La industria del plástico aporta a la reconstrucción de Colombia con soluciones más livianas, ágiles y eficientes
Una evaluación conjunta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, y la UNGRD, con corte al 30 de agosto y catalogada como preliminar, estimó en $42,1 billones los daños físicos directos, de los cuales $37,4 billones corresponden a una vivienda.
Más allá de la vivienda, la reconstrucción también implica recuperar infraestructura, redes de agua y saneamiento, energía y otros servicios esenciales, muchos de ellos en zonas rurales y de difícil acceso del Pacífico.
En este contexto, ColombiaPlast 2026 se convierte en una plataforma para conectar capacidades industriales, innovación y tecnología con algunos de los principales desafíos de la reconstrucción. La feria reunirá desarrollos en materiales, transformación, reciclaje, maquinaria y materiales compuestos con aplicaciones en vivienda, infraestructura, agua, energía y movilidad.
"Esta feria, desarrollada junto a la Feria Internacional de Bogotá, FIB, del 28 de septiembre al 2 de octubre en Corferias, permite conectar capacidades que ya existen en la industria con desafíos concretos del país.
La reconstrucción exige nuevas respuestas en materiales, logística, eficiencia y sostenibilidad, y una plataforma como esta puede acercar tecnología, conocimiento y empresas capaces de convertir esas necesidades en soluciones”, afirmó Ana Garibello, jefa de proyecto de Corferias.
Uno de los principales retos llegará a zonas remotas del Pacífico y otros territorios de difícil acceso, donde propiedades como el menor peso, la resistencia a la humedad y la rapidez de instalación representa ventajas técnicas, logísticas y económicas relevantes para restablecer vivienda, infraestructura esencial y servicios como agua, saneamiento, energía y telecomunicaciones. En construcción, estas soluciones pueden contribuir en diferentes etapas del ciclo de vida de una edificación.
Las tuberías plásticas, por ejemplo, ofrecen resistencia a la corrosión y facilidad de instalación en redes de agua y saneamiento; los materiales para aislamiento pueden mejorar el desempeño térmico de las edificaciones y contribuir a la eficiencia energética; los perfiles, cubiertas y sistemas de impermeabilización aportan durabilidad y resistencia a la humedad, mientras que los modulares y los materiales elaborados con plástico reciclado pueden reducir soluciones de tiempos de construcción, aprovechar residuos y facilitar el transporte y montaje en territorios con restricciones logísticas.
Esta apuesta por la sostenibilidad ya es una realidad entre los participantes de ColombiaPlast, donde distintos expositores presentan soluciones que transforman residuos de madera y plástico en productos de alto valor, como estibas, postes y viviendas modulares, eco-homes.
A esto se suma el trabajo de la Asociación Latinoamericana de Materiales Compuestos, ALMACO, que impulsa y conecta a toda la cadena productiva de materiales avanzados en la región.
Sobre el impacto sostenible y el papel clave de la industria en la coyuntura actual, Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos, aseguró que "el plástico tiene aplicaciones que muchas veces no son visibles, pero son esenciales para la construcción. El desafío está en identificar dónde cada material ofrece mayores ventajas técnicas, económicas y ambientales y cómo puede aportar a construir mejor, de acuerdo con las necesidades de cada territorio".
Innovación colombiana que ya es referente global
Uno de los casos de mayor impacto internacional tiene origen colombiano. Desde 2019, UNICEF se alió con la empresa colombiana Conceptos Plásticos para instalar una planta de procesamiento en Costa de Marfil que transforma residuos plásticos flexibles en bloques de construcción tipo "Lego".
Esta solución no solo ha permitido edificar cientos de aulas escolares y espacios comunitarios de manera rápida, ligera y de bajo costo en África, también atiende dos problemáticas estructurales en la región: la reducción de la
contaminación urbana por plástico y la falta de infraestructura educativa.
El modelo destaca por su alto valor logístico y social, ya que los bloques son ignífugos, impermeables, duraderos y no requieren cemento ni conocimientos complejos de albañilería para su ensamblaje, facilitando su transporte a zonas de difícil acceso e incentivando la economía circular mediante el pago justo a mujeres recolectoras de reciclaje.
Este caso demuestra cómo la innovación y el diseño modular desarrollados en Colombia se han convertido en un referente mundial de ingeniería sostenible aplicable a la gestión de emergencias y la reconstrucción en cualquier territorio.