Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Es hora de compartir

El mejor homenaje a la vida por estos días de pandemia, donde conocimos lo frágil de la existencia, es compartir. Es entonces el momento de la pausa en el camino, de tomar aire y reflexionar.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeima
24 Dic 2021 - 6:11 COT por Ecos del Combeima

Llega la navidad y con ella la alegría, pero también la tristeza de quienes muy poco tienen para ofrecerle a sus seres queridos. Es difícil para muchos soportar la escasez que, sin importar su origen, los hace sentir como ciudadanos desprotegidos, olvidados, sin esperanzas y a veces despreciados. Es en esta circunstancia que debe hacerse la magia, abrir los corazones para compartir, para ayudar y para activar la solidaridad que a veces duerme más de lo adecuado. 

La noche buena es para millones de personas en Colombia, una fecha que no quieren que llegue, una fecha que los hace aún más vulnerables y que les recuerda que la adversidad es despiadada. Es en estos momentos donde el compartir se convierte en el bien más preciado, en homenaje a la vida y en el acto más sincero en una sociedad que carece en muchas ocasiones de buenas acciones. 

De lo poco o mucho que se ha recibido en este año se debe compartir algo, se debe entregar un trozo de esas bienaventuranzas que a muchos no les llegan y que se hace necesario para alivianar así sea un poco la cruda vida que quizás les atormenta en cada amanecer y que los sofoca en pensamientos en las noches planeando como conseguir algo para el siguiente día. 

En un estado indolente, donde la justicia social son solo palabras sin acción, donde las gentes mueren de hambre sin acceso a servicios públicos, educación y salud, se hace imperativo que la sociedad en general active la solidaridad, sincera y genuina para generar al menos sonrisas de gratitud a quienes con total felicidad reciben un detalle, una ayuda y un abrazo. 

Es así que, por estos días, cuando vean a alguien limpiando vidrios en el semáforo, o tragando fuego, o lanzando machetes al aire en malabares peligrosos, además de una sonrisa, comparte algo con ellos, o si pasas por un hogar de paso, comparte algo con ellos. En fin, hay cientos, miles de lugares y personas que podemos visitar para compartir, para ayudar y para alivianar por un momento las duras y pesadas cargas con las que deben lidiar día a día, sin descanso, sin tregua. 

El mejor homenaje a la vida por estos días de pandemia, donde conocimos lo frágil de la existencia, es compartir. Es entonces el momento de la pausa en el camino, de tomar aire y reflexionar para comprender mejor que el compartir es un acto noble que debe hacerse en silencio y con toda la disposición para hacerlo bien y no por quedar bien. 
Feliz Navidad para todos.

También te puede interesar estas columnas

Debo confesar algo con toda la honestidad del mundo: cuando empezaron a hablar de las APPA en el Tolima, yo también tuve que googlear.

Colombia arrancó un nuevo ciclo político esta semana. Pero hay otro tema y realidad que no espera y en el que debemos tomar acción.

Con la posesión del nuevo Gobierno Nacional comienza también la construcción del Plan Nacional de Desarrollo como el instrumento de política pública más importante para orientar el rumbo económico y social del país durante los próximos cuatro años.

Aquí está probablemente la herencia económica más complicada del gobierno Petro. Se quiso construir un Estado capaz de garantizar más derechos, entregar más subsidios y asumir mayores responsabilidades sociales, pero no se consiguió construir al mismo ritmo la economía productiva capaz de financiarlo.

Ha pasado más de un mes y por el momento, no conocemos la voz de la nueva directora de Espacio Público, ni las estrategias con las que la ya no tan nueva funcionaria debe enfrentar dicha problemática, que como dije anteriormente, pareciera reducirse solamente a la ocupación de la mal llamada “calle bonita”.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.