Financiamiento para Pymes en tiempos de alta incertidumbre económica
El decreto de emergencia económica marca un punto de inflexión para las pequeñas y medianas empresas en Colombia.
Más allá de las medidas específicas que se adopten, el solo anuncio de este tipo de escenarios introduce un factor clave en la toma de decisiones empresariales: la incertidumbre. Para las pymes, esto se traduce en cautela frente a la inversión, mayor presión sobre el flujo de caja y una necesidad urgente de flexibilidad financiera de cara a 2026.En contextos como este, donde se anticipan posibles ajustes fiscales, reorientación del gasto público y señales mixtas desde el entorno macroeconómico, las empresas más pequeñas suelen ser las primeras en sentir el impacto.
No solo porque tienen menor espalda financiera, sino porque operan con márgenes estrechos y ciclos de caja altamente sensibles a cualquier cambio externo. Esta vulnerabilidad estructural se refleja en que, en el país, cerca de 7 de cada 10 pymes no logran superar los primeros cinco años de operación, según cifras de confecámaras.
La incertidumbre económica no siempre se manifiesta de forma inmediata en cifras duras, pero sí en el comportamiento empresarial. Este panorama suele llevar a que muchas pymes opten por posponer inversiones, ajustar inventarios, renegociar plazos con proveedores y priorizar la liquidez, incluso cuando sus niveles de venta se mantienen estables.
De acuerdo con Kapital, este comportamiento responde a una lógica clara: cuando el entorno es incierto, el acceso oportuno a capital y la capacidad de adaptarse rápidamente pesan más que el costo financiero en sí.
“Cuando se declara una emergencia económica, las pymes no están buscando endeudarse más, sino endeudarse mejor. La prioridad es contar con opciones que les permitan reaccionar rápido, sin comprometer su estabilidad a largo plazo”, explica Vivian Acuña, country manager de Kapital Colombia.
Este cambio de mentalidad ha puesto en evidencia las limitaciones del financiamiento tradicional, especialmente cuando los procesos son largos, las condiciones poco flexibles y las decisiones no dialogan con la realidad operativa de los negocios.
Uno de los principales efectos de la alta incertidumbre es el costo de no decidir. Empresas que podrían crecer, contratar o expandir su capacidad productiva optan por mantenerse en pausa ante la falta de previsibilidad. En el caso de las pymes, esta parálisis puede afectar su competitividad e incluso su sostenibilidad.
Frente a este escenario, han ganado relevancia esquemas de financiamiento alternativo que prioriza la flexibilidad, el entendimiento del negocio y el uso inteligente de datos. Más que grandes créditos a largo plazo, muchas pymes están optando por soluciones que les permitan sostener la operación diaria y tomar decisiones financieras con mayor previsibilidad. Desde esta experiencia, Kapital comparte las siguientes alternativas:
Financiamiento enfocado en capital de trabajo, orientado a cubrir necesidades operativas como la compra de inventarios, el pago oportuno a proveedores y la gestión de ciclos largos de recaudo, sin comprometer la estabilidad financiera de la empresa.
Líneas de crédito flexibles y rotativas, que pueden activarse según la necesidad del negocio, permitiendo diferir pagos clave y adaptarse a picos de demanda o momentos de mayor presión sobre la caja.
Herramientas de gestión financiera integradas, que combinan financiamiento con pagos, recaudo y control financiero, facilitando una mayor visibilidad del flujo de caja y decisiones más informadas.
Acompañamiento y construcción de comunidad empresarial, a través de espacios de formación, networking y acceso a conocimiento, que complementan el acceso a capital y fortalecen la sostenibilidad de las pymes.
La compañía ha consolidado en Colombia una operación enfocada en atender estas necesidades de las pymes. A tres años de su llegada al país, la fintech ha colocado más de US$50 millones en financiamiento empresarial, impulsando a más de 1.300 pymes en distintos sectores y regiones.
“La incertidumbre llegó para quedarse como variable de negocio. Las pymes que aprendan a gestionarla, con información, planeación y soluciones financieras adecuadas, estarán mejor preparadas para crecer incluso en contextos complejos”, concluye la Country Manager de Kapital Colombia.
De cara a 2026, el reto para las empresas colombianas no será únicamente acceder a recursos, sino hacerlo con criterio, flexibilidad y visión. En un entorno marcado por cambios económicos y regulatorios, contar con alternativas de financiamiento alineadas con la realidad del negocio puede marcar la diferencia entre resistir o desaparecer.