Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Economía
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Panorama macrofinanciero 2026: entre la incertidumbre y la resiliencia

Este año se desarrollará en un entorno macroeconómico más restrictivo para la economía colombiana, caracterizado por presiones inflacionarias persistentes, una política monetaria contractiva, un crecimiento moderado y una situación fiscal frágil que reduce el margen de maniobra de la política económica. 
Imagen
Se anticipan presiones inflacionarias adicionales asociadas al fuerte incremento del salario mínimo, la persistencia del impulso fiscal y el crecimiento del consumo.
Crédito
Archivo
22 Ene 2026 - 9:33 COT por Alfonso Aya Roa

Tras la marcada desaceleración observada en 2023 y buena parte de 2024, en 2025 la economía colombiana logró consolidar una fase de recuperación, aunque de carácter heterogéneo. 

Desde el frente de la demanda, el consumo se consolidó como el principal motor del crecimiento, tanto en su componente privado como público. En contraste, si bien la inversión mostró señales de recuperación y retornó a tasas de crecimiento reales positivas, continúa rezagada y aún no alcanza los niveles observados antes de la pandemia.

Por el lado de la oferta, el desempeño sectorial también fue dispar. Las actividades asociadas al comercio, el entretenimiento y el sector agropecuario exhibieron el mayor dinamismo, mientras que la minería y la construcción continuaron registrando contracciones, consolidándose como los eslabones más débiles del aparato productivo.

En materia de precios, la inflación mantuvo un proceso de convergencia lento hacia la meta del Banco de la República, el cual se vio interrumpido por episodios de repunte a lo largo del año. 

Como resultado, la inflación al cierre de 2025 se ubicó en 5,1 %, apenas 10 puntos básicos por debajo del registro de 2024, completando así cinco años consecutivos por encima del rango objetivo. 

Este comportamiento, en un contexto de marcada expansión fiscal, llevó a la autoridad monetaria a mantener una postura de política monetaria restrictiva. En consecuencia, el Banco de la República realizó únicamente una reducción de 25 puntos básicos en la tasa de intervención durante los primeros meses del año y posteriormente la mantuvo estable en 9,25 %. 

En el frente financiero, a mediados de 2025 la cartera volvió a registrar crecimiento en términos reales tras más de dos años en terreno negativo, ubicándose en 1,5 % en noviembre. 

Este repunte obedece principalmente al dinamismo del crédito hipotecario y del microcrédito, y a la recuperación de la cartera de consumo. En 2025 la expansión del crédito se dio de manera ordenada y sostenible, como lo evidencia la mejora en el indicador de calidad, que ha descendido 1,23 pps frente a su nivel máximo de 5,1 % registrado a finales de 2023.

De cara a 2026, se anticipan presiones inflacionarias adicionales asociadas al fuerte incremento del salario mínimo, la persistencia del impulso fiscal y el crecimiento del consumo, explicado por un mayor ingreso disponible. 

El sector financiero espera que el entorno macrofinanciero a lo largo del año esté condicionado a la incertidumbre del escenario fiscal, a los efectos del incremento del salario mínimo de 2026  del 23,7 %, el más alto registrado en lo corrido del siglo XXI, y a la volatilidad en las relaciones internacionales con socios estratégicos como Estados Unidos. 

En este escenario, la recuperación gradual que venían mostrando la economía y el sistema financiero enfrenta riesgos significativos de estancamiento, acentuados por la coyuntura económica y el escenario preelectoral.