Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

La mentira debilita la democracia

La mentira se combate con verdad, con control social, sin miedo, con la entereza del conocimiento ciudadano que impulsa a reclamar derechos, pero también a cumplir deberes.
Imagen
Crédito
Suministrada
29 Nov 2020 - 8:46 COT por Ecos del Combeima

Desde hace varias columnas he venido llamando la atención sobre el establecimiento de la mentira como un mecanismo desestabilizador de la sociedad, desde la familia eje formador, las instituciones, la sociedad y por supuesto el modelo político y de gobierno que tenemos en nuestro país. He invocado para inquietar en mis generosos lectores: la comunicación y la información donde referencié a Wolton, la opinión pública como la gran fuerza colectiva, donde cité el espiral de silencio de Newman y hoy cito el ensayo de Hanna Arendt denominado “verdad y política”, como la relación directa de una y otra y la afectación en la sociedad. 

Muchas llamadas, conceptos y opiniones he recibido desde entonces, lo que me reitera la profunda crisis en la que estamos pero además el reconocimiento que hay en los ciudadanos sobre estos temas, me llama la atención también la doble moral con que se abordan, pues muchos de los que hablan sobre la trasparecía y la verdad, sin duda podría uno compararlos, como el hombre que regala rosas a la mujer, el dia de la mujer, pero la golpea durante el resto del año. La doble moral como dice el papa Francisco que busca a Dios solo en la iglesia, pero no el hermano que sufre, los que hablan o señalan como los que persiguieron a Magdalena, sin antes revisar sus actos y asistir al escrutinio de su propio tribunal que es la conciencia.

La mentira y las redes sociales recorren poderosamente un camino de destrucción que, de no ser controlado, pone en riesgo toda la sociedad; los instrumentos que tenemos para combatirla sin duda, son los procesos de formación en valores en la familia, la comunicación critica, el análisis sobre las posiciones, conceptos de la información, opinión, la orientación de algunos líderes politicos y de opinión basada en la objetividad y la verdad. 

Las nuevas generaciones deberán tener un mayor énfasis en formación ciudadana, la catedra de salud mental, que debe instituirse desde la básica primaria y la secundaria, un mayor proceso de generación de conciencia ambiental y sin duda un modelo educativo moderno que transforme las viejas formas gastadas del tablero y marcador, para darle paso a un proyecto educativo basado en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, utilizadas de manera distinta a las establecidas hoy por las redes sociales, un ecosistema tecnológico que permita la interacción para la formación, la productividad y el mejoramiento de las condiciones de todos los sectores económicos y sociales. 

La mentira, se combate con verdad, con control social, sin miedo, con la entereza del conocimiento ciudadano que impulsa a reclamar derechos, pero también a cumplir deberes, más allá de los intereses individuales, es decir una ciudadanía moderna, que piense en colectivo, en equidad, en el medio ambiente, en la disciplina, el trabajo y el hacer, para mejorar la sociedad y el mundo en el que vivimos.

También te puede interesar estas columnas

Porque una cosa es que haya más personas trabajando… y otra muy distinta es que ese trabajo represente verdaderamente mejores condiciones de vida.

Porque el Tolima no es solo un lugar en el mapa. El Tolima es carácter. Es historia. Es gente.

Hoy, Ibagué enfrenta el reto de superar no solo sus dificultades estructurales, muchas de ellas rezagos de varias décadas y de problemas a nivel país, sino también la narrativa de pesimismo, revanchismo o simple desconocimiento, que unos pocos parecieran estar bastante interesados en imponer.

Celebrar de verdad no es sólo aplaudir lo que hay. Celebrar de verdad es tener el valor de ver también lo que nos falta. Y aquí, en el corazón de los Andes colombianos, hay una conversación pendiente sobre el futuro.

Si algo caracteriza a Leonidas es su generosidad intelectual. Disfruta compartir lo que sabe, aunque curiosamente parece escuchar más de lo que habla, una cualidad que distingue a quienes realmente tienen conocimiento y sabiduría.

Por eso, cuando hablamos del Tolima, no hablamos solo de un territorio bonito o diverso. Hablamos de un núcleo de biodiversidad nacional, de un ecosistema estratégico para los Andes y de un espacio clave para la conservación global.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.