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Chao Duque

Para lograr que se realice el referendo revocatorio se deben presentar ante la Registraduría Nacional un total de dos millones de firmas. Por Andrés Currea.
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Ecos del Combeima
3 Nov 2020 - 7:56 COT por Ecos del Combeima

En medio de un fuerte debate político el senador Roy Barreras, inició formalmente los trámites pertinentes para darle vida al referendo que tiene como objetivo principal revocar el mandato del presidente Iván Duque Márquez, además de exigir a través del mecanismo de participación ciudadana la renta básica universal, la matrícula cero en todas las universidades públicas del país y el mínimo vital pensional. 
Para lograr que se realice el referendo revocatorio se deben presentar ante la Registraduría Nacional un total de dos millones de firmas. Y a la par de este el jefe máximo del Centro Democrático, el expresidente y exsenador Álvaro Uribe Vélez, propone otro referente para revocar y restructurar las Cortes.

Ante esta situación el país se polariza aún más y se agitan los ánimos en medio de la peor crisis económica de los últimos años y de un descontento popular por las políticas del Gobierno Nacional en materia de salud, trabajo y Derechos Humanos, que no son las mejores y que atizan aún más la llama del inconformismo y la desesperación.  

Los índices de popularidad del presidente Duque, revelados la semana anterior y que van en picada dan cuenta de lo que está sucediendo. Hablar todos los días por televisión no es la forma acertada de gobernar y mucho menos de entregar soluciones contundentes a los ciudadanos que hoy esperan mucho más del primer mandatario y su gobierno.

Las dudas sobre los dineros que financiaron su campaña presidencial deslegitiman en buena parte su gestión y ante el escenario internacional el país pierde confianza y aliados para la reactivación económica y social. En materia ambiental Duque olvidó que en campaña prometió no permitir la exploración y explotación de hidrocarburos a través de la peligrosa técnica del fraking y hoy a pesar de cerrársele la puerta en el Congreso, existe toda la posibilidad de desarrollar ese proceso para extraer el petróleo.

El incremento desbordado de asesinato de líderes sociales y la casi nula reacción del Gobierno Nacional ha generado un estado de zozobra y miedo que limita la acción comunitaria en la zona más alejada del territorio donde no se ve la mano del Estado, y la dominación es total por organizaciones armadas ilegales que se disputan las tierras. Este genocidio no ha tenido la importancia y la acción contundente del Gobierno para conjurar la situación y frenar el derramamiento.

El incumplimiento con los compromisos pactados en el acuerdo de paz con las Farc, es otro lunar gigante. Los recursos que deben llegar a los ex guerrilleros y la puesta en marcha de la apolítica social y económica consignada en el documento de la firma de paz no llegan, no se materializan y se están haciendo trizas el acuerdo que además de histórico para Colombia, es un compromiso con quienes dejaron las armas, con las víctimas y con todos los colombianos. 

Sobre la pandemia también recaen responsabilidades en la tardía reacción en cerrar el país cuando los contagios aún eran pocos y se podían manejar, los recursos a las regiones y la pelea con los mandatario locales y regionales sobre la autonomía para decidor que hacer durante los meses más fuertes de la cuarentena. 

Así se enumeran muchos desaciertos que motivan este proceso de referendo revocatorio, quizás no se logre, pero sí advierte que un grueso del país social y político están exigiendo un cambio de orientación teórico- política para gobernar al país con verdadera justicia social, equidad y garantías para todos los ciudadanos.

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"Finalmente, y aunque no haya necesidad de ir y gritárselo a la gobernadora en medio de la emergencia, hay que decir que el Tolima necesita una política permanente de prevención de incendios forestales, fortalecimiento de los cuerpos de bomberos, vigilancia de las zonas de mayor riesgo, educación ambiental y capacidad de respuesta durante las temporadas secas".

La reconstrucción podría ser la oportunidad para fortalecer Obras por Impuestos, llevándolo a “Reconstrucción por Impuestos” como lo planteó el gobernador de Antioquia desde una región que supera en capacidad inversionista a muchos países latinoamericanos.

Las estimaciones iniciales del Gobierno han situado las pérdidas alrededor de $30 billones, aproximadamente unos US$9.600 millones, aunque la cifra definitiva seguramente necesitará tiempo para consolidarse.

Lo que ha ocurrido en estas semanas merece un análisis que vaya más allá del balance de víctimas y de los centros de acopio. No porque eso no importe, importa enormemente, sino porque hay algo más que está pasando y que vale la pena nombrar con la misma claridad con que se cuentan los escombros y las hectáreas calcinadas.

Es que detrás de cada hectárea hay algo más que una cifra: hay una familia, un campesino, un animal, una cosecha, un bosque, una fuente de agua.

Ahora bien, hay una frase que los tolimenses conocemos bien y que se repite en cada emergencia, a tal punto que ya da vergüenza: "El Tolima no estaba preparado".

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.