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Colombia en búsqueda de la felicidad

Aún nos esperan los días más complejos de este proceso electoral. Mientras las campañas afinan sus instrumentos para la recta final, la preocupación latente por encima de quien gane es cómo gobernará en medio de una país escéptico y polarizado.
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9 Jun 2022 - 9:29 COT por Ecos del Combeima

Ya lo advertía Savater en su magistral Ética para Amador: “Y ahora viene la pregunta del millón: ¿cuál es la mayor gratificación que puede darnos algo en la vida? ¿Cuál es la recompensa más alta que podemos obtener de un esfuerzo, una caricia, una palabra, una música, un conocimiento, una máquina, o de montañas de dinero, del prestigio, de la gloria, del poder, del amor, de la ética o de lo que se te ocurra? Te advierto que la respuesta es tan sencilla que corre el riesgo de decepcionarte: lo máximo que podemos obtener sea de lo que sea es alegría. Todo cuanto lleva a la alegría tiene justificación (al menos desde un punto de vista, aunque no sea absoluto) y todo lo que nos aleja sin remedio de la alegría es un camino equivocado. ¿Qué es la alegría? Un «sí» espontáneo a la vida que nos brota de dentro, a veces cuando menos lo esperamos. Un «sí» a lo que somos, o mejor, a lo que sentimos ser.”

El índice global sobre la felicidad es una encuesta realizada por Naciones Unidas que mide como ha evolucionado la felicidad de los ciudadanos en los últimos años en 156 países.

Para elaborar el informe se utilizan los datos de la Encuesta Mundial de Gallup en la que se pide a los encuestados que puntúen su vida del cero al 10, siendo cero la peor vida posible y el 10 la mejor vida posible.

Para calcular el índice se tienen en cuenta seis factores: niveles de PIB, esperanza de vida, generosidad, apoyo social, libertad y corrupción que se comparan con los de un país imaginario, llamado Dystopia. En Dystopia vivirían las personas menos felices del mundo, de forma que los ciudadanos de cualquier otro país con el que se compare, serán más felices que los de éste.

Durante los últimos 10 años Colombia ha estado variable entre los lugares 35 en el año 2013 al lugar 66 en este 2022. Fuente: https://datosmacro.expansion.com/demografia/indice-felicidad/colombia

Sin lugar a dudas todo el ambiente de crispación e inconformidad que se evidencia hoy en el país y que reclama  un cambio sustancial en la forma de conducirlo se ve reflejada en esta medición. Un país totalmente polarizado, harto de la corrupción y de la falta de empatía de la clase dirigente con sus gobernados respaldará a uno de los dos candidatos en contienda. Cerca del diez por ciento del electorado votará en blanco según las recientes mediciones y otra gran parte (casi la mitad de los colombianos) será indiferente a los comicios o preferirá abstenerse de forma consciente como cada vez es más cotidiano.

El reto sin dudarlo más allá de quien gane la elección será liderar el país en medio de la radicalización de la oposición. Tratar de generar instrumentos que recuperen la confianza en la institucionalidad y que estén en sintonía con nuestra gente más allá de las ideologías. Colombia grita por un cambio. Ojalá ese cambio nos aleje cada más de Distopya.

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Ahora bien, hay una frase que los tolimenses conocemos bien y que se repite en cada emergencia, a tal punto que ya da vergüenza: "El Tolima no estaba preparado".

Afortunada o desafortunadamente, es la desgracia quien acelera la llegada de las autoridades gubernamentales con atenciones y ayudas para esta zona tan afectada por el sismo e históricamente olvidada por el Estado; convirtiendo aquella expresión esperanzadora en una frase que bien podría coincidir con lo que se propone la Patria Milagro.

Y sin embargo, es una lástima que esa unión sea tan frágil. Basta una diferencia política o una opinión distinta para que el hilo se rompa y volvamos a mirarnos como adversarios.

La atención inmediata es indispensable: alojamiento temporal, alimentación, agua potable, medicamentos, atención hospitalaria y acompañamiento psicológico. Pero simultáneamente Colombia debe comenzar a pensar en el día después.

También resulta difícil entender por qué en esta reforma no se incluyó la creación de una Secretaría de Seguridad, una dependencia que Ibagué necesita con urgencia y que ya existe en la estructura del Gobierno Departamental e, incluso, en ciudades capitales con menor población que nuestra ciudad.

Colombia arrancó un nuevo ciclo político esta semana. Pero hay otro tema y realidad que no espera y en el que debemos tomar acción.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.