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¿La capital musical del Colombia?

Celebro la inauguración oficial de la primera Zona ADN - Área de Desarrollo Naranja - para la ciudad, llamada ‘Capital Musical’, que fortalecerá y promoverá tanto las actividades como la industria cultural y creativa de la capital del Departamento. Por: José Adrián Monroy.
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29 Oct 2020 - 7:26 COT por Ecos del Combeima

Una crítica constante en nuestra ciudad, era la forma en cómo se desaprovechaba la historia, tradición, folclore, costumbres y cultura de Ibagué. Año tras año, nos hacíamos llamar la capital musical de Colombia sin que hiciéramos mérito para serlo. Nos limitábamos a celebrar San Juan y San Pedro con un desfile que no incluía todos los agentes que hacen parte de la industria cultural que la ciudad tiene para ofrecer. 

Entonces, ese precisamente era el reto, lograr poner en marcha desde lo público, una iniciativa que convierta al movimiento cultural de Ibagué en una alternativa de desarrollo económico, no solo para el bienestar de los que se dedican a sostener ese legado, sino también para regresarle a la ciudad esa identidad perdida. 

Por eso celebro la inauguración oficial de la primera Zona ADN - Área de Desarrollo Naranja -   para la ciudad, llamada ‘Capital Musical’, que fortalecerá y promoverá tanto las actividades como la industria cultural y creativa de la capital del Departamento. Esta Área, tendrá un polígono de 25 hectáreas ubicadas en la zona Centro de Ibagué, comprendiendo un importante eje cultural que cuenta con espacios como el Panóptico, Conservatorio del Tolima, Museo de Arte del Tolima, la Efac, Teatro Tolima, la Concha Acústica, entre otros, convirtiéndose en epicentro del emprendimiento en las artes y la cultura.

Adicionalmente en la inauguración, que contó con la presencia del Viceministro de la Creatividad y de la Economía Naranja, la Mamá del Presidente Duque, el Gobernador del Tolima y el Alcalde de Ibagué, se anunció la postulación oficial ante la Red de Ciudades Creativas de la Unesco, en la categoría de la Música. En este aspecto, Colombia ya tiene registradas varias ciudades en la Unesco como ciudades creativas,  Valledupar y Santiago de Cali son un ejemplo;  así que donde eso se logre, servirá para que la ciudad construya a partir de la música un renglón económico fuerte y estable.  

Bajo estas circunstancias, es importante que desde la Secretaría de Cultura Municipal se trabaje en mejorar la capacidad de la Efac en todos los ámbitos y a su vez,  identifique y apoye las escuelas de formación de artistas que están por toda la ciudad y que necesitan ese empujón para que tengamos un semillero de  más y mejores jóvenes artistas.

Finalmente, debe reconocerse la labor del alcalde, el gobernador y el presidente, que de manera articulada dan este primer paso para la consolidación de esta iniciativa; pero también de ellos depende que sus beneficios se materialicen y permanezcan en el tiempo con el firme propósito de que realmente seamos la CAPITAL MUSICAL DE COLOMBIA.

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Por eso, elegir bien no es un asunto menor. Es decidir quién tendrá la responsabilidad de defender al Tolima con argumentos, con liderazgo y con visión de desarrollo, en el escenario donde se toman las decisiones más importantes del país.

El crecimiento de 131 % no debe leerse como un punto de llegada, sino como una señal de oportunidad. Porque la participación del Tolima dentro del total nacional sigue siendo cercana al 0,35 % en exportaciones no minero-energéticas. Es decir, hay crecimiento, pero también hay un enorme margen de expansión.

Hay quienes afirman que dicha conducta raya en un problema de salud mental, pero también, desde el punto de vista sociológico, algunos expertos, como el mexicano Omar Estrada, han abordado el fenómeno como una nueva forma de expresión de los jóvenes que hay que entender y comprender.

“Con seguridad todo y sin seguridad nada¨, frase que ha calado profundamente en todos los colombianos, al nacer de una realidad.

Colombia atraviesa un momento económico complejo, mientras el debate político se consume en polarización, la economía real intenta sostenerse sobre una base exportadora aún frágil y altamente dependiente de bienes primarios.

La decisión más importante en marzo, mayo y junio de 2026 es elegir pensando en nuestra institucionalidad y democracia, que ha sido la más antigua y solida de Latinoamérica y respetar, así no nos gusten, esos pesos y contrapesos, y mejorar esta institucionalidad para que nunca más alguien abuse de ella o termine proponiendo constituyentes amañadas, para gobernar a su antojo. 

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

Hoy la situación no solo no mejora, sino que se agrava, y la comercialización del arroz se vuelve cada vez más pesada y más injusta para el agricultor tolimense.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.