Sin duda el salario mínimo es hoy el tema más sensible del debate público, pues toca directamente millones de trabajadores y centenares de empresas especialmente las pequeñas y medianas, con estrechos márgenes de utilidad.
También es claro que el venezolano promedio huyó de su país para poder sobrevivir y tener una vida digna, y que más allá de los discursos anti imperialistas y aquellos que hablan de soberanía, lo que necesitaban era volver a creer en la democracia, en el respeto por el otro, y en la paz, aunque fuera impuesta con el accionar del poderío militar extranjero.
Cuando se confunde con destruir instituciones sin planes, el resultado son meras chambonadas. Colombia ha vivido recientemente esa confusión, y los datos, más que los relatos, así lo evidencian.
Ibagué y el Tolima pueden ser ese territorio que celebra el nacimiento de nuevas iniciativas, sí, pero que sobre todo se vuelve reconocido por algo más poderoso: empresas que duran, crecen y elevan la calidad de vida de su gente.
Nuestro país enfrenta un año electoral altamente polarizado, con elecciones al congreso en marzo y presidenciales entre mayo y junio si hay segunda vuelta.
¡Lo volvió a hacer! El representante a la Cámara, Gerardo Yepes hace méritos para obtener el título de indisciplinado del año al interior del partido Conservador.
¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?
Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.