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El tiempo de Ibagué

En materia de lo público siempre es mejor construir sobre lo construido, un gobernante exitoso es aquel que sabe entrelazar esfuerzos y voluntades con el querer ciudadano y sus necesidades.
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18 Oct 2020 - 11:24 COT por Ecos del Combeima

Las ciudades, los países, los territorios tienen sus momentos, sus tiempos, esos en los cuales confluyen coincidencias, esfuerzos, recursos, contextos sociales, políticos y económicos favorables, que deben ser observados, aprovechados por gobernantes y ciudadanos para sacar el mejor provecho.

En materia de lo público, siempre es mejor construir sobre lo construido, un gobernante exitoso es aquel que sabe entrelazar esfuerzos y voluntades, con el querer ciudadano y sus necesidades, esas que, deben ser sin duda la prioridad, más allá de los protagonismos individuales, los afanes figurativos o electorales, cada dia más agudos en nuestro país. Los ciudadanos saben quién hace, la sabiduría popular es inmensa, siempre busca la trasparencia y la verdad, además la conciliación, no la confrontación, es increíble la buena voluntad y la trasparencia de la “CONCIENCIA SOCIAL”, ese colectivo de sabiduría, que vive, se alimenta de las buenas voluntades, de las acciones que construyen. Se equivocan los que señalan y destruyen, en materia de armar sobre esas bases alguna imagen o proyecto, al colectivo le importa bienestar y este subyace en las acciones y los hechos, no en las palabras.

El tiempo de Ibagué, se refleja en las inversiones para construir los escenarios deportivos, las vías, la inversión social en salud y educación, esas buenas acciones de  los gobiernos que articulados, unidos dan ejemplo al resto de la sociedad, hasta impregnar una carga de energía positiva a esa “CONCIENCIA SOCIAL” la que se necesita activa para engranar las piezas de un colectivo, cada vez más habido de credibilidad, verdad, esperanza y equidad. El panamericano de patinaje que nos traerá 18 países a nuestra ciudad, el hexagonal final de futbol femenino, la carrera atlética 5K y 10K, el campeonato Sudamericano de Futbol Sub 20 que nos traerá delegaciones de los países de esta parte del continente, reflejan la ruta, el camino del progreso y el desarrollo para que Ibagué sea “Ibagué Destino Deporte” “Ibagué Industria Deporte”, una realidad muy cercana con enormes desarrollos económicos,  sociales, excelente marketing territorial y por ende gran clima de inversión, que debemos aprovechar.

El tiempo de Ibagué, es también el tiempo de la unidad, de los acuerdos sobre lo fundamental, de las coincidencias en los pensamientos y propósitos comunes, de hacer realidad sueños, esperanzas y proyecciones. Llego la hora, la hora de todos, la hora de Ibagué.

 

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La reflexión no es comparar a Ibagué con Medellín para encontrar lo que falta, sino para entender qué funciona allá y cómo apropiar lo que nos convenga acá en nuestra escala y con nuestra propia identidad.

Aunque no tenemos experiencias similares, sí hemos afrontado con grandeza y determinación esa ilegalidad minera, y toca seguirlo haciendo hasta encontrar una solución definitiva.

Porque si no los cuidamos, difícilmente podremos aspirar a un futuro distinto.

Porque la pregunta de fondo sigue intacta: ¿la economía circular está transformando el modelo de desarrollo o se está convirtiendo en una narrativa conveniente para justificarlo?

La propia cumbre lo dijo sin rodeos: el desafío ya no es conceptual, es de articulación, y ahí está el punto clave. Nuestras ciudades no necesitan más diagnósticos, pues estamos sobre diagnosticados, sino que necesitan ejecución.

Porque aquí no solo integramos especies, también las ponemos a producir… aunque el único negocio rentable siga siendo el de siempre.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.