Zambrano alerta por posible afectación al acuífero de Ibagué por planta de ACME
Una alerta por el posible impacto ambiental de la instalación de ACME Industrial Colombia S.A.S. en zona rural de Ibagué fue planteada por el concejal Andrés Zambrano durante una audiencia pública realizada en la Universidad del Tolima y promovida desde la Comisión Quinta del Congreso.
Zambrano puso el foco en la actividad que adelanta la empresa, dedicada a la fabricación de productos de cerámica y porcelana, y pidió conocer qué controles y seguimiento está realizando Cortolima sobre el proyecto.
Según el concejal, la preocupación está relacionada con el acuífero de Ibagué, un sistema de aguas subterráneas que se extiende por sectores de Ibagué, Alvarado, Piedras, San Luis y Coello. Cortolima cuenta desde 2017 con un Plan de Manejo Ambiental para este recurso.
“No nos oponemos al progreso”
Zambrano aseguró que su cuestionamiento no busca impedir la llegada de inversiones al municipio, sino exigir claridad sobre sus impactos ambientales.
“Nosotros no nos oponemos al progreso de los territorios, ni a que vengan a invertir en nuestro municipio. A lo que nos oponemos es a que vengan y lo hagan a costa de lo que sea, sin importar la protección ambiental y de la biodiversidad”, señaló.
El concejal sostuvo que existen antecedentes en otros países que, a su juicio, deberían ser revisados antes de permitir que una actividad de estas características avance sin controles suficientes.
La pregunta para Cortolima
Uno de los principales interrogantes planteados por Zambrano es qué seguimiento ambiental se le ha hecho a ACME Industrial Colombia S.A.S. y cuáles son las condiciones bajo las cuales se desarrolla el proyecto.
La empresa aparece registrada en Ibagué y su actividad principal corresponde a la fabricación de otros productos de cerámica y porcelana. Información empresarial consultada ubica su operación en la vereda Buenos Aires.
Además, investigaciones periodísticas publicadas durante este año han reportado la construcción de una planta cerámica con capital chino en el sector de Picaleña y han señalado que el proyecto ha generado inquietudes dentro de la industria nacional.
Sobre el componente ambiental, SEMANA reportó que Cortolima negó en abril de 2026 una solicitud presentada por B6 El Arrayán S.A. para la tala de 35 árboles en el predio relacionado con el proyecto, decisión que posteriormente fue confirmada al resolver un recurso de reposición.
Esto no significa, sin embargo, que exista una contaminación comprobada del acuífero atribuible a ACME. La preocupación planteada por Zambrano está dirigida a conocer qué controles preventivos existen y qué impactos podría generar la actividad.
Un acuífero que ya tiene amenazas
El concejal también recordó que el acuífero enfrenta diferentes presiones ambientales. De acuerdo con Cortolima, entre los riesgos identificados históricamente están las actividades agrícolas y pecuarias, los vertimientos, los rellenos sanitarios, algunas actividades mineras y otras fuentes de contaminación.
Por eso, Zambrano pidió que antes de avanzar en el desarrollo industrial se conozcan con claridad las condiciones ambientales, los controles y las obligaciones que debe cumplir la empresa.
“Lo que queremos saber con claridad es qué seguimiento le ha hecho Cortolima a esta industria y a esta empresa”, sostuvo el concejal.
La discusión queda ahora en manos de las autoridades ambientales, que deberán precisar qué permisos, controles y seguimientos corresponden al proyecto y si existe algún riesgo concreto para el sistema de aguas subterráneas de Ibagué.