¡Extra! Estos son los hallazgos realizados a las oficinas de brujos en Ibagué y el Tolima
Un nuevo golpe a las economías ilegales dejó al descubierto cómo operaban verdaderos “centros de estafa” disfrazados de ayuda espiritual y asesorías para salir del país. Las autoridades pusieron en la mira oficinas donde, bajo la fachada de prácticas esotéricas y supuestos trámites migratorios, se movía dinero de origen ilícito.
Los operativos se realizaron de manera simultánea en Ibagué, El Espinal y el municipio de Suárez, donde fueron ejecutados 12 allanamientos dirigidos a desmantelar estas estructuras. Según las autoridades, se trataba de una red que combinaba el engaño con métodos bien estructurados para captar víctimas y lavar dinero.
Por un lado, estaban los establecimientos que ofrecían “amarres”, limpiezas espirituales y soluciones milagrosas, que en realidad terminaban siendo un mecanismo para estafar a ciudadanos, muchos de ellos en condición vulnerable. Allí, las víctimas entregaban altas sumas de dinero con la promesa de resolver problemas personales o económicos.
Pero el otro frente no era menor. Paralelamente, funcionaban oficinas que ofrecían trámites migratorios fraudulentos, donde se prometían visas, oportunidades laborales en el exterior y supuestos contactos internacionales, todo sin ningún sustento legal.
Lo más llamativo del caso es que ambas modalidades estaban conectadas. Según las investigaciones, estas “oficinas” no solo engañaban, sino que también servían como canal para mover y ocultar dinero, configurando posibles delitos relacionados con el lavado de activos.
Durante los allanamientos, las autoridades incautaron dinero en efectivo, equipos tecnológicos, documentos y otros elementos clave que ahora hacen parte del material probatorio dentro del proceso judicial. Cada hallazgo refuerza la hipótesis de una estructura organizada, con roles definidos y una operación constante.
Este resultado fue posible gracias a la articulación entre organismos nacionales e internacionales, lo que permitió seguirle la pista a los movimientos financieros y las dinámicas de estas redes que, durante meses, habrían operado sin levantar mayores sospechas.
Desde la Gobernación del Tolima se reiteró que no habrá tolerancia frente a este tipo de estructuras que se aprovechan de la necesidad y la buena fe de las personas. La advertencia fue clara: quienes utilicen cualquier fachada para delinquir, serán perseguidos hasta su desmantelamiento.
Mientras avanzan las investigaciones, el caso deja una señal de alerta para la ciudadanía: detrás de ofertas “milagrosas” o promesas de salir del país sin trámites formales, puede esconderse toda una red criminal que hoy empieza a quedar al descubierto.