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Hermanos del sur del Tolima se reencontraron tras 28 años de búsqueda

La UBPD continúa su trabajo en el Tolima, región donde se reporta un universo de más de 3.100 personas dadas por desaparecidas.
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20 Ene 2026 - 6:28 COT por Ecos del Combeima

La producción de café para Robinson Hernández Oliveros se convirtió en uno de los motores de su vida. Con este cultivo, ha impulsado su proceso de reincorporación como firmante del Acuerdo Final de Paz. Además, sin imaginárselo, el grano marcó el camino para encontrar a su hermano Jairo, tras 28 años de búsqueda.

Este producto, que crece en abundancia en el sur del Tolima, permitió que la familia Hernández Oliveros de Rioblanco hallara la ‘pieza del rompecabezas’ que le arrebató el conflicto armado en 1997.

Una semilla que dio frutos pronto

El pasado mes de agosto Robinson llegó al Líbano con el propósito de comercializar el café que cultiva en su finca en zona rural de Rioblanco. Este producto, que se caracteriza por su calidad y sabor, es el resultado del esfuerzo, la dedicación y amor por el campo.

Allí, en la Feria Internacional del Café 2025, el hombre de 36 años tuvo un encuentro crucial con la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. En esa entidad encontró, sin saberlo, las herramientas para empezar a sanar la profunda herida que le dejó la ausencia de su hermano.

La producción de café para Robinson Hernández Oliveros se convirtió en uno de los motores de su vida. Con este cultivo, ha impulsado su proceso de reincorporación como firmante del Acuerdo Final de Paz. Además, sin imaginárselo, el grano marcó el camino para encontrar a su hermano Jairo, tras 28 años de búsqueda.
Foto: Comunicaciones UBPD
«Yo estaba buscando a mi hermano Jairo Hernández Oliveros desde 1997 por diferentes medios, por las emisoras e incluso pasamos comunicados a las iglesias, pero nunca tuvimos una respuesta de él», narró Robinson.

Así como es imposible borrar de la memoria el aroma y sabor de una buena taza de café, Robinson recordaba con exactitud cada detalle del domingo en el que se vieron por última vez con Jairo.

Ante la prolongada ausencia, Robinson a sus 13 años, comenzó una ardua búsqueda. A la par de que abundaban las plantaciones de café en las montañas de Rioblanco, crecieron las distintas versiones sobre el posible paradero de Jairo. Algunas personas comentaron haberlo visto en veredas vecinas e incluso, en dos oportunidades, le dijeron a Robinson que no buscara más porque ya había fallecido.

Sin embargo, el corazón del buscador era tierra fértil para el amor familiar, por eso mantuvo un sentimiento profundo que no le permitió desistir y continuar con el rastreo. Gracias a su persistencia y fe, 29 años después Robinson recibió una noticia que lo llenó de felicidad. «Hoy nos reencontramos con él y sanamos ese sufrimiento que tuvimos durante tanto tiempo», expresó el productor. En total son nueve hermanos los que anhelaban esta confirmación.

La producción de café para Robinson Hernández Oliveros se convirtió en uno de los motores de su vida. Con este cultivo, ha impulsado su proceso de reincorporación como firmante del Acuerdo Final de Paz. Además, sin imaginárselo, el grano marcó el camino para encontrar a su hermano Jairo, tras 28 años de búsqueda.

«Después de tener una persona por tantos años desaparecida, él sin saber de su familia y nosotros sin saber de su paradero… La alegría es mucha porque parte de mi juventud la pasé buscándolo. Todos los días le pedía a Dios que algún día lo encontráramos», narró Robinson durante el encuentro realizado recientemente en la sede de la UBPD en Ibagué.

Por otro lado, el Valle del Cauca se convirtió en el hogar adoptivo de Jairo Hernández Oliveros. Hoy a sus 49 años, contó que entre los recuerdos que atesora están los sonidos de los ríos que rodeaban la casa donde creció. Por ello, al enterarse de que había una alta probabilidad de reencuentro, pidió información de aquellos afluentes para tener mayor certeza sobre sus orígenes y mitigar la desconfianza ante la llamada efectuada por la Unidad de Búsqueda.

La separación con sus seres queridos se derivó de un desplazamiento forzado que sufrió a los 20 años. Jairo, fue obligado a salir de su territorio por grupos armados al margen de la ley, pues sobre sus hombros cargaba el peso de la estigmatización por su origen. Este doloroso suceso se dio justo después de la muerte de su padre, un conocido líder comunitario.

Año más tarde intentó regresar a su pueblo y aunque logró llegar a Rioblanco tuvo que salir de inmediato, pues los actores ilegales que lo obligaron a irse seguían haciendo presencia en esta población.

Ahora, con la voz llena de alivio, dice “aquí estoy y me siento muy feliz. Por medio de la Unidad (UBPD) y de mi hermano me localizaron después de varios años de búsqueda”. Además, recordó que, en un momento difícil de su vida, cuando estaba en la cama de un hospital del Valle del Cauca, quiso buscar a su familia; sin embargo, fue un deseo fallido. Por lo que hoy agradece estar vivo y poder dar un abrazo a cada uno de los familiares que tuvo que dejar para protegerse.

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Los lazos de sangre y el tener gustos compartidos se mantuvieron intactos, a pesar de las adversidades y la distancia. Así lo contó Robinson, quien encontró en Jairo no solo a su hermano, sino a un apasionado más por la producción del grano.

“El café para mí es todo. Bendito Dios y el café, porque mueve la economía de nuestro país y de mi municipio. Tener los dos gusto por el café y ser apasionados, eso lo lleva uno en la sangre”, expresó Robinson con emoción.

Es así como se demuestra que detrás de cada grano hay historias de esperanza para quienes han tenido que abrazar el dolor de la ausencia y la añoranza de un reencuentro, como el vivido por los Hernández Oliveros.

La producción de café para Robinson Hernández Oliveros se convirtió en uno de los motores de su vida. Con este cultivo, ha impulsado su proceso de reincorporación como firmante del Acuerdo Final de Paz. Además, sin imaginárselo, el grano marcó el camino para encontrar a su hermano Jairo, tras 28 años de búsqueda.

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Finalmente, Robinson se ve más optimista. Después de 29 años, tiene nuevamente a su hermano en su vida. A pesar de que el camino fue largo, el destino le brindó varias enseñanzas de resiliencia y también le permitió ayudar a otras personas que, como él, anhelan respuestas.

El mensaje que les deja a los buscadores es que “no pierdan la esperanza, confíen en Dios y en la Unidad de Búsqueda, entidad creada en el Acuerdo de Paz entre las extintas Farc y el gobierno colombiano con el fin de encontrar a las personas dadas por desaparecidas. Mi hermano duró 29 años desaparecido. Un día pueden encontrar a su familia y aliviar el dolor”, concluyó.