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El mundo de las criptomonedas

De acuerdo con la Compañía Fintech, en el país se conciben transacciones con criptomonedas por $70.000 millones mensuales.
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Ecos del Combeima
4 Ago 2022 - 11:46 COT por Ecos del Combeima

Muchas de las cosas innovadoras que suceden en el mundo y que no se realizan en él país, no se dan por el desconocimiento, temor y la falta de una regulación oportuna, adecuada y acorde a la realidad por parte del Gobierno nacional; un claro ejemplo, fue lo que sucedió con la plataforma Uber. 

Por eso hoy quiero hablar de algo que sigue siendo novededoso en Colombia, que ya tiene un camino abonado y que está adportas de iniciar un proceso de regulación por parte de la Superintendencia Financiera, las Criptomonedas; aunque esta industria es relativamente joven en nuestro mercado, varias empresas adelantan proyectos de desarrollo confiados en que efectivamente habrá regulación sobre la materia. 

La industria de las  criptomonedas, criptodivisas o criptoactivos, se ha vendido como un instrumento importante para ampliar la inclusión financiera, ya que, según ellos, es de fácil acceso, no hay intermediarios y es un modelo descentralizado que utiliza la tecnología como primer pilar para su implementación. Además, tienen la firme intención de hacerle frente al tradicional sistema financiero, pues es un sistema que tiene muchas barreras en cuanto al acceso y permanencia de usuarios. 

De acuerdo con la Compañía Fintech, en el país se conciben transacciones con criptomonedas por $70.000 millones mensuales, y se han rastreado más de 600 sitios en los que se pueden comprar y vender. Incluso, hay personas que convirtieron el trading en un oficio del que basan su sustento y el de sus familias. 

Desde luego, no se trata de dar un salto al vacío como hizo el Presidente Bukele del Salvador, que adoptó el Bitcoin como moneda de curso legal con el propósito de revolucionar su economía y la apuesta no salió bien, ya que las tenencias de bitcóin del gobierno han perdido alrededor del 60 por ciento de su valor inicial; de hecho, el uso del bitcóin entre los salvadoreños se ha desplomado y el país se está quedando sin dinero después de que Bukele no logró recaudar nuevos fondos de los inversores en criptodivisas.

Asi las cosas, es importante que el Gobierno Nacional a través de la Superintendencia Financiera, inicie un proceso de dialogo con todos los actores de este sector, con el fin de emitir una regulación seria, que incentive el uso de estas formas emergentes de economía y sobre todo, le de confianza a los Colombianos sobre su uso, implementación y capacitación para sacarle el mejor provecho; tal como lo han hecho muchos ciudadanos del mundo, que han encontrado en las criptomonedas una oportunidad.

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Porque ya no basta con producir bien. Tampoco basta con tener tradición agrícola. Hoy el reto es otro: producir con eficiencia, gestionar con criterio empresarial y competir con estándares más altos.

No se trata de cualquier café. Son los mejores cafés de cada departamento, aquellos que han logrado destacarse por sus perfiles sensoriales, su trazabilidad y su calidad excepcional.

Pero Colombia no es un modelo teórico. Es un país donde la economía real funciona con una lógica distinta: aquí el crédito no es únicamente una herramienta de consumo, es un mecanismo de supervivencia. Y es ahí donde aparece la otra cara del debate.

Colombia importa cerca de 1,5 millones de toneladas de maíz al año, base para producir pollo, cerdo y huevo. También importa grandes volúmenes de carne de cerdo, lo que termina afectando el precio interno.

Esta lamentable situación tiene dos caras de una misma moneda. Ataco, donde generación tras generación había vivido de la agricultura básica y una minería artesanal, se encuentra hoy sometido a la ilegalidad.

Es muy triste que, aunque hoy existan más denuncias, no haya la misma proporción de justicia, pues el país se acostumbró a la indignación digital, a los nombres que circulan, a testimonios que conmueven, a debates encendidos y luego al olvido.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.