¿Se rajó Espín? Un debate que deja más dudas que certezas sobre la seguridad en Ibagué
El debate de control político al secretario de Gobierno de Ibagué, Francisco Espín, no dejó una conclusión oficial, pero sí una sensación mayoritaria en el Concejo: la seguridad en la ciudad no está dando los resultados esperados y la respuesta institucional sigue generando dudas.
Más que un “rajado” contundente, lo que se evidenció fue una gestión que muestra acciones, pero que aún no logra traducirse en resultados sólidos ni en confianza ciudadana.
El principal peso del debate estuvo en las cifras de homicidios. Según lo expuesto, Ibagué registra cerca de 20 casos en lo corrido de 2026, un dato que marcó el tono de las intervenciones. “No podemos hablar del mejor balance cuando los homicidios van en aumento”, cuestionó uno de los concejales, mientras otra voz fue más allá al señalar que en la ciudad “vivimos una realidad paralela en términos de seguridad”, en referencia a la distancia entre los reportes oficiales y lo que perciben los ciudadanos.
El secretario Espín defendió su gestión apoyado en datos institucionales. “Nosotros no decimos mentiras, trabajamos sobre las cifras oficiales”, aseguró. Sin embargo, esa línea argumentativa no logró disipar las críticas.
Desde el Concejo se insistió en que el problema no es únicamente lo que muestran los números, sino la falta de resultados visibles y medibles. En ese sentido, el concejal Andrés Zambrano fue enfático: “No basta con dar una charla y decir que ya se previno el delito”, cuestionando la efectividad de las estrategias de prevención.
Durante la sesión, el funcionario expuso algunas acciones adelantadas, como la recuperación de 245 cámaras de seguridad y la implementación de kits comunitarios con cerca de 250 cámaras adicionales, además de operativos en distintas zonas de la ciudad.
También reconoció limitaciones importantes, como la reducción de 4 mil millones de pesos en el presupuesto y el recorte de personal, al pasar de 12 funcionarios de planta a solo 4. “El tema de la prevención es una labor que supera las capacidades de la Secretaría”, admitió.
Aun así, la percepción dominante entre los concejales fue que estas acciones no están logrando cambiar el panorama de fondo. Las críticas apuntaron a un enfoque reactivo, con debilidades en prevención, falta de indicadores claros y problemas de articulación institucional.
Incluso se expusieron dificultades para intervenir situaciones relacionadas con menores de edad, quienes representarían hasta el 50% de los casos en parques, lo que evidencia retos adicionales en la gestión.
Aunque hubo algunas voces que reconocieron avances y defendieron parcialmente el trabajo de la Secretaría, ninguna logró posicionar una defensa contundente basada en resultados.
En ese contexto, el balance que dejó el debate ubica a Espín en una zona intermedia: no es una gestión inexistente, pero sí una que enfrenta cuestionamientos serios sobre su efectividad y liderazgo.
El debate no cerró la discusión, pero sí dejó una conclusión implícita: la estrategia de seguridad en Ibagué sigue sin convencer plenamente. La pregunta sobre si el secretario se rajó o no permanece abierta, pero con un matiz claro: más allá de las acciones reportadas, los resultados aún no están a la altura de las expectativas ni de la preocupación ciudadana.