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Del robo del plebiscito al referendo

Estamos proponiendo un referendo para unir, construir y avanzar. Lo Democrático cuando las instituciones están corroídas por las dudas legítimas de la ciudadanía; es reformarlas. Por eso hay que reducir el congreso, congelar todos los altos salarios del Estado. Por: Paloma Valencia.
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Kienyke
30 Oct 2020 - 8:49 COT por Ecos del Combeima

Los referendos, plebiscitos y los procesos constituyentes sirven para reformular los acuerdos, para buscar puntos  de unión. Los mecanismos de participación ciudadana son antes que nada oportunidades democráticas para que en momentos de gran polarización y dificultades políticas se discutan temas importantes. Y sea la propia ciudadanía la que tome decisiones, y la que defina.
 
Tienen además la virtud de superar la crisis de representación, tan habitual en los tiempos de las redes sociales. Los ciudadanos quieren participar, quieren tomar las determinaciones y sentir que son capaces de alterar la sociedad en la que viven. Esa es la importancia de los mecanismos de participación democrática: refuerzan el sentido de que la soberanía reside en el pueblo, y que esta es la voz más importante en la democracia.
 
El pasado domingo en el “Plebiscito Nacional” el 78,27% de los chilenos decidieron iniciar un proceso constituyente. El hecho ha sido celebrado por muchos sectores. Es paradójico que  sean estos mismos quienes se manifiestan contra la propuesta de referendo del Centro Democrático. Los mismos que minimizan el conejo al plebiscito. Octubre de 2016 seguirá siendo por mucho tiempo el referente de lo antidemocrático, un momento donde se irrespetó la voluntad de las mayorías y se burlaron de las promesas. La confianza ciudadana en la democracia y la eficacia del voto sufrieron una tremenda herida que difícilmente sanará.
 
Estamos proponiendo un referendo para unir, construir y avanzar. Lo Democrático cuando las instituciones están corroídas por las dudas legítimas de la ciudadanía; es reformarlas. Por eso hay que reducir el congreso, congelar todos los altos salarios del Estado. Por eso, también,  incluimos una interesante herramienta que permitiría reformar la justicia. ¿Podremos llegar a algunos consensos?
 
Frente a la JEP tenemos que hacer algo. Hemos explicado el daño que causó el irrespeto al plebiscito. Y aún más allá, la crítica situación de las fuerzas armadas clama por soluciones. Les prometieron tratamiento simétrico y diferenciado sin que hasta hoy esa diferencia se evidencie. La JEP si No es derogada debe ser profundamente reformada. Los miembros de nuestras Fuerzas merecen juicios justos e imparciales. Esto es lo mínimo que nos deben quienes aplaudieron el desconocimiento del plebiscito. Una nación tiene que ser capaz de construir. Nosotros los del NO en mucho hemos cedido, falta que los del SÍ, también entiendan que para construir tienen que hacer un mínimo acuerdo.
 
Lo democrático en medio de una pandemia, es buscar la unidad para avanzar,  garantizar los recursos del Estado para que no haya colombianos en la pobreza. Ingreso solidario fue un gran logro: se han invertido 4.4 billones en 2.8 millones de hogares. Ahora, debe consolidarse. Además se requiere evitar el despilfarro del fisco. La prioridad debe ser la defensa de los más pobres. No se puede limitar a solo recursos, la educación tiene que ser un motor de transformación social.
 
Lo democrático en un país que tiene una riqueza ambiental  de gigantescas proporciones es que el medio ambiente nos una.  Debe ser un tema trasversal, no puede estar afiliado a un solo sector político. La protección efectiva de nuestros ecosistemas estratégicos pasa porque sea una bandera de todos, que al mismo tiempo nos dé sentido como nación.
 
Lo democrático es que la ciudadanía tome en sus manos los grandes asuntos; por eso el referendo es y será una respuesta de quienes queremos construir y avanzar.

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