Fenalco alerta por medidas de última hora del gobierno saliente bajo el supuesto de ahorro energético
La expedición de la Resolución 40267 de 2026, mediante la cual el Ministerio de Minas y Energía solicita que, entre el 30 de julio y el 3 de agosto, las empresas implementen esquemas de trabajo en casa o teletrabajo para contribuir al ahorro de energía, genera serias inquietudes sobre la planeación y la gestión del sistema energético nacional, así lo indicó Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco.
De acuerdo con el dirigente gremial, resulta preocupante que un mantenimiento programado y rutinario de la Planta de Regasificación de Cartagena, conocido con suficiente anticipación y que se realiza periódicamente, obligue al Gobierno a adoptar medidas extraordinarias que trasladan la responsabilidad a las empresas y a los ciudadanos. “Si este procedimiento hace parte de la operación normal de la infraestructura energética del país, cabe preguntarse por qué en años anteriores no fue necesario acudir a este tipo de disposiciones”.
A ello se suma que la recomendación de trasladar a los trabajadores a sus hogares parte de una premisa técnicamente discutible.
El trabajo en casa no supone, por sí mismo, una reducción del consumo de energía; por el contrario, puede representar un incremento del consumo residencial debido al uso permanente de computadores, sistemas de iluminación, ventilación o aire acondicionado, electrodomésticos y equipos de conectividad durante toda la jornada laboral.
“En consecuencia, la medida no garantiza una disminución real de la demanda energética, sino que simplemente traslada el consumo desde las empresas hacia los hogares”, agregó.
También resulta importante recordar que, en condiciones normales para esta época del año, cerca del 70 % de la generación de electricidad del país proviene de fuentes hídricas, mientras que el gas natural cumple un papel complementario.
Esto hace aún más necesario que las autoridades expliquen con claridad las razones técnicas que justifican una medida de esta naturaleza frente a un mantenimiento programado que hace parte de la operación ordinaria del sistema.
“Inevitable preguntarse si la ausencia de previsión responde simplemente a una gestión deficiente o si se está dejando deliberadamente un escenario de alta tensión energética para que sea el próximo Gobierno quien asuma las consecuencias”, concluyó Cabal Sanclemente.