Salud y vida, los seguros favoritos de los colombianos
En medio del entorno socioeconómico cambiante de 2025, el comportamiento de la industria aseguradora evidencia una mayor concientización de los colombianos frente a los riesgos que afectan directamente su vida, salud y patrimonio y encontraron en los seguros una herramienta de protección que reduce el posible impacto en su bolsillo.
Al cierre del año anterior, las compañías atendieron reclamaciones de sus asegurados por $27,6 billones, 8 % más que en 2024, lo que equivale a casi el doble de los recursos que el Gobierno colombiano tiene presupuestados este año para sectores como agua potable, vivienda social, cultura y deporte.
El crecimiento real de la industria fue del 3,5 % en un contexto de inflación del 5,1 %. En 2025, el sector representó el 3.29 % del PIB y el consumo per cápita en seguros se ubicó en $1.150.691 por colombiano.
De acuerdo con el presidente ejecutivo de Fasecolda, Gustavo Morales, “esto confirma la necesidad de la población de cubrir especialmente los riesgos relacionados con la vida. Muchas personas pudieron recibir atención en salud oportuna, fomentar el ahorro y dejar asegurado un patrimonio para sus familias”.
2025 estuvo marcado por decisiones relevantes en materia de política pública. La reforma pensional, en la que el sector asegurador participa ampliamente y que está orientada a ampliar la cobertura mediante un sistema de pilares, quedó en pausa mientras la Corte Constitucional revisa su constitucionalidad.
La reforma a la salud no fue aprobada, pero dejó abierto el debate sobre la sostenibilidad financiera y la distribución de riesgos dentro del sistema. Además, uno de los temas más sensibles para el sector y para la economía en general fue el tributario. La industria aseguradora enfrenta una tasa efectiva cercana al 40 %, lo que impacta directamente su capacidad de inversión, crecimiento y ampliación de cobertura.
Para Morales, “las emergencias derivadas de la temporada de lluvias, el sismo de Paratebueno, los accidentes viales, las afectaciones al agro y las atenciones en salud, entre otras contingencias, evidencian que el seguro no es un gasto opcional. Es una herramienta de protección que debe adquirirse de manera oportuna y que resulta fundamental para sostener las actividades económicas, no solo de las personas, sino también de las empresas”.
Precisamente para responder a este entorno de mayor exposición al riesgo, el sector viene fortaleciendo su oferta y su capacidad de respuesta. El aumento de fenómenos extremos impulsó el desarrollo de seguros paramétricos, incluidos en el Plan Nacional de Desarrollo y habilitados para todos los sectores. “Mecanismos como este permiten pagos ágiles con base en índices predefinidos, lo que mejora la atención ante eventos climáticos y catastróficos”, señaló el dirigente gremial.
La industria aseguradora ofrece hoy una amplia variedad de coberturas para cubrir las necesidades de protección de todos los colombianos, ha fortalecido su gestión de riesgo y optimizado sus procesos para atender estas necesidades.