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La patria boba…

Es sorprendente que la ideología política solo sirve para mover masas. Me explico, el poco debate durante las elecciones se centra en ser de izquierda o de derecha, conservadores o liberales, “Uribista” o “Petrista” y demás términos para desacreditar a la competencia sin ningún debate de fondo. Por: Alejandra Guerrero Fajardo
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Javier Pérez / Ecos del Combeima
16 Oct 2020 - 17:47 COT por Ecos del Combeima

Es sorprendente que la ideología política solo sirve para mover masas. Me explico, el poco debate durante las elecciones se centra en ser de izquierda o de derecha, conservadores o liberales, “Uribista” o “Petrista” y demás términos para desacreditar a la competencia sin ningún debate de fondo. Puertas adentro todos estos nombres hacen pactos cuyo único propósito es quedarse con el manejo del erario que es público, ellos repartiéndose nuestros impuestos y nosotros peleando por una ideología inexistente. Seguimos en la patria boba. 

Esta situación siempre ha sido un secreto a voces, principalmente porque aquellos que tienen cargos públicos en teoría no pueden participar en política. Sin embargo, primera plana en periodicos hoy es que en las pasadas elecciones se intentaron hacer alianzas entre Uribistas y Jaramillistas para evitar una derrota contundente.  Bajo el pretexto de defender la democracia. El fracaso del Jaramillismo en las pasadas elecciones fue una situación de ego y mal manejo de una campaña, no de falta de democracia. 

Lo que si puede afectar nuestra democracia es que antiguos gobernantes tomen decisiones de quien es el jefe de entidades públicas. Bien lo dijo el alcalde Hurtado esta semana, el IBAL es una empresa pública, una buena gerencia puede hacer una empresa rentable que cumpla con sus obligaciones financieras. Con el liderazgo serio de la alcaldía esta empresa es un posible generador de empleos del municipio. 

El comportamiento inescrupuloso de los políticos va de la mano de las pobres sanciones que tienen aquellos que no cumplen la ley. Es así como Luis H. Rodriguez, alcalde durante el desfalco de los juegos nacionales, esta ad portas de la libertad. Mientras tanto, generaciones enteras del deporte tolimense se han perdido por falta de escenarios deportivos. Pero aún no se ve una fecha cercana en la que estos puedan volver a funcionamiento. Se necesita de una voluntad política inmensa y de la unión de senadores, congresistas, alcaldía y gobernación para siquiera retornar a tener los escenarios que teníamos hace 8 años. La imagen de niños patinando por la variante, siendo escoltados por sus padres porque simplemente no tienen otro sitio donde entrenar es un escándalo. 

Con la falencia y poca credibilidad del sistema judicial, podemos confiar en nuestro periodismo, muchas veces olvidado. Investigaciones y reportajes profundos que hagan auditoria al manejo del erario y cumplimiento del plan de gobierno. Si nosotros no salimos de un debate ideológico sin sentido, los políticos van a seguir despilfarrando nuestros recursos, la buena gestión no solo se muestra por fotos lindas en redes sociales, se demuestra mejorando la calidad de vida de los ciudadanos. 

Mientras que la cifra de desempleo este encima del 40% toda acción de nuestros dirigentes que no vaya encaminada a disminuirla es una vergüenza. Incluyendo gestiones que se ven bonitas pero que no generan ningún retorno como son los fuegos artificiales.  Mientras que gestiones como el esfuerzo en conectividad y acceso a la educación deben ser reconocidas e impulsadas.

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Nuestro país tiene una peligrosa costumbre política, convertir al presidente de turno en responsable absoluto de nuestras frustraciones.

Una parte importante de la explicación está en las condiciones en que operan esos negocios.

Lo digo sin ironía y sin ganas de bajarle el ánimo a nadie. Lo digo porque esa contradicción, fiesta arriba y números abajo, resume mejor que cualquier informe el momento que vive el cafetero tolimense.

Ojalá que los miembros del equipo de trabajo que ha elegido Méndez para acompañarlo no sean inferiores no solo a su amplia capacidad de trabajar, sino al lugar en el que muchos nos hemos formado y hemos formado a otros.

Ejemplo de ello es que hoy en Colombia se habla solo de izquierda y derecha, ambas de corte popular, aunque se insiste en calificarlas como de extremos; pero sin el impacto popular difícilmente habrían logrado lo que alcanzaron electoralmente.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.