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El hambre de los inocentes

El presidente Duque cierra un buen año con un crecimiento económico por encima de lo esperado.
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Ecos del Combeima
28 Dic 2021 - 9:16 COT por Ecos del Combeima

Es muy complejo explicar el sufrimiento y menos aún el de los inocentes.  Un niño es frágil, vive en permanente riesgo, es víctima de su incapacidad de defenderse del mundo adulto, requiere cuidado, amor y ayuda. Un día como hoy, en donde se recuerda con dolor la muerte de los niños menores de 2 años, víctimas de Herodes en Belén, obliga a reflexionar sobre la condición actual que viven muchos niños de nuestra región, esos inocentes que hoy sufren hambre y que pese a los buenos resultados en materia económica y en la implementación de planes que mitiguen el fuerte impacto de la pandemia, aún permanecen a núcleos familiares que cayeron en pobreza monetaria o en pobreza extrema. 

De acuerdo con la última medición del Dane, 55.000 personas en Ibagué cayeron en pobreza extrema, lo cual significa que, en total, 72.000 personas viven con menos de 1.9 dólares y de esta cifra, según estudios globales de la ONU, la mitad pueden ser niños y una gran porción mujeres. A nivel mundial se estima que luego de 20 años de disminuir la pobreza extrema, se presentará un incremento en donde aproximadamente 100 millones de personas llegarán a ella. El desastre económico generado por la pandemia, que nos devolvió a nivel país 10 años en desarrollo económico, ha desencadenado esta crisis en donde a pesar de los esfuerzos de muchos sectores impulsados por el gobierno, se sabe que revertir la cifra no es de la noche a la mañana. En la actualidad, tenemos muchos inocentes aguantando hambre y no queda más que seguir trabajando e invitar a la solidaridad.

El presidente Duque cierra un buen año con un crecimiento económico por encima de lo esperado, una impecable implementación del programa de vacunación, gratuidad en educación superior, incremento de beneficiarios de subsidios en programas sociales; lo anterior, sumado a los resultados buenos en materia de empleo que arrojaran los planes ejecutados por la administración local y departamental, pues sabemos que se continuarán ejecutando obras de infraestructura que impactaran positivamente la cifra de empleo y se continuarán desarrollando los planes de atracción de inversión, desarrollo de turismo y todo lo que tiene que ver con reactivación de económica, deberían necesariamente impactar positivamente en la disminución de esta cruel cifra.

Esperemos que los de Fecode, aparentemente más interesados en aspiraciones políticas que en el bienestar de los niños de Colombia, no impidan que el próximo año se llenen las aulas y vuelvan a clase todos aquellos niños que se encuentran incluso desescolarizados por no tener los medios tecnológicos para asistir a clases virtuales y que puedan beneficiarse del programa de alimentación escolar, que es gran ayuda para los hogares de menores ingresos. 

Por todos esos inocentes niños que hoy sufren la pobreza extrema y monetaria, hoy va esta columna para invitarlos a apadrinar un niño o si le queda difícil llegar a un caso, apoyen las organizaciones y personas que se dedican a ayudar con alimentación, albergue, educación y recreación a estos niños que sufren y que naturalmente necesitan ver a Dios en el corazón de todos nosotros expresado en obras que impacten positivamente sus vidas y los aleje de un futuro de dolor, delincuencia y sufrimiento. 

Que el 2022 nos permita tener los medios para ayudar y compartir y, nos de la sabiduría para elegir a quien continuará desarrollando el país y no nos dejemos llevar por discursos de odio y engaño. Que no nos pase lo de Chile. Feliz año queridos lectores.

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Un territorio puede promocionarse, participar en ferias, diseñar rutas gastronómicas o abrir convocatorias empresariales. Sin embargo, el verdadero impacto económico ocurre cuando esas acciones se traducen en algo concreto: ventas, empleos, encadenamientos productivos y permanencia del ingreso en la región.

Esta es una estrategia de polarización que le ha funcionado. Y le funciona, porque simplifica la realidad, ordena el debate en categorías emocionales y facilita la movilización.

Esta lamentable situación tiene dos caras de una misma moneda. Ataco, donde generación tras generación había vivido de la agricultura básica y una minería artesanal, se encuentra hoy sometido a la ilegalidad.

Es muy triste que, aunque hoy existan más denuncias, no haya la misma proporción de justicia, pues el país se acostumbró a la indignación digital, a los nombres que circulan, a testimonios que conmueven, a debates encendidos y luego al olvido.

El cierre o la restricción del tránsito en el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte significativa del comercio energético y petroquímico mundial, ha desatado un efecto dominó.

Sembrar en Colombia se volvió un acto de valentía… o de terquedad campesina, que para el caso es casi lo mismo. Hace unos años uno sembraba con esperanza; hoy muchos siembran con calculadora en una mano y rosario en la otra.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.