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IBAGUÉ - COLOMBIA, 23.Junio.2021
  |   10.Mayo.2021   |   Por:  
Mariano Martínez

¿Cuál es el poder local del multilateralismo?

Mariano Martinez
Crédito: 
Internet
La integración latinoamericana ha sido siempre la utopía soñada no solamente de los fundadores de la mayoría de los países independientes actuales como Simón Bolívar, Benito Juárez o José Martí y también de caudillos populistas desde Perón hasta Chávez. Por: Mariano Martínez.
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Son entidades vitales para el financiamiento de proyectos de los países en vía de desarrollo como Colombia y la mayoría de América Latina, pero de las cuales se conoce muy poco en la opinión pública, excepto cuando algún funcionario local llega a dirigir una de ellas. Esta vez, el turno sería para el Banco de Desarrollo para la América Latina-CAF en cuanto al cambio de presidente de dicha entidad y cómo, la actual situación social en nuestro país influirá en el “reconocimiento de marca”.

La integración latinoamericana ha sido siempre la utopía soñada no solamente de los fundadores de la mayoría de los países independientes actuales como Simón Bolívar, Benito Juárez o José Martí -y también de caudillos populistas desde Perón hasta Chávez. 

Y siempre ha sido necesario generar una dinámica de paz, concordia y cooperación permanente comercial, financiera, científica y cultural entre países con un mismo idioma, similitudes culturales e historia común dentro de una gran extensión y diversidad natural única y privilegiada a nivel mundial. 

No obstante, la geografía compleja, los conflictos entre Estados por límites de territorios -algo muy común aún en nuestros días- y la inestabilidad política de muchos de ellos fue un impedimento para llegar a una propuesta concreta que tendría una primera etapa en la Convención Panamericana de 1948 de la cuál nace la Organización de Estados Americanos -OEA, lamentablemente accidentada por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de ese año con la consecuencia de una guerra civil política sin precedentes en crueldad y desplazamiento; veinte años después nacería la Cámara Andina de Fomento-CAF producto de la Declaración de Bogotá de 1966 donde los presidentes de Colombia, Venezuela y Ecuador y las representaciones de los gobiernos de Perú y Chile firman un pacto de cooperación integral, y como entidad financiera multilateral comienza funciones el 8 de junio de 1970 con sede principal en Caracas.

Desde 2019 se transformó su razón social a Banco de Desarrollo de América Latina pero conservando las siglas CAF por razones de reconocimiento de marca, además de tener una sede seccional inaugurada ese mismo año en Montevideo, Uruguay como apoyo a los países del Cono Sur y Brasil -eje MERCOSUR- en su integración con los países Andinos, de América Central y el Caribe, sumándose a otras pequeñas oficinas regionales en otras capitales de países socios. 

Entre los socios del Banco se encuentran 18 países de la región, dos países europeos -España y Portugal- y 15 bancos privados de la región contando con un presupuesto para 2020 de 46.846 millones de dólares, con un crecimiento cercano al 10% comparado con la vigencia de 2016, con una cartera saneada y confiable de todo el manejo de créditos y diferentes programas de préstamos y cooperación, lo que le da una solidez y confianza frente a las instituciones. 

Otro punto atractivo aparte del poder económico y financiero, es la condición de excelente sitio para el cierre de la carrera administrativa o política de funcionarios de alto nivel del sector financiero público o privado de los países latinoamericanos, además de que sus períodos pueden ser muy largos debido a las alianzas políticas realizadas en el pasado canalizando inversión en países claves para la votación fueron fundamentales.

Por esta razón han sido pocos sus presidentes desde 1970 hasta 2021: Adolfo Linares Arraya (Bolivia-1970 - 1976), Julio Sajinés Goytia (Bolivia-1976 - 1981), José Corsino Cárdenas (Ecuador-1981 - 1986), Galo Montaño Pérez (Ecaudor-1986 - 1991), Luis Enrique García Rodríguez (Bolivia 1991 - 2017) y Luis Carranza Ugarte (Perú 2017-2021). Hasta ahora ni Colombia ni Venezuela países vitales en la fundación del Banco han tenido su presidencia.

Pero, la situación podría dar un giro polémico en la designación del reemplazo del presidente Carranza Ugarte quien anunció su retiro a finales de marzo, ante lo cual se dio a conocer en los medios de comunicación que habría la intención presentar a la presidencia de esta banca multilateral tan vital para nuestra región al ex ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, dada su experiencia técnica en gestión de proyectos internacionales y para continuar la reciente tradición de colombianos como dirigentes de instancias multilaterales que comenzó con el presidente César Gaviria como Secretario General de la OEA (1994-2006) y Luis Alberto Moreno como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo-BID (2005-2020). 

Aunque estos cálculos se realizaron días antes de la presentación de la ya retirada y muy polémica reforma tributaria, que fue el detonante de las actuales manifestaciones y crisis social en el país, que provocaron la renuncia de Carrasquilla y han sembrado duda ante una forma de solucionar la reactivación económica y suspensión de la violencia; existe incertidumbre para la consecución de recursos públicos necesarios para financiar los programas sociales para apoyar a poblaciones vulnerables y Mipymes afectadas por la crisis de la pandemia. 

Se habla incluso desde la oposición al gobierno de realizar boicot a un eventual nombramiento del ex ministro en el Banco o cualquier instancia internacional, sin contar que en caso de procesos judiciales o disciplinarios futuros podría dicho cargo ejercer una forma de fuero frente a ellas. 

De cualquier manera sería arriesgado en las actuales circunstancias del país cuya imagen internacional cada segundo es visto por los analistas de políticas públicas y los inversionistas estará pendiente para que Colombia encuentre solución pacífica, justa y definitiva a su crisis, que conserve el nivel de confianza inversionista y que además, no pierda la buena imagen de sus ejecutivos y directivos económicos que con mucho sacrificio ha construido durante muchas décadas de pasar de un proteccionismo exagerado a ir entendiendo la libertad de mercado y económica -reto aún sin superar-. 
Para Colombia y para el Banco que ayuda al desarrollo de los latinoamericanos solo desearíamos lo mejor.