Se acerca la hora de la certificación del gobierno de Estados Unidos a la lucha antidrogas
Entre hoy y mañana se debe conocer la determinación anual de Estados Unidos en materia antidrogas, que se enmarca dentro de un cambio reciente de la cooperación colombiana en este tema sensible en la relación de los dos países.
Para la Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham Colombia, el análisis de la nueva realidad política en Colombia, no busca anticipar la decisión de Washington, tampoco ser voceros de los gobiernos de Estados Unidos y Colombia sino aportar elementos para entender qué está en juego.
El análisis recoge los resultados de los últimos 12 meses, el cambio de trayectoria desde el 7 de agosto, la nueva estrategia antidrogas de EE. UU. y sus implicaciones.
Como se recordará, en 2025, Colombia fue descertificada, lo que no ocurría desde hace más de tres décadas, pues Washington consideró que fueron deficientes los resultados en la lucha contra el narcotráfico, que adelantaba la administración de Gustavo Petro.
El ese entonces el mandatario colombiano había criticado duramente la política internacional del gobierno de Donald Trump, en cuanto al apoyo nortemaericanpo la invasión de Israel a Palestina y la política migratoria de Estados Unidos, entre otros aspectos.
Desde la elección de Abelardo de la Espriella, las cosas entre Colombia y Estados han cambiado de forma radical y según AmCham Colombia “en su primer mes, el gobierno del presidente Abelardo De la Espriella modificó las prioridades políticas y comenzó a mostrar resultados en varias de las áreas que Washington había señalado”.
De todas formas, la organización empresarial señala que los indicadores siguen siendo complejos: el área sembrada con coca es aproximadamente 261 mil hectáreas al cierre de 2024, 3,5 % más que en 2023, de acuerdo con el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos, Simci, de Unodc y el Ministerio de Justicia. La erradicación manual cerró 2025 en 8.051 hectáreas, 14 % menos que en 2024.
AmCham explicó también que la National Drug Control Strategy, NDCS 2026 amplía el enfoque operativo de Estados Unidos en la lucha antidrogas. Colombia identifica expresamente dos prioridades: reducir el cultivo de coca y desarticular las redes criminales que se benefician de la producción de cocaína.
En su visita a Colombia la semana pasada el secretario de Estrado de Esrtadis Unidos, Marco Rubio señaló que “hemos visto en el último mes más acciones concretas en contra de estas bandas criminales que lo que vimos posiblemente en cuatro años”.
Escenarios
El análisis realizado por AmCham Colombia indica que la decisión de Estados Unidos en 2026 podría concentrarse en dos escenarios.
El primero sería retirar la designación negativa a Colombia o mantenerla con una nueva excepción por interés nacional.
Una descertificación sin excepción aparece hoy como el escenario menos consistente con el momento de la relación bilateral y con las señales recientes de Washington.
El documento dado a conocer la víspera, muestra que el hecho de que los cultivos permanecen en niveles históricos, la producción potencial de cocaína continúa elevada y la reducción de la oferta todavía no muestra un cambio estructural, podría justificar mantener la designación decertificación.
“Pero el contexto político y operativo cambió sustancialmente desde el 7 de agosto”, dice.
“El nuevo Gobierno ha retomado la erradicación, intensificado operaciones contra estructuras criminales, reactivado extradiciones y fortalecido la cooperación con Estados Unidos”, señala el análisis.
Por ello, considera que la certificación “es viable si Washington considera que el cambio de política y los esfuerzos iniciales del nuevo gobierno constituyen evidencia suficiente de una nueva trayectoria, aun cuando los resultados estructurales todavía no hayan cambiado”.
Aunque esta asociación no descarta la descertificación con excepción por interés nacional, consideran que es “la alternativa más conservadora desde el punto de vista técnico". Reconoce que los resultados de la mayor parte del período evaluado fueron insuficientes, pero evita trasladar al nuevo Gobierno las consecuencias de una política que acaba de modificar y permite mantener plenamente la cooperación bilateral”.
El gobierno está empeñado en reactivar la fumigación aérea a los cultivos de coca, que ha reclamado Estados Unidos desde que se suspendió en 2015. No obstante, debe cumplir con los requisitos que fijó la Corte Constitucional, principalmente que no se afecte la salud de las personas y animales y dañe el medioambiente.
Para ello, determinó hacer un plan piloto por 7 días en una zona delimitada en el Putumayo con el herbicida glufosinato de amonio 200 S, en lugar del glifosato que se utilizó anteriormente. Pero un juez de este departamento suspendió allí temporalmente el plan piloto, mientras que resuelve una tutela.