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La economía del rebusque

El “rebusque” es la palabra que encaja perfecto para los que con valentía, creatividad y dignidad, buscan alternativas que les permitan satisfacer sus necesidades básicas y pagar sus obligaciones. Por: José Adrián Monroy.
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4 Mar 2021 - 7:43 COT por Ecos del Combeima

Es habitual por estos días escuchar palabras como: “reinventarse o resiliencia”; haciendo alusión a la actitud asumida por muchos como instrumento para enfrentar la crisis económica generada por el Covid – 19 en el mundo.

Sin embargo, más allá de adornar la situación económica con palabras de moda y rimbombantes, lo que  están viviendo muchas familias en este país es simple y llana necesidad; La necesidad de conseguir un sustento propio y para sus familias, obliga a muchas personas a diseñar diversas formas de ganar ingresos para sobrevivir.

Por eso, en los semáforos, en redes sociales y en las calles, hay quienes apelan a los talentos que poseen, otros venden artículos de todo tipo y algunos recurren a la caridad de los demás para obtener una donación o limosna; lo que quiere decir, que la informalidad es la opción laboral de quienes honestamente quieren ganarse la vida.

Según el DANE, la proporción de ocupados informales en las 13 ciudades y áreas metropolitanas fue 48,1% para el trimestre octubre - diciembre de 2020, lo que representó un aumento de 1,6 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre de 2019 (46,5%). Para el total de las 23 ciudades y áreas metropolitanas fue 49,0%. En el trimestre octubre – diciembre de 2020, en las 13 ciudades y áreas metropolitanas, la proporción de hombres ocupados que eran informales fue de 47,7%, lo que representó un aumento de 3,2 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre de 2019 (44,5%). Entre tanto, en octubre - diciembre de 2020 la proporción de informalidad para las mujeres fue de 48,5%. En el mismo periodo del 2019 fue 49,0%.

Entonces, El “rebusque” es la palabra que encaja perfecto para los que con valentía, creatividad y dignidad, buscan alternativas que les permitan satisfacer sus necesidades básicas y pagar sus obligaciones. 
Así que hoy, a través de este espacio, quiero hacer un reconocimiento a los que persisten en continuar por el camino más largo y  difícil, en el que deben sobreponerse los principios y valores antes de pensar en delinquir o hacerle daño a los demás; a esos, que sin importar la adversidad, se mantienen optimistas ante lo que pasa y siempre están con la esperanza de que algo mejor está por venir.

Ser solidarios y apoyarnos, es la única manera de contribuir a que esto mejore, teniendo la expectativa que al fin, desde el gobierno nacional, se interprete el contexto de lo que pasa en el país y no hagan una reforma tributaria que resulte imponiendo más tributos y agudizando la situación económica del país.

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Las reglas del comercio internacional cambian. Siempre han cambiado. Lo que no cambia es que los países y las empresas que mejor navegan esos cambios son los que no esperan a que las circunstancias los obliguen a moverse. Se mueven antes.

Siento que nuestro departamento ya hizo su parte, llegamos a las urnas, confiamos, y ahora estamos llegando a esta reunión con propuestas serias sobre la mesa. La otra parte le corresponde al nuevo gobierno.

Ajustes y cambios que se ven venir en las ¨agencias¨ creadas en los últimos gobiernos para ejecutar sus políticas públicas; entidades hoy vigentes y robustas, que impactan sectores claves como el minero-energético, la infraestructura y el agropecuario.

Desde luego, frente al tema ambiental también la Alcaldía debe actuar con celeridad. ¿Cuándo fue la última visita de Espacio Público a la zona del Cañón del Combeima? ¿Cómo así que hay personas invadiendo estos sectores sin que nadie diga o haga nada?

El campo tolimense no necesita más cartas bonitas. Necesita resultados. Y su experiencia es garantía de que puede alcanzarlos. Por eso mismo, los retos que tiene por delante no admiten excusas.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.