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  |   26.Mayo.2021   |   Por:  
Adriana Avilés

Manifestantes o comerciantes ¿Quién tiene la razón?

Adriana Avilés
Crédito: 
Internet
En medio del caos, las familias siguen siendo afectadas no solo por el Covid-19, también por la crisis económica que afecta a todos los sectores de la sociedad. Por: Adriana Avilés.

“La injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes. Estamos atrapados en una red ineludible de mutualidad, atados en una única prenda del destino. Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente” Martin Luther King

El próximo viernes 28 de mayo se completaría un mes de paro nacional, un mes en donde los colombianos de manera masiva han salido a las calles a manifestar el inconformismo de un Gobierno desconectado del sentir de los ciudadanos y de la realidad que se vive en los territorios. 

El presidente le mintió al país, al comprometerse en su discurso de posesión a gobernar libre de odios, a construir y nunca destruir y a buscar un "gran pacto por el futuro" con todas las fuerzas políticas, promesas que el viento se llevó, que nunca se cumplieron, y que hoy tiene a Colombia en caos. 

El periodo presidencial de Iván Duque se ha caracterizado, hasta ahora, por generar bastante polémica a raíz de políticas, proyectos, pronunciamientos y nombramientos con una clara directriz de derecha. Si bien, el presidente no ha hecho demasiada presencia y no se ha visto como una figura fuerte a nivel nacional, su radicalidad se ha mostrado en las posiciones que ha asumido, junto con su gabinete, frente a temas como la movilización social, la implementación del Acuerdo de Paz, la continuación de los diálogos con el ELN, la dosis mínima, la erradicación de cultivos de uso ilícito, y el extractivismo.

La protesta social, legítima, pero ante todo pacífica, ha permitido que hombres y mujeres salgan a las calles a protestar en contra del gobierno de Duque, manifestaciones que no vienen de ahora. Recordemos el paro nacional del 21 de noviembre de 2019 convocado para rechazar la reforma laboral, la reforma pensional, el holding financiero, las privatizaciones, la corrupción, el 'tarifazo nacional', la reforma tributaria, la exigencia a un salario mínimo digno, el cumplimiento de los acuerdos y la defensa de la protesta social. Movilizaciones sociales que en medio de la emergencia sanitaria se reactivan en el 2021 logrando que un ministro renuncie, se archiven dos propuestas de reforma y, sobre todo, se defiendan los derechos de los colombianos. 

En medio del caos, las familias siguen siendo afectadas no solo por el Covid-19, también por la crisis económica que afecta a todos los sectores de la sociedad. Es claro que la protesta social como herramienta de democratización debe continuar para seguir demostrándole a un gobierno indolente que las personas en condición de mayor vulnerabilidad no están solas, que al protestar se modifica la agenda y se abre el debate, que en las calles se proporciona una voz esencial para los grupos minoritarios y que es posible entablar diálogos en medio de las diferencias para que de manera conjunta y articulada se construyan acuerdos que mejoren la calidad de vida de las ciudadanas y ciudadanos. 

Todavía no hay muestras claras de ceder ante el pliego de peticiones presentado por los manifestantes, pliego que algunos dirigentes del Centro Democrático han catalogado como absurdo. 

Absurdo pedir el fortalecimiento de una masiva vacunación, renta básica de por lo menos un salario mínimo legal mensual, defensa de la producción nacional, subsidios a las MiPymes, empleo con derecho, una política que defienda la soberanía y seguridad alimentaria, matrícula cero, la no discriminación de género, diversidad sexual y étnica, no a las privatizaciones, detener erradicaciones forzadas de cultivos de uso ilícito y aspersiones aéreas con glifosato. 

Y ante esta desazón, el Gobierno ha respondido sin soluciones reales, tratando de disipar la ira social a la brava, con una violencia que ha dejado muertos y el temor de la ciudadanía a un feroz autoritarismo. Una verdadera catástrofe humanitaria que ha hecho enardecer, con razón, las causas de la protesta y que ha puesto encima la lupa internacional. 
Tan terrible es la situación, que algunas ONG hacen un llamado para que las personas no salgan de casa después de las 6:00 pm: “No hay garantías para la vida”.
 
Ante esta situación de caos, aumenta la brecha social, cada vez más familias en condición de pobreza extrema y comerciantes en la quiebra que han tenido que hacer despidos masivos porque no hay estrategias gubernamentales que les permita hacer la reactivación económica y con ello la generación de empleo. 
Muchos de los pequeños empresarios han cerrado negocios que durante décadas fueron el sustento de muchas familias y que hoy gracias al desgobierno lo han perdido todo. 

El confinamiento del año 2020 obligó a los empresarios a cerrar y prescindir de los empleados y a su vez los empleados perdieron el trabajo que afectó sin lugar a duda la calidad de vida de las familias. Sin embargo, de manera paulatina los comerciantes iniciaron una reactivación económica abriendo de nuevo oficinas, locales y cuando se pensaba ver una luz al final del túnel, los constantes bloqueos de las calles y el accionar de los delincuentes que no tienen nada que ver con la protesta social y pacífica los vuelve a obligar a confinar. Los bloqueos y la violencia en el Paro Nacional le han costado al país más de $10,2 billones, resultado de la suma de los daños y perjuicios por vandalismo, así como las pérdidas por no abrir los establecimientos. 

Pero lo más preocupante de la situación actual es escuchar la narrativa de los líderes del partido de gobierno que descaradamente culpan a los manifestantes de las pérdidas millonarias de los empresarios, cuando en las calles se han perdido vidas humanas, y hoy pareciera que ese discurso tomara fuerza al ver promover un enfrentamiento entre los ciudadanos que salen a marchar Vs. los ciudadanos comerciantes. 

Es totalmente entendible que los empresarios están cansados de bloqueos, y que por lo tanto manifiesten su inconformidad y reclamen el derecho al trabajo, pero jamás a nadie se le olvide que todos estamos del mismo lado en la construcción de un país con justicia social, oportunidades, equidad e igualdad. 

En ese sentido que nadie llame a engaños y que tanto líderes del Paro y líderes de los gremios económicos propongan una mesa de diálogo social, se sienten de manera pacífica y concertada a crear una agenda de trabajo que permita ante todo velar por la garantía y el respeto a los derechos ciudadanos, planteando estrategias de reactivación económica acompañas de grandes manifestaciones pacíficas con corredores humanitarios y comerciales. 

Siempre serán más las cosas que nos unen que las que nos separan, aquí partamos de la base que todos somos ciudadanos de bien, no esperemos que el Gobierno reaccione, reaccionemos como ciudadanos y no caigamos en la trampa de la polarización y división que conlleva a la injusticia social. 


Por eso, he llamado a varios de los líderes sociales, políticos, jóvenes, mujeres y comunidad en general a que acompañemos mañana jueves 27 de mayo a la convocatoria que realiza el Comité de Gremios Económicos del Tolima en la marcha ciudadana y empresarial por el derecho a la libre movilización y la productividad. Que sea este un espacio más de diálogo, en donde no existan los colores políticos, ni los egos, ni se esté pensando en réditos electorales y, por el contrario, nos juntemos al son del vinotinto y oro. 

La PAZ depende de cada uno de nosotros, yo promuevo y defiendo la protesta social pacífica y mañana también respaldaré la propuesta de los comerciantes para la reactivación económica de la Región. 

El ejemplo empieza por casa.