Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

El debate de la presencialidad

En medio de la discusión, reitero, los que más pierden son los niños. Por: José Adrián Monroy.
Imagen
Crédito
Suministrada
15 Jul 2021 - 8:10 COT por Ecos del Combeima

La pandemia que nos golpea desde el año pasado, nos ha hecho adaptar a una nueva realidad respecto a lo que veníamos acostumbrados a vivir. La economía, el empleo, las relaciones interpersonales, el comercio, el gobierno, universidades, colegios, etc; todo y todos, hemos tenido que sufrir las consecuencias de esta situación. No obstante, son los niños los que sin duda se han llevado la peor parte, pues se interrumpió un aspecto esencial para su desarrollo: compartir con otros niños, disfrutar de las actividades al aire libre, adquirir conocimientos y en general, el hecho de no volver a clases les genera serios problemas de aprendizaje. 

El atraso en primaria, sobre todo, para cualquier estrato social, es enorme; los que tienen acceso a conectividad creen que con eso están educando a sus hijos y no es cierto, y en el caso de los que no tienen la posibilidad de un computador o tablet con internet es más dramático, ya que están en una desventaja inmensa.

De ninguna manera se debe insistir en continuar bajo la modalidad de clases virtuales, toda vez que, sumado a la falta de medios tecnológicos, se encuentra la falta de preparación del personal docente para esa pedagogía en específico. También, lo anterior contribuiría a que aumente la cifra de deserción escolar, que en 2020 fue del 2,2 por ciento, según las últimas cifras del Ministerio de Educación.

El debate se suscita en que el gobierno Nacional a través del Ministerio de Salud publicó la resolución 777 de 2021, con la que se dan nuevos lineamientos para la reactivación de varios sectores, entre ellos los colegios. Se espera que con estas medidas se dé el regreso a la presencialidad en todas las instituciones públicas del país a partir del 15 de julio. 

El Ministerio de educación destinó 400.000 millones de pesos para la adecuación de las instalaciones educativas en el país con el propósito de cumplir con los protocolos de bioseguridad, dinero que fue dado a las secretarías de Educación entre julio y noviembre del año pasado. Pero, según información dada por el diario El Tiempo, se conoció que, a cierre de 2020, de esos recursos apenas 64.584 millones de pesos fueron ejecutados por las secretarías, lo que equivale a una ejecución del 16,1%. Situación que al parecer no ha tenido un avance significativo, porque ese es uno de los reclamos de los profesores al aducir que aún no se cumple con las adecuaciones físicas para poder reiniciar las clases presenciales e Incluso, algunos docentes han interpuesto acciones legales con ese propósito.

En medio de la discusión, reitero, los que más pierden son los niños; entonces, para no sumarle una confrontación más a este país, ni el gobierno debe obligar a los profesores a la presencialidad, ni los profesores deben cerrarse a la banda, pues se puede volver de manera gradual, alternando horarios, cursos y días, pero por favor, hay que volver.

También te puede interesar estas columnas

Hoy la situación no solo no mejora, sino que se agrava, y la comercialización del arroz se vuelve cada vez más pesada y más injusta para el agricultor tolimense.

El problema es que este dólar barato no nace de un aumento en la productividad, de exportaciones más sofisticadas o de una economía más competitiva. Esto es en buena parte, un efecto financiero. Y eso tiene consecuencias para sectores como el café, las flores o las frutas de exportación como el banano, aguacate y limón.

El problema con eso, es que por estos tiempos en los que todos los caminos parecieran conducir a internet, se piensa equivocadamente que saturar las parrillas de las redes sociales es comunicar efectivamente, y no es así. La comunicación no nació con Bill Gates, Mark Zuckerberg, y Elon Musk, sino que es un proceso inherente al ser humano que va mucho más allá de publicar un video en internet.

Cuando aumentan los ingresos laborales y, al mismo tiempo, se reduce el tiempo legal de trabajo, el efecto inmediato es claro: cada hora trabajada se vuelve más costosa. Esto no es una interpretación ideológica, es una ecuación económica básica. Y como toda ecuación, exige ajustes.

Mi papá falleció el 21 de enero de 2026, a causa de esas enfermedades a las que todos tememos. Su ausencia nos duele, me duele, y estas pocas líneas no le hacen justicia a la inmensidad de su corazón ni a lo que significó para quienes tuvimos la posibilidad de compartir cualquiera de las etapas de su vida. Y aunque la vida tenga fecha de vencimiento, los legados no.

Lo divertido es que, en medio de esta contradicción, las “bodegas” de gobierno salen a cobrar la “magnifica” gestión que está generando el resultado tan maravilloso de una tasa de cambio baja.

Sin duda el salario mínimo es hoy el tema más sensible del debate público, pues toca directamente millones de trabajadores y centenares de empresas especialmente las pequeñas y medianas, con estrechos márgenes de utilidad.

¡Lo volvió a hacer! El representante a la Cámara, Gerardo Yepes hace méritos para obtener el título de indisciplinado del año al interior del partido Conservador.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.