“Mis hijos no”: comerciante contó el angustiante momento en que su carro se incendió con sus tres hijos en Ibagué
“Mis hijos no”. Con esa frase, Carlos Johan Calderón resumió lo que pasó por su mente cuando el vehículo en el que regresaba hacia El Espinal comenzó a incendiarse con sus tres hijos a bordo. El comerciante espinaluno decidió contar públicamente lo ocurrido y agradecer a las personas que acudieron a auxiliarlos.
El hecho ocurrió cuando Calderón regresaba de Ibagué después de compartir en familia la Primera Comunión de una sobrina. Mientras transitaba por el sector de la glorieta de la Casa de la Moneda, en Picaleña, el automotor comenzó a incendiarse y las llamas se extendieron rápidamente.
Según relató el comerciante a través de sus redes sociales, la emergencia avanzó en cuestión de segundos. Su principal preocupación fueron los tres menores que viajaban con él, por lo que reaccionó rápidamente para sacarlos del vehículo antes de que el fuego lo consumiera por completo.
Después de poner a salvo a sus hijos, comenzó otro capítulo de la emergencia. Varias personas que se encontraban en el sector se acercaron para ayudar. Algunos llevaron extintores, otros colaboraron para sacar las pertenencias del vehículo y varias mujeres se acercaron especialmente a los niños, quienes estaban llorando y asustados.
Calderón destacó también el gesto de un hombre que se dirigía al grado de su propio hijo, pero decidió detenerse y quedarse para ayudarlo con los menores. El comerciante aseguró que ese acto de solidaridad quedó marcado en su memoria, al igual que el apoyo recibido posteriormente de personas provenientes de El Espinal.
El vehículo terminó en pérdida total y parte de la mercancía que transportaban también estuvo en riesgo. Sin embargo, el comerciante explicó que logró rescatar una parte de ella y dejó claro que, frente a lo ocurrido, las pérdidas materiales pasan a un segundo plano.
“Un carro se puede volver a conseguir. Una mercancía se puede volver a comprar. Mis hijos no”, fue el mensaje con el que Calderón resumió su reflexión después de la emergencia. Para él, lo más importante fue poder regresar a casa y abrazar a sus tres hijos sabiendo que estaban bien.
Incluso después del susto, los pequeños tuvieron una particular despedida para el vehículo que los acompañaba: “adiós, carrito”. Carlos Johan cerró su mensaje agradeciendo a quienes ayudaron, llamaron, escribieron y oraron por su familia, asegurando que en medio de uno de los momentos más difíciles de su vida encontró solidaridad en personas que ni siquiera conocía.