctricos evitó cerca de 800 toneladas de CO 2 equivalente, mientras que la generación de 166.105 kWh de energía solar evitó aproximadamente 16 toneladas de CO 2 equivalente.
Otro camino relevante es la simbiosis industrial, mediante la cual los residuos o subproductos de una empresa pueden convertirse en materias primas para otra. A esto se suman el aprovechamiento energético de corrientes no reciclables y otros modelos de valorización que permiten reducir la dependencia de recursos naturales.
Más circularidad, tecnología y trazabilidad
En los próximos años, la gestión de residuos en Colombia estará marcada por una mayor participación del aprovechamiento y la valorización frente a la disposición final. La economía circular, la REP, los mercados para materiales reciclados y una mayor articulación entre los actores de la cadena serán determinantes para cerrar los ciclos de los materiales.
La tecnología también tendrá un papel central, con soluciones para la clasificación, el aprovechamiento energético, la transformación de residuos en materias primas secundarias y la trazabilidad digital.
Frente a los plásticos de un solo uso, el desafío no será únicamente eliminarlos, sino promover un uso responsable, impulsar alternativas técnica y ambientalmente viables y garantizar sistemas efectivos de recolección y aprovechamiento. Para Atica, estas decisiones deben sustentarse en criterios técnicos y análisis de ciclo de vida para asegurar un beneficio ambiental real.
La pirámide de residuos plantea, en últimas, un cambio de perspectiva: antes de preguntarse dónde disponer un residuo, empresas y consumidores deben preguntarse cómo prevenirlo, reutilizarlo, aprovecharlo, valorizarlo o transformarlo. Solo aquello que no pueda seguir otro camino debería llegar al relleno sanitario.