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El elefante y la culebra

¿Recuerdan la historia del ‘elefante y la lombriz’? Pues mientras la recuerdan, hablemos de un elefante que quiere entrar en la JEP, y una culebra que está viva, muy viva!!! Por: Ricardo Ferro.
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Ecos del Combeim
12 Oct 2020 - 10:25 COT por Ecos del Combeima

La pandemia representa una urgencia tremenda en Colombia. Pero con ella no se nos pueden olvidar las urgencias que ha tenido nuestra democracia durante las últimas décadas.

Para empezar, el crimen de Álvaro Gómez Hurtado. ¿Quien o quienes lo mataron? Y por qué precisamente en este momento cuando la Fiscalía le pone el ojo a este crimen, aparecen las FARC a atribuirse el magnicidio?

Pero no es solo es el hecho de atribuirse el crimen de Álvaro Gómez, es el hecho de que 2 de los 10 cabecillas que se les otorgaron curules están de nuevo armados y delinquiendo? 

¿Cómo continuamos tragándonos esos sapos si volvieron las extorsiones a nuestros campesinos, los secuestros, las muertes de soldados y las masacres? Ahora, lo diferente es que antes el escenario de la confrontación era exclusivamente en el campo y hoy vemos como esta se trasladó también a las ciudades, con el ELN y las disidencias de las Farc atropellando los valores ciudadanos, buscando socavar el poder y el gobierno, mientras causan miedo en la población.

La realidad de país es que el microtráfico está disparado en las ciudades, la inseguridad urbana es cada vez mayor y ha incluso configurado mafias en las principales capitales del país dedicadas a delitos comunes. Y se ponen miles de talanqueras para la fumigación de cultivos para complementar los otros métodos de erradicación que son claramente insuficientes en un país inundado en cocaína. 
Necesitamos más seguridad, menos masacres, y fundamentalmente, no minar la confianza en nuestra fuerza pública y permitir contrarrestar el narcotráfico con las formas que han demostrado hacerlo de manera efectiva.

¿Y como si fuera poco, ahora se quiere aumentar el Congreso? Preciso cuando hablamos de reducción del gasto público, se propone incluir 12 senadores adicionales, lo que para mi es un desacierto y una burla con los colombianos. 

En una situación de pandemia tan grave, y con el esfuerzo Yam grande que está haciendo el gobierno para asignar los recursos audiences para atender las necesidades de la población más vulnerable, meter este mico en la reforma política es el peor gol que puede recibir la austeridad en el gasto público en nuestro país.

Esos recursos que quieren poner en esas curules son los que necesita el Gobierno para adicionar a la atención social de la pandemia. Pero la pandemia no nos puede alejar de los problemas que se mantienen vigentes en nuestra realidad nacional. 

Hay que ‘pararle bolas’ a lo que está pasando con el país mientras los ojos de todos están en el Covid. Que cuando vayamos a abrirlos, no se nos haya acabado la democracia.

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Nuestro país tiene una peligrosa costumbre política, convertir al presidente de turno en responsable absoluto de nuestras frustraciones.

Una parte importante de la explicación está en las condiciones en que operan esos negocios.

Lo digo sin ironía y sin ganas de bajarle el ánimo a nadie. Lo digo porque esa contradicción, fiesta arriba y números abajo, resume mejor que cualquier informe el momento que vive el cafetero tolimense.

Ojalá que los miembros del equipo de trabajo que ha elegido Méndez para acompañarlo no sean inferiores no solo a su amplia capacidad de trabajar, sino al lugar en el que muchos nos hemos formado y hemos formado a otros.

Estamos fabricando generaciones de nativos digitales capaces de deslizar una pantalla a extraordinaria velocidad, pero cada vez menos dispuestas a permanecer veinte minutos frente a un texto complejo.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.