|   22.Julio.2022   |   Por:  
Carolina Toro

Congreso de gamines y gaminas

Alcaldía de Ibagué
Crédito: 
Suministrada
Aranzalez
La estrategia de cautivar votantes con discursos populistas funcionó y la lista cerrada permitió que hasta presuntos delincuentes llegaran a ostentar tan alta dignidad.
Velotax

Sabíamos que este Congreso sería un circo, pero no imaginamos que desde su instalación se pudiera evidenciar la falta de decoro, de educación, de respeto y de nivel. Es una verdadera vergüenza para la mayoría de colombianos ser representados por nefastos personajes sin formación alguna o cuya única carta de presentación ha sido liderar protestas, enlodar la gestión del gobierno a través de noticias falsas  o simplemente por ser un influenciador o presentador. La estrategia de cautivar votantes con discursos populistas funcionó y la lista cerrada permitió que hasta presuntos delincuentes llegaran a ostentar tan alta dignidad. Esta corporación tristemente representa lo que somos, diversos, ignorantes y sin memoria.

Un país donde el vocero de las FARC se dirige al desde el Capitolio Nacional con el título de “Honorable”, no genera más que impotencia y llanto. Piedad Córdoba con una curul y hasta un  representante en tacones con la firme intención de generar opinión y hacerse notar, lejos de pretender llevar un mensaje de igualdad como seguramente lo prometió en campaña. Llegaron hasta con perro, pero  seguro usted que me lee estará de acuerdo en que un lindo perro no tiene nada de malo, pues es un recinto que históricamente ha sido ocupado y continúa ocupado por un gran número de ratas.  

El presidente electo logra sus mayorías no precisamente con diálogo. Ver un Rodolfo Hernández entregado solo produce asco y repudio, luego de ser respaldado por patriotas que confiamos en él pese a no ser el candidato ideal, porque  nos salvaría del abismo y nos garantizaría elecciones en 4 años.  El lánguido discurso de todos los que se adhieren a este gobierno para justificar lo indefendible porque se sabe de la imposibilidad de materializar las propuestas, es apenas la antesala de lo que nos espera. Ya empezaron a establecer  condiciones y reglas para los subsidios y empleos que prometieron mientras ponen a funcionar las maquinarias, el clientelismo, la mermelada  que tanto atacaron en campaña mientras se mostraban como adalides de la moral y la ética.  

Se premió la trampa, la mentira y la bajeza  como la de Guanumen, a quien quieren hacer  ver como el gran estratega. Todo al final termina siendo la mentira que muchos quisieron creer porque en su actos demuestran lo que son: mentirosos e incoherentes. Después de venderse como los salvadores y vengadores que reclaman igualdad y equidad, salen nombrando una mesa directiva sin la presencia de mujeres, ni de comunidades afro o indígenas.  

Todo en política  al final tiene un precio y ese enorme precio lo terminaremos pagando los colombianos  porque lo único cierto es que con el Congreso entregado y sin una nutrida  oposición que garantice un freno, control o contrapeso, tomarán decisiones que solo los favorecerán a ellos mientras este país se sume en la pobreza generada por la inflación, la falta de inversión, la eliminación de fuentes de ingreso difícilmente reemplazables y una reforma tributaria que promete disminuir los ingresos a la mayoría de colombianos. Toda esa mermelada hay que pagarla.  Imposible ser optimista porque cada día nos damos cuenta del bajo nivel de quienes tendrán las riendas del poder en Colombia. No se formarán, no se educarán y no van a aportar nada positivo porque lo único que saben es vender su alma al diablo mientras gritan arengas y no tienen el más mínimo respeto por nadie. 

Nuestra esperanza es que las fuerzas militares de Colombia no se vendan porque eso si sería la hecatombe y llegar a ser como Venezuela, estaría a la vuelta de la esquina. Conservemos la esperanza y la admiración por nuestros héroes,  a quienes les debemos nuestra libertad. Roguemos para que la primera línea y los colectivos de diferente índole, no sean quienes lideren las calles y que nuestros héroes nos sigan defendiendo de ellos. Aún tenemos instituciones que hay que proteger, pues de perderlas tendremos un Estado inviable. 

El Capitolio Nacional  se convirtió en el templo de la grosería, de la trampa, de la ignorancia y de la lucha por destruir que lo funciona. Adiós querida Colombia porque ya no te veremos como te conocíamos, con la ilusión de mejorar lo que mal funcionaba. En manos de tanto “mequetrefe” sólo podremos seguir llorando. 

A mi presidente Iván Duque, solo gratitud. Lo extrañaremos enormemente y lo que vivió en la instalación  de Congreso entre tanto gamin, no representa lo que los colombianos de bien pensamos de usted. Dios lo bendiga. Para el Tolima tenemos una buena representación, esperemos que puedan hacer realidad todo lo que se proponen para mejorar la calidad de vida del pueblo tolimense y, al ex presidente Alvaro Uribe, le agradezco igualmente haber salvado el país de la guerrilla y haber trabajado incansablemente por generar desarrollo en Colombia  bajo un manto de legalidad y justicia. Gracias por respetarnos y por querernos.